(navigation image)
Home American Libraries | Canadian Libraries | Universal Library | Community Texts | Project Gutenberg | Children's Library | Biodiversity Heritage Library | Additional Collections
Search: Advanced Search
Anonymous User (login or join us)
Upload
See other formats

Full text of "Doctrinas y disciplina de la Iglesia Metodista Episcopal del Sur [electronic resource]"

DOCTRINAS 



DISCIPLINA 



DE LA 



IGLESIA METODISTA EPISCOPAL DEL SUR. 



►ó-tíjiíe 



IvÉEXICíO: 

Lmp. de la Iglesia Metodista Episcopal dm, Sih. 
Calle del Puente de Alrarado JV? 11. 

I8s;;. 



A LOS MIEMBROS 

DE LA 

||le$ia j\feto3iéta Jjpiácopal M §ur. 



Es de nuestro deber y privilegio con mucho esmero re- 
comendar á vosotros, como miembros de nuestra Iglesia, 
nuestra "Forma de Disciplina,'' establecida bajo la expe- 
riencia de una larga serie de años, y fundada sobre muchas 
observaciones y estudios hechos, tanto en las Iglesias an- 
tiguas como en las. modernas. 

Queremos ver este librito en manos de cada Metodista, 
por el motivo de que contiene los "Artículos de Religión'" 
mantenidos mas 6 menos por cada Iglesia reformada del 
mundo entero. 

Muy lejos estamos de querer que vosotros quedéis igno- 
rantes de nuestras doctrinas, ó de alguna parte de nuestra 
disciplina. Al contrario, «leseamos que leáis, aprendáis, é 
interiormente digerais todo su contenido. Después de la 
Palabra de Dios, debéis tener los artículos y cánones de 
la Iglesia á la cual pertenecéis. 

Somos de vds. vuestros más afectuosos hermanos y pas- 
tores que trabajan de dia y_ de noche, así en público como 
en privado, para vuestro bien. 

Robert Paine, 
George F. Pierce, 
Hubbarü H. Kavaxai'oii, 
HoLr,AXi> N. MoTvkikk, 
JniiN (J. Ki-:i;nkk, 

AU'IIKI'S \V WlLSON, 
LlNl S PaRKKR, 

John (.!. (¡rankkry, 

RoüERT K. II ARO HOY K. 



MATERIAS CONTENIDAS. 

CAPITULO I. 

Artículos de Religión y Reglas Generales. 

Pág. 

Sec. I. Artíf-ulos de Religión ¡> 

Ski.'. II. líenla* Generales 1S 

CAPITULO II. 

Las Conferencias. 

Sec. I. La Conferencia General 2.2 

Sec. II. La* Conferencia* Anuales 2H 

Sec. III. La* ('(inferencia* de Distrito 21 

Sec. IA . La* ('(inferencia* 7'ri n/e*t rale* 2,2 

Sec. V. La* ('(inferencia* d< la. L/lesia 27 

CAPITULO III. 

Ministros y demás personas ocupadas en la dirección 

de la Iglesia. 

Sec. I. Prueba de lo* (/ae se creen mondo* jinr el 

L'*jdritu Santo /iara predicar •'•'' 

Sec. II. Ldeeeion 1/ eon*n(/ ración de <)lnspos, >/ *n* 

dehere*. .' '. '/" 

SEC. III. De lo* Pr,sl2feros Presidente* _. . 2/2 

Sec. IV. De lo* Predicadores Lncan/ado* di Cir 

caitos, L*tacniii( * ó Misiones '/'/ 

Sec. Y. Di la Admisión de Predicadores á Prueha. y, 
Sec. VI. De la Admisión de Pred ieadore* ó plena 

( 'one.cion /' 

Sec. Y II. Diácono* D i ñera no* 'i' 1 

Sec Y 1 1 1. Pr< */2teros Pinera rios ,...,. ■>(> 



6 ÍNDICE. 

Pág. 

Sec. IX. Predicadores Sujyernumerarios 52 

Sec. X. Predicadores Jubilados 52 

Sec. XI. Predicadores Locales ; . . 53 

Sec. XII. Modo de recibir Min istros de otras Iglesias. 56 

Sec. XIII. Exhortadores 57 

Sec. XIV. Gefes de las Clases 58 

Sec. XV. Mayordomos 59 

Sec. XVI. Síndico* 62 

CAPITULO IV. 

Comunidad de la Iglesia. 

Sec. I. Recepción de Miembros de la Iglesia 64 

Sec. II. JYiños de la iglesia 64 

CAPITULO V. 

Medios de Gracia. 

Sec. I. Culto Público. . . 66 

Sec. II. Reuní one* de Oración 67 

Sec. III. Fiestas Fraternales 68 

Sec. fV. Reuniones de las Clases 68 

Sec, V. Escuelas Dominicales 69 

CAPITULO VI. 

Administración de la Disciplina. 

Sec. I. Juicio de un Obispo 72 

Sec. II. Juicio de un Predicador Itinerario 73 

Sec. III. Juicio de un Xovicio . . . 77 

Sec. IV. Juicio de un Predicador Local 77 

Sec. V. Juicio de u» Miembro 79 

CAPITULO VIL 

Apelaciones. 

Sec. I. Apelación de un Predicador Itinerario 83 

Sec. II. Apelación de im Predicador Local 84 

Sec. III. Apelación de un Miembro 85 



ÍNDICE. 7 

CAPITULO VIII. 

Privación y Restauración de Credenciales. 

Pág. 

Skc. I. Credenciales de Presbíteros // Diácono* Iti- 
nerarios 87 

Skc. II. Credenciales de los D 'resb'ite ros ¡/Diáconos 

Locales 87 

CAPITULO IX. 

Sosten del Ministerio. 

Sec. I. ¡Sostén (le ios Predicadores de í' i re o i tos // Es 

taciones 80 

Skc. II. Sostén de los Presidieras Presidentes 00 

SEC. III. Sostén de Obispos 90 

Skc. IV. Sostén de ai/iad/os para ipiienes no lia;/a 

¡iroctsion especial 01 

Skc. Y. Junta unida de Hacienda '•>.' 

CAPITULO X. 

Sosten de Misiones. 

Skc. I. Jauta de Misiones '>-'i 

Skc. II. Sociedad M isómera de Señoras OS 

CAPITULO XI. 

Iglesias y Propiedad de Ellas. 

Skc. I. Edificación de li/lesias ._ I"" 

Skc. II. Edificación de Casas de Ministros I<>1 

Skc III. Ascipiracion de ¡i/lesias i) Casas de Minis- 
tro* .......... . . . . /"-' 

Skc. IV. Dirision. Traslado ó Venta de las Propie- 
dades de la h/lesia 1°-' 

Skc. V. Cratcion de derechos de retención < sobre pro- 

jñedades de la Ljlesia MJ 



» ÍNDICE. 

CAPITULO XII. 

Mandas y Donaciones. 

Pág. 

Sec. I. Mandas po r Testamento ó Donaciones 106 

Sec. II. Direcciones Generales concernientes á Man- 
das 108 

CAPITULO XIII. 

RITUAL. 

Sec. I. Orden pura, la Administración de la Cena 

del Señor. ._ # ; 109 

Skc. II. Ad ni iiiistracion del Bautismo álos Párvulos. 116 
Sec. III. Administración del Bautismo álos Adultos. 119 
Sec. IV. Forma de •Reconocí miento y Recepción de 

Miembros de la Iglesia. ............. 123 

Sec. V. Forma jtara solón ni zar el Matrimonio. . . . 126 

Sec. VI. Forma j>ora enterra r á los muertos 129 

Sec. VIL Forma ]>aea colocar la Piedra Angular de 

una Iglesia 136 

Skc. VIII. Forma de la Dedicación de una Iglesia. 140 
Sec. IX. Forma y modo de ordenar á los Diáconos, l-k-3 
Sec. X. Forma y modo de ordenar á los Presbíteros. H7 
Sec. XI. Forma de consagrar á un Obispo 156 



5¿D "5 SO » 



CAPITULO 1. 

artículos de religión y reglas generales. 
secciox i. 

ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 

I. De la Fe en la Santísima Trinidad. 

No hav más que un solo Dios vivo y verdadero, 
eterno, sin cuerpo ó partes, de infinito poder, sabi- 
duría y bondad; el Hacedor y Conservador de todas 
las cosas así visibles como invisibles. Y en la uni- 
dad de esta Deidad, hay tres personas de una misma 
sustancia, poder A' eternidad el Padre, el Hijo, y 
el Espíritu Santo. 

II. Del Verbo, o Hijo dé Dios, que Fue Hecho 
Verdadero Hombre. 

El Hijo, que es el 'Verbo del Padre, el verdadero 
v eterno Dios, de una misma sustancia con el l'adic, 
tomó la naturaleza del hombre en el vientre de la 
Víre-en bendita, así qoe las dos enteras v perfectas 
naturalezas, es decir, la Deidad y la humanidad, se 
unieron juntamente en una sola persona, para no 
ser jamás separadas, de las cuales resultó un solo 
Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre; que 



io 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 



verdaderamente sufrió, fué crucificado, muerto y se- 
pultado para reconciliarnos con su Padre, y para 
ser sacrificio no solamente por la culpa original, sino 
también por los pecados actuales de los hombres. 

III. De la Resurrección de Cristo. 

Cristo verdaderamente resucitó de entre los muer- 
tos y volvió á tomar su cuerpo, y todas las cosas 
pertenecientes á la perfección de la naturaleza hu- 
mana, con el cual subió al cielo y allí está sentado, 
hasta que vuelva á juzgar á los hombres en el pos- 
trer dia. 

IV. Del Espíritu Santo. 

El Espíritu Santo, procedente del Padre y del 
Hijo, es de una misma sustancia, majestad y gloria 
con el Padre y con el Hijo, verdadero y eterno Dios. 

V. De" la Suficiencia de las Sagradas Escrituras 
para la Salvación. 

Las Sagradas Escrituras contienen todas las cosas 
necesarias para la salvación; de manera que cual- 
quiera cosa que no se lea en ellas, ni de ellas pueda 
deducirse, no podrá requerirse de nadie que la crea 
como artículo de te, ó la considere como requisito 
necesario para la salvación. 

Los Nombres de los Libros Canónicos son: 

El Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deutero- 
nomio, Josué, Jueces, Rut, El Primer Libro de Sa- 
muel, El Segundo Libro de Samuel, El Primer Libro 
de los Reyes, El Segundo Libro de los Reyes, El 



artículos de reltuiox. 1 1 

Primer Libro de las Crónicas, El Segundo Libro de 
las Crónicas, El Libro de Ezra, El Libro de Xehe- 
niías, El Libro de Ester, El Libro de Job, Los 
Salmos, Los Proverbios, El Eelesiástes ó Predica- 
dor, El Cántico ó Cantares de Salomón, Los Cuatro 
Profetas Mayores, Los Doce Profetas Menores. 

Recibimos y contamos por canónicos, todos los 
libros del Xuevo Testamento según son recibidos 
comunmente. 

VI. Del Antiguo Testamento. 

El Antiguo Testamento no es contrario al Xuevo; 
pues tanto en el Antiguo como en el Xuevo Testa- 
mento la vida eterna se ofrece al género humano, 
por Cristo, que es el único Mediador entre Dios y 
el hombre, siendo El Dios v hombre. Por tanto no 
deben ser escuchados los <[Ue se figuran que los 
antiguos patriarcas solamente cifraban su esperanza 
en promesas temporales. Aunque la Ley de Dios 
dada por Moisés, tocante á ceremonias y ritos, no 
obliga á los cristianos á recibir sus preceptos civiles 
en ningún estado, no obstante, no hay cristiano que 
esté exento de la obediencia á los preceptos que se 
llaman morales. 

VII. Del Pecado Original o de Nacimiento. 

El pecado original no consiste en la imitación de 
Adán, (como vanamente propalan los Pelagianos,) 
sino que es la corrupción de la naturaleza, de todo 
hombre que es engendrado de la estirpe de Adán; 
por esto el hombre dista muchísimo de la justicia 
original, v es por su misma naturaleza inclinado al 
nial, v eso continuamente, 



I '2 ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 

VIH. D^l Libre Albedrío. 

La condición del hombre después de la caida de 
Adán es tal, que no puede convertirse ni prepararse 
á sí mismo con su fuerza natural y obras, á la fé é 
invocación de Dios; por tanto, no tenemos poder 
para hacer buenas obras, agradables y aceptables á 
Dios, sin la gracia de Dios por Cristo, que nos pre- 
venga para que tengamos buena voluntad. 

IX. De la Justificación del Hombre. 

Somos reputados justos delante de Dios solamen- 
te por el mérito de Nuestro Señor Jesucristo — por 
la fé, y no por nuestras buenas obras y merecimien- 
tos; y el ser justificados por la fé solamente, es una 
doctrina muy saludable y llena de consuelo. 

X. De las Buenas Obras. 

Aunque las buenas obras, que son los frutos de 
la fé y siguen la justificación, no pueden expiar nues- 
tros pecados, ni soportar la severidad del juicio de 
Dios, sin embargo, son agradables y aceptables á 
Dios en Cristo, y nacen de una verdadera y viva 
fé; de manera que por ellas puede conocerse la fé 
viva, tan evidentemente como se juzga el árbol por 
su fruto. 

XI. De las Obras de Supererogación. 

Las obras voluntarias y extraordinarias, además 
de los mandamientos de Dios, llamadas obras de Su- 
pererogación, no pueden enseñarse sin arrogancia é 
impiedad. Porque por ellas declaran los hombres 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 1:} 

que no solamente rinden á Dios todo cuanto están 
obligados á hacer, sino que hacen más por su causa 
de lo que por deber riguroso se requiere de ellos; 
siendo que Cristo claramente dice: 

Cuando hubiereis hecho todas las cosas que os están 
mandadas, decid: sierros inútiles somos. 

XII. Del Pecado Después de la Justificación. 

Xo todo pecado cometido voluntariamente des- 
pués de la justificación es pecado contra el Espíritu 
Santo, é irremisible; y no debe negarse la gracia de 
arrepentimiento á los caidos en pecado después de 
la justificación. Después de haber recibido el Espí- 
ritu Santo podemos apartarnos de la gracia recibi- 
da, y caer en pecado, y por la gracia de Dios otra 
vez levantarnos y enmendar nuestras vidas; y por 
tanto debe condenarse á los que dicen que ya no 
pueden mas pecar mientras vivan, ó á los que 
niegan el privilegio de ser perdonados á los verda- 
deramente arrepentidos. 

XIII. De la Iglesia. 

La Iglesia visible de Cristo es una congregación 
de hombres fieles, en la cual se predica la palabra 
de Dios y se administran los sacramentos conforme 
á la institución de Cristo. 

XIV. Del Purgatorio. 

La Doctrina, líomana concerniente al purgatorio, 
indulgencias, veneración y adoración tanto de imá- 
genes como de reliquias y de la invocación de los 
santos, es una cosa tan fútil como vanamente inven- 



14 ARTÍCULOS de religión. 

tada, que no se funda sobre ningún testimonio de 
las Escrituras; antes bien es repugnante á la palabra 
de Dios. 

XV. De Hablar en la Congregación en el Idioma 
que Ella Entienda. 

El rezar oraciones públicas en la Iglesia ó admi- 
nistrar los sacramentos en lengua que la congrega- 
ción no entienda, es una cosa claramente repugnante 
á la palabra de Dios, y á la costumbre de la Iglesia 
primitiva. 

XVI. De los Sacramentos. 

Los Sacramentos instituidos por Cristo, no sola- 
mente son señales ó signos de la profesión de los 
cristianos, sino antes bien son testimonios ciertos y 
manifestaciones de la gracia y buena voluntad de 
Dios hacia nosotros, por los cuales El obra invisible- 
mente en nosotros, y no solamente vivifica nuestra 
fé en El, sino también la fortalece y la confirma. 

Dos son los sacramentos ordenados por Cristo 
nuestro Señor en el Evangelio, á saber: el Bautismo 
y la Cena del Señor. 

Aquellos cinco llamados comunmente sacramen- 
tos — confirmación, penitencia, orden, matrimonio y 
extrema-unción — no deben reputarse por sacramen- 
tos, habiendo en parte emanado de una imitación 
corrupta de los Apóstoles, y siendo en parte estados 
de vida aprobados en las Escrituras; por otra parte, 
no tienen la esencia semejante al Bautismo y á la 
Cena del Señor, porque carecen de signo alguno vi- 
sible ó ceremonia ordenada de Dios. Los sacramen- 
tos no fueron instituidos por Cristo para ser mirados 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 15 

ó llevados en procesión, sino para que usásemos de 
ellos debidamente. Y solo en aquellos que les reci- 
ben debidamente producen un efecto saludable; 
pero los que indignamente les reciben, adquieren su 
propia condenación, como dice San Pablo, I. Corin- 
tios xi. 21). 

XVII. Del Bautismo. 

El Bautismo no solamente es signo de profesión, 
y nota de distinción, con la cual se diferencian los 
cristianos de los no bautizados, sino que es tam- 
bién signo de la regeneración ó renacimiento. El 
bautismo de niños debe de conservarse en la Iglesia. 

XVIII. De la Cena del Señor. 

La Cena del Señor no es solamente signo del amor 
que los cristianos deben tener los unos para con los 
otros, sino también un sacramento de nuestra reden- 
ción por la muerte de Cristo; de modo que para los 
que recta, debidamente y con le la reciban, el pan 
es una participación del cuerpo de Cristo, y la copa 
una participación de Su Sangre. 

La transustanciacion, ó la mutación de la sus- 
tancia del pan y del vino en la Cena del Señor, no 
puede probarse por las Santas Escrituras, y es re- 
pugnante á las palabras terminantes del Libro Sa- 
grado; trastorna la naturaleza del Sacramento v lia 
dado ocasión á muchas supersticiones. El cuerpo dt 
Cristo se dá, se toma y se come en la Cena, única- 
mente de una manera celestial v espiritual: v el 
medio por el cual el cuerpo de Cristo se recibe y se 
come en la Cena, es la le. 



16 AKTICULOS de religión. 

El Sacramento cte la Cena del Señor, ni se reser- 
vaba, ni se llevaba en procesión, ni se elevaba, ni se 
adoraba, en virtud de la ordenanza de Cristo. 

XIX. De las Dos Especies. 

La copa del Señor no debe negarse á los secula- 
res; sino que ambas partes de la Cena del Señor, 
por institución y mandato de Cristo, deben adminis- 
trarse igualmente á todos los cristianos. 



o 



XX. De la Única Oblación de Cristo, Consumada 

en la Cruz. 

La oblación de Cristo, una vez hecha es aquella 
redención, propiciación y satisfacción perfecta por 
los pecados de todo el mundo, así originales como 
actuales; y ninguna otra satisfacción hay por el pe- 
cado sino esta únicamente. Por lo mismo los sacri- 
ficios % de las misas en las cuales se dice comunmente 
que el sacerdote ofrece á Cristo por los vivos y di- 
funtos para que tengan remisión de pena ó de culpa, 
son fábulas, blasfemias y engaños perniciosos. 

XXI. Del Matrimonio de los Ministros. 

La Ley de Dios no manda á los ministros de 
Cristo vivir en estado de celibato ó abstenerse del 
matrimonio, y les es lícito, como á los demás cristia- 
nos, contraer matrimonio. 

XXII. De los Ritos y Ceremonias de la Iglesia. 

No es necesario que los ritos y las ceremonias 
sean en todo lugar las mismas ó totalmente pareci- 
das; porque en todos tiempos han sido diversas y 



ARTÍCULOS DE RELIGIÓN. 17 

pueden cambiarse según la diversidad de paises, 
tiempos y costumbres de los hombres; pero que en 
ellas nada se establezca contrario á la Palabra de 
Dios. 

Cualquiera que por su juicio privado, voluntaria- 
mente y de intento, quebrantare manifiestamente los 
ritos y ceremonias de la Iglesia á que pertenece, que 
no son repugnantes á la Palabra de Dios, y que están 
ordenados y aprobados, debe ser reprendido públi- 
camente, (para que otros teman hacer lo mismo,) 
como uno que ofende contra el orden común de la 
Iglesia, y que vulnera las conciencias de los herma- 
nos débiles. 

Toda Iglesia particular tiene facultad de ordenar, 
cambiar ó abrogar ritos y ceremonias, con tal que 
se haga todo para edificación. 

XXIII. De los Gobiernos Civiles. 

En cuanto á los asuntos civiles, creemos que es 
el deber de los cristianos sujetarse á la autoridad 
suprema del pais en que residan, y usar de todos 
los medios loables para prestar la obediencia á los 
poderes que existan; y por lo tanto, es necesario que 
todos nuestros predicadores y miembros, bajo cual- 
quiera forma de gobierno en que sirvan, se compor- 
ten como subditos obedientes y pacíficos. 

XXIV. De los Bienes de los Cristianos. 

Las riquezas y bienes de los cristianos no son co- 
munes, en cuanto al derecho, título y posesión de 
ellos, como algunos falsamente lo aseveran. 



18 ARTÍCULOS Í)E RELIGIÓN. 

No obstante, todos deben dar liberalmente limos- 
na á los pobres de las cosas que poseen, según sus 
facultades. 

XXV. Del Juramento del Cristiano. 

Así como confesamos que el juramento vano y 
temerario está prohibido á los cristianos por nuestro 
Señor Jesucristo y por Santiago su apóstol, así 
también, juzgamos que la religión cristiana no pro- 
hibe que uno jure en el caso de que el magistrado lo 
exija, en causa de fé y de caridad, con tal que se 
haga según la doctrina del profeta, en justicia, juicio 
y verdad. 

SECCIÓN II. 

REGLAS GENERALES. 

Las Reglas Generales de las "Sociedades Unidas," 
(después llamadas Iglesia Metodista,) organizadas 
por el Rev. Sr. Juan Wesley en Inglaterra, en el año 
de 1739, son las siguientes: 

La única condición previa que se exige á los que 
desean ser admitidos en estas Sociedades ó esta Igle- 
sia, es, "el deseo de huir de la ira venidera y de salvarse 
de sus pecados." Más donde quiera que se* halle este 
deseo verdaderamente arraigado en el alma, se hará 
manifiesto por sus frutos. Se espera, por lo tanto, de 
todos los que continúen en ellas, que sigan demos- 
trando su deseo de ser salvos: 

Primero: — Con no hacer daño; con evitar lo malo 
de toda clase, especialmente lo que con más genera- 
lidad se practica, es á saber: 

El tomar el nombre de Dios en vano; 



REGLAS GENERALES. 19 

El profanar el Domingo, dia del Señor- sea por 
trabajo ordinario, ó por comprar ó vender; 

El embriagarse; ó el tomar licores embriagantes, 
á menos que sea en caso de extrema necesidad. 

El pelear, reñir, alborotar, pleitear entre herma- 
nos, volver mal por mal, maldición por maldición; 
el regatear en la compra ó venta; 

El comprar ó vender efectos que no hayan pagado los 
correspondientes derechos; 

El dar ó tomar con usura : es decir, con un interés 
ilícito; 

El conversar sin caridad ó utilidad, particularmente 
hablando mal de los magistrados ó de los ministros; 

El hacer á otros lo que no quisiéramos que hicie- 
sen con nosotros; 

El hacer lo que sabemos que no es para la gloria 
de Dios, como: 

El ataviarse con adornos de oro ó ropaje costoso; 

El participar de diversiones, en las cuales no se pue- 
da invocar el nombre del Señor Jesús; 

El cantar canciones ó leer libros de tal naturaleza, que 
no conduzcan al conocimiento ó amor de Dios; 

La ociosidad y el regalo personal; 

El atesorar riquezas sobre la tierra; 

El pedir prestado sin la probabilidad de poder pa- 
gar, (') comprar efectos al crédito, sin la misma pro- 
babilidad. ( 1 . ) 

Se espera de todos los que continúen en esta Igle- 

(1.) 1.a regla, "con no hacer daño y evitar el mal de toda 
clase," incluye todos los mandamientos negativos del Decálogo, 
prohibiendo la idolatría, el hurto, la mentira, la codicia, el adul- 
terio, el asesinato, etc.; y es según la enseñanza de San Pablo; 
1* Corintios 6: 9-10. 



20 REGLAS GENERALES. 

sia, que sigan demostrando su deseo de la salvación: 

Segundo: — Con hacer bien; con ser de todas ma- 
neras misericordiosos según sus facultades; cuando 
tengan oportunidad, haciendo el bien de toda clase, 
y, en cuanto les sea posible, á todos los hombres: 

A sus cuerpos, según la posibilidad que les sea 
dada por Dios, dando de comer á los hambrientos, 
vistiendo á los desnudos, visitando y auxiliando á 
los enfermos y encarcelados; 

A sus almas, instruyendo, reprendiendo ó exhor- 
tando á todos aquellos con quienes tengamos algu- 
nas relaciones, despreciando y hollando aquella doc- 
trina entusiasta que dice: "no debemos hacer bien 
á menos que nuestros corazones nos inclinen á hacerlo." 

Con hacer bien, especialmente á los que son domés- 
ticos de la fé, ó á los que gimen con el deseo de serlo; 
empleándoles de preferencia á otros, comerciando 
los unqs con los otros, ayudándose mutuamente en 
sus negocios; y tanto más cuanto que el mundo ama 
á los suyos y á ellos solamente. 

Con practicar toda diligencia y templanza, para que 
el Evangelio no sea vituperado. 

En recorrer con paciencia la carrera que les es pro- 
puesta, abnegándose y cargando su cruz diariamente, so- 
metiéndose á llevar el reproche de Cristo, y á ser 
como la hez y el desecho del mundo; y esperando 
que los hombres dijeren de ellos todo mal por causa del 
Señor, mintiendo. (1.) 

Se espera de todos los que continúen en esta Igle- 
sia, que sigan demostrando su deseo de salvación: 

(1.) Esta regla "con hacer bien," incluye todos los deberes posi- 
tivos que la Biblia impone álos hombies respecto de sus semejan- 
tes, y que San Pablo indica por sus expresiones: Guatas 5: 22-23. 



REGLAS GENERALES. 21 

Tercero: — Con asistir v observar todas las orde- 
nanzas de Dios, las cuales son. 

El culto público en honor de Dios, 

El ministerio de la Palabra, ya leida ó explicada, 

La Cena del Señor, 

La oración doméstica y privada, 

El estudio de las Santas Escrituras, 

El ayuno ó abstinencia. (1.) 

Estas son las Reglas Generales de nuestra Igle- 
sia; todas las cuales Dios nos enseña á observar aún 
en su palabra escrita, que es la única y suficiente re- 
gla, tanto de nuestra te como de nuestra práctica; y 
sabemos que su Espíritu las graba todas estas en 
los corazones verdaderamente despiertos. Si hubiere 
entre nosotros alguno que no las observe, que por 
costumbre quebrante cualquiera de ellas, hágasele 
saber á los que vigilan aquella alma, pues son los 
que tienen que dar cuenta de ella. Le amonestare- 
mos del extravio de su camino; le sufriremos por 
algún tiempo; más si aún á pesar de esto no se arre- 
pintiere, no tendrá más lugar entre nosotros; y ha- 
bremos librado nuestras almas. 



(1.) Esta regla jiara cultos esta fundada en el primer manda- 
miento del Jjicálfgo, y está enseñada también por Nuestro 
Señor Jesucristo y sus Apóstoles en el Nuevo Testamento. 



CAPITULO II. 

LAS CONFERENCIAS. 
SECCIÓN I. 
LA CONFERENCIA GENERAL. 

Preg. 1. ¿Quiénes compondrán la Conferencia 
General, y cuáles son los reglamentos y facultades 
que la pertenecen? 

Resp. 1. La Conferencia General se compondrá 
de un miembro clerical por cada treinta y seis de los 
miembros de cada Conferencia Anual, y un número 
igual de miembros seculares. De estos seculares 
delegados de una Conferencia Anual, uno puede ser 
un predicador local. 

Los representantes clericales serán electos por 
los miembros clericales de la Conferencia Anual, 
siempre que dichos representantes hayan sido predi- 
cadores itinerantes á lo menos cuatro años, próximos 
pasados, pleno calendario, y estén en plena conexión 
con una Conferencia Anual cuando sean electos, y 
también en la época en que se tenga la Confe- 
rencia General. Los representantes seculares serán 
electos por los miembros seculares de la Conferencia 
Anual; siempre que dichos representantes tengan 
veinticinco años de edad, y que hayan sido miem- 
bros de nuestra Iglesia á lo menos seis años, próxi- 



CONFERENCIA GENERAL. '23 

mos pasados, pleno calendario, y también al tiempo 
en que se tenga la Conferencia General. 

2. Una Conferencia Anual, concedida por la se- 
gunda Regla Restrictiva á un delegado clerical, 
no se le podrá negar el privilegio de tener un dele- 
gado secular, y este puede ser un predicador local. 

3. Los ministros y los seculares deliberarán en 
junta; pero á pedimento de una quinta parte de los 
miembros de la Conferencia, los seculares y los cle- 
ricales votarán separadamente; y ninguna medida 
será tomada sin la anuencia de una pluralidad de 
los representantes de ambas clases. 

4. La Conferencia General se reunirá el mes de 
Abril ó Mayo — invariablemente una vez cada cuatro 
años — en el lugar ó lugares que sucesivamente de- 
termine la Conferencia General. 

5. Los obispos, ó la pluralidad de todas las Con- 
ferencias Anuales, tendrán el poder de citar una 
Conferencia General, si lo juzguen necesario, en cual- 
quier tiempo. 

6. Cuando se cite á una Conferencia General, 
esta se compondrá de los delegados elegidos para la 
Conferencia General anterior, si la Conferencia 
Anual no prefiere tener una nueva elección. El lu- 
gar de la sesión llamada de la Conferencia General, 
será aquel fijado por la última Conferencia General. 

7 Los obispos tendrán autoridad, cuando lo juz- 
guen necesario, de cambiar el lugar asignado para 
la convocación de la Conferencia General. 

8. En todos tiempos, cuando la Conferencia Ge- 
neral se reúna, llevará una pluralidad de los repre- 
sentantes de todas las Conferencias Anuales para 
formar c/vorum, en el despacho de los negocios. 



24 LAS CONFERENCIAS. 

9. Uno de los Superintendentes generales presi- 
dirá la Conferencia General: y á falta de estos, la 
Conferencia elegirá un presidente pro-témpore. 

10. La Conferencia General tendrá plenos pode- 
res para formar las reglas y reglamentos de nuestra 
Iglesia, con las limitaciones y restricciones siguientes: 

(I a ) La conferencia General no revocará, ni alte- 
rará, ni cambiará nuestros "Artículos de Religión," 
ni establecerá ningunos nuevos modelos ó reglas de 
doctrina contrarias á las ya establecidas. 

(2 a .) No permitirá más de un representante para 
cada diez y ocho miembros de la Conferencia Anual, 
ni menos de uno para cada sesenta: con tal que siem- 
pre, cuando hubiere en una Conferencia Anual una 
fracción de dos terceras partes del número fijado 
para esta razón de representación, tal Conferencia 
Anual tendrá derecho á otro delegado por tal frac- 
ción; y^tambien, siempre que á ninguna Conferencia 
se le negará el privilegio de dos delegados, un cleri- 
cal y un secular. 

(3 a .) No cambiará, ni alterará ninguna parte ó 
regla de nuestro gobierno, que pueda abolir el epis- 
copado, ó destruir el plan de nuestra superintenden- 
cia general itineraria. 

(4 a .) No revocará ni cambiará las Reglas Genera- 
les de esta Iglesia. 

(5 a ) No abolirá el privilegio de nuestros ministros 
ó predicadores, de ser juzgados delante de una comi- 
sión, y el de una apelación; ni abolirá para los miem- 
bros el privilegio de ser juzgados ante la Iglesia por 
una comisión, ni el de apelación. 

(6 a ) No se destinarán los productos de la Casa de 
Publicación á otro fin que al beneficio de los predica- 



CONFERENCIA GENERAL. lio 

clores itinerarios, supernumerarios y jubilados, sus 
esposas, viudas é hijos. 

y o obstante, que por la recomendación de las tres 
cuartas partes de todos los miembros de las diversas 
Conferencias Anuales, que se encuentren presentes 
y voten tal recomendación, entonces una pluralidad 
de las dos terceras partes de la Conferencia General 
subsecuente será suficiente para alterar cualesquiera 
de las restricciones mencionadas, á excepción de la 
primera; y también, cuando tal alteración ó altera- 
ciones sean primeramente recomendadas por dos 
terceras partes de la Conferencia General, tan luego 
como las tres cuartas partes de los miembros de 
todas las Conferencias Anuales hayan concurrido, 
como antes queda dicho, tal alteración ó alteraciones 
tomarán efecto. 

Con tal que, cuando cualquiera regla ó reglamento 
se haya adoptado por la Conferencia General, la 
cual, en la opinión de los Obispos, es anticonstitucio- 
nal, los Obispos podrán presentar por escrito á la 
Conferencia que adoptó dicha regla ó reglamento, 
sus objeciones contra ella, con sus razones; y si en- 
tonces la Conferencia General, por una votación de 
dos terceras partes, todavía mantiene su acción en 
dicha regla ó reglamento, ella observará los medios 
prescritos para alterar una Regla Restrictiva, y si 
se adopta así, los Obispos anunciarán que tal regla ó 
reglamento tomará efecto desde aquella fecha. 



26 LAS CONFERENCIAS. 

SECCIÓN II. 

LAS CONFERENCIAS ANUALES. 

Preg. 1. ¿Quiénes compondrán una Conferencia 
Anual, y cuáles son los reglamentos y facultades 
que ta pertenecen ( 

Hesp. 1. Todos los predicadores itinerarios en 
plena conexión con ella, y cuatro representantes se- 
culares de cada Distrito del Presbítero Presidente, 
uno de los cuales puede ser predicador local. 

2. Los miembros seculares serán electos anual- 
mente por las Conferencias dePtístrito; sin embargo, 
ninguno podrá ser representante, que no tenga vein- 
ticinco años de edad, y que no haya sido miembro 
de la Iglesia por seis años próximos anteriores á su 
elección. 

3. Los miembros legos participarán en todos los 
negocios de la Conferencia, menos en aquellos que 
impliquen carácter ministerial. 

4. Será el deber de todos los miembrosde la Con- 
ferencia asistir á las sesiones, á no ser que estén pro- 
videncialmente impedidos. Todos los predicadores á 
prueba, y los que estén para admitirse á prueba, 
también asistirán á las sesiones; pero no votarán en 
ninguna cuestión, ni tampoco hablarán si no es Con 
él permiso de la Conferencia. 

Preg. 2. ; Quiénes determinarán el número y los 
límites de las Conferencias Anuales! 1 

Resp. La Conferencia General. 

Preg. 3. ¿Quiénes determinarán los tiempos en 
que deban verificarse las Conferencias Anuales? 

Resp. Los Obispos; pero permitirán que cada 
Conferencia Anual dure por lo menos una semana. 



CONFERENCIA ANUAL. 27 

Preg. 4. ¡ Quiénes nombrarán los lugares en don- 
de han de verificarse las Conferencias Anuales? 

Resp. Cada Conferencia Anual elegirá el lugar 
para su propia sesión; pero si llegase á ser necesario 
por una causa imprevista, cambiar del lugar después 
de haber sido este designado por la Conferencia, 
una mayoría de los Presbíteros Presidentes, con la 
anuencia del Obispo que debe presidir, tendrán el 
poder para hacer este cambio. 

Preg. 5. ; Quiénes presidirán en las Conferencias 
Anuales? 

Resp. Los Obispos. En la ausencia de un Obis- 
po, la Conferencia elegirá al Presidente por votación 
— sin debate — de entre los Presbíteros itinerarios. 

Preg. 6. ;Cuál es el método de proceder en una 
Conferencia Anual! 1 

Resp. Se harán las preguntas siguientes: 

] Quiénes son los admitidos á prueba! 1 

2. Quiénes permanecen á prueba? 

:5. Quiénes son los que no continúan? 

4. Quiénes son los admitidos á plena conexión? 

o. Quiénes vuelven á admitirse '. 

O. Quiénes son los recibidos por transferencia de 
otras Conferencias? 

7 Quiénes son los diáconos de un año? 

<s. Cuáles de los predicadores itinerarios son 
elegidos para diáconos! 1 

í). Cuáles de los predicador-es itinerarios son 
ordenados diáconos! 1 

10. Cuáles de los predicadores locales sou ele- 
gidos para diáconos! 1 

11. Cuáles de los predicadores locales son orde- 
nados diáconos!' 



28 LAS CONFERENCIAS. 

12. Cuáles de lo¡£ predicadores itinerarios son 
elegidos para Presbíteros? 

13. Cuáles de los predicadores itinerarios son 
ordenados Presbíteros? 

14. Cuáles de los predicadores locales son ele- 
gidos para Presbíteros? 

15. Cuáles de los predicadores locales son orde- 
nados Presbíteros? 

16. Quiénes son localizados este año ? 
17 Quiénes son los supernumerarios? 

18. Quiénes son los jubilados? 

19. Qué predicadores han muerto durante el 
año. pasado? 

20. Son todos los predicadores irrepensibles en 
su vida y administración oficial? 

21. Qué número hay de predicadores locales y 
miembros en los diversos circuitos, estaciones y mi- 
siones de la Conferencia? 

22. Cuántos niños se han bautizado durante el 
año? 

23. Cuántos adultos se han bautizado durante 
el año? 

24. Qué número hay de Escuelas Dominicales? 

25. Qué número hay de maestros en las Es- 
cuelas Dominicales? 

26. Qué número hay de discípulos en las Es- 
cuelas Dominicales? 

27 Qué cantidad se necesita para los predicado- 
res jubilados, y las viudas y huérfanos de los predi- 
cadores? 

28. Cuánto se ha colectado á cuenta de lo ante- 
dicho, y cómo se ha aplicado? 



CONFERENCIA ANUAL. 29 

29. Con cuánto se ha contribuido para las Mi- 
siones? 

30. En dónde debe de reunirse la próxima sesión 
de la Conferencia? 

31. Dónde están colocados los predicadores para 
este año? 

Preg. 7 ¿Qué método se recomienda en el exa- 
men de la vida y la administración oficial de los 
predicadores? 

Rexp. 1. La Conferencia se procederá con puer- 
tas abiertas, sino que la Conferencia lo ordene de 
otra manera por votos. 

2. Que sea llamado por su nombre cada predica- 
dor, y que el Presbítero Presidente, ú otro miembro de 
la Conferencia, exponga si hay ó no queja contra él. 
Si no hubiera ninguna, so retirará, y la Conferencia 
puede hacer más indagaciones con respecto á él, y 
hacer pasar su carácter sin votos. 

3. Si hay queja, y el predicador ha sido impuesto 
de ella, que le sea expuesta á la Conferencia, y que 
el acusado tenga el derecho de contestar. Después 
de lo cual se retirará, y la Conferencia determinará 
por votación si pasa ó no su carácter. 

4. Si se necesita de un juicio, será llevado según 
las instrucciones del Capítulo VI, Sección 2 a 

5. Pero si es la queja solo por causa de falta ha- 
bitual en su administración oficial, y algún miembro de 
la Conferencia hace objeción al pasage de su carácter, 
solo por esta razón, seta puesta, á este caso la pre- 
gunta: ''¿Pasará su carácter?" Y si una mayoría de 
la Conferencia rehusa pasar su carácter por ser cul- 
pable en su administración oficial, la Conferencia le 
dará una localizacion honrosa. Sin aiibarf/o, si el 



30 LAS CONFERENCIAS. 

delincuente desea probarse por otro año, (haciendo 
reconocimientos debidos,) y promete, si se le pruebe 
otro año, cumplir con la medida de sus deberes en 
estos respectos, la Conferencia podrá emplearlo otro 
año; y sobre los resultados de este año dependerá 
su restauración ó localizacion absoluta. 

6. Los nombres de los expulsados, ó suspendidos, 
ó de los que se hayan separado de la Iglesia, serán 
asentados en las minutas. 

Preg. 8. ¿Qué otros negocios se harán en las 
Conferencias Anuales? 

Resp. 1. Que toda Conferencia Anual inves- 
tigue el estado y carácter de todos los estableci- 
mientos de educación que estén bajo su cuidado, y 
los mejores medios de promover sus intereses, y, si 
fuese necesario, de aumentar su número. 

2. Que toda Conferencia Anual tome razón de 
todos los templos, casas de ministros, y otras pro- 
piedades de la Iglesia entre sus límites, y vea que 
estén asegurados legalmente á la Iglesia Metodista 
Episcopal del Sur, según las instrucciones de la 
Disciplina. 

3. Que toda Conferencia Anual nombre comi- 
siones de examen con respecto al "Curso de Estu- 
dios" prescritos por los Obispos para los candidatos 
al ministerio. Las comisiones de examen tendrán su 
empleo por cuatro años. 

4. Que cada Conferencia Anual tenga un regis- 
tro de sus actos, llevado por un Secretario elegido 
al efecto: dicho registro será firmado por el Presi- 
dente y Secretario, y una copia del mismo se remitirá 
á la Conferencia General en su próxima sesión. 

5. El Secretario de cada Conferencia Anual 



CONFERENCIA ANUAL. M I 

dará al Editor de Libros en la casa de Publicacio- 
nes, plenas y correctas respuestas á las treinta v una 
preguntas precedentes, para su inserción en las 
"Minutas Generales," según la forma que allí se 
adopte. 

SECCIÓN III. 

LAS CONFERENCIAS DE DISTRITO. 

Pvcíj. 1. ¿Qué direcciones se dan acerca de las 
Conferencias de Distrito? 

Resp. 1. Tendrá lugar anualmente, en cada 
Distrito de Presbítero Presidente, una Conferencia 
de Distrito. El tiempo será fijado por el Presbítero 
Presidente, y el lugar por la Conferencia; pero si 
acaso fuese necesario cambiar el lugar fijado por la 
Conferencia por una causa imprevista, el Presbítero 
Presidente tendrá el poder de hacerlo. 

2 La Conferencia de Distrito se compondrá de 
todos los predicadores del Distrito, tanto itinerarios 
como locales, inclusos los predicadores jubilados, 
(ó sean los residentes fuera ó dentro de los límites 
de las Conferencias Anuales á que pertenezcan), y 
de legos, cuyo número y modo de nombrarse, cada 
Conferencia Anual determinará por sí. 

:í. l T n Obispo, ó en su ausencia, el Presbítero 
Presidente, presidirá; y si amitos estuviesen ausen- 
tes, la Conferencia elegirá un Presidente. 

4. La Conferencia elegirá un Secretario, quien 
llevaré cuenta de todos sus procedimientos. 

5. Será deber de la Conferencia inquirir enpecial- 
mente tocante á la condición de los diversos cargos 
del Distrito:— 



32 LAS CONFERENCIAS. 

(I o .) Con respecto ásu estado espirtual, y á la 
asistencia á las ordenanzas y reuniones sociales de 
la Iglesia. 

(2 o .) Con respecto á las misiones en los límites del 
Distrito, en dónde se deben establecer nuevas, ó qué 
misiones deben elevarse á circuitos ó estaciones. 

(3 o .) Con respecto á Escuelas Dominicales, y ala 
manera de dirigirlas, y sobre la educación en general. 

(4°) Con respecto á sus sistemas pecuniarios, 
contribuciones para objetos de la Iglesia, y la condi- 
ción de las casas de culto y las de los ministros. 

(5 o .) Con respecto á la manera en que se hagan 
las cuentas de las Conferencias Trimestrales. 

6. La Conferencia de Distrito elegirá anual- 
mente, por votación, cuatro delegados legos del Dis- 
trito para la próxima Conferencia Anual; entendido 
que ningún miembro de la Conferencia Anual votará 
en dicha elección. 

7 En estas Conferencias se dará prominencia á 
los servicios religiosos, tales como la predicación, 
reuniones de oración, fiestas fraternales, y la adminis- 
tración de los sacramentos. 

SECCIÓN IV 

LAS CONFERENCIAS TRIMESTRALES. 

Preg. 1. ¿Quiénes compondrán una Conferencia 
Trimestral? 

Eesjp. Todos los predicadores itinerarios y locales, 
inclusos los jubilados residentes en el circuito ó esta- 
ción, (ya sean de afuera ó de adentro de los límites de 
las Conferencias Anuales á que pertenezcan,) los ex- 
hortadores, los m ayordcmos, sírdicos y gefes de las 



CONFERENCIA TRIMESTRAL. ?>3 

clases, de los circuitos, estaciones v misiones respec- 
tivas, juntamente con los superintendentes de las 
Escuelas Dominicales que sean miembros de la Igle- 
sia, los Secretarios de las Conferencias de Iglesia, 
v nadie más. 

Prcg. 2. ¿Cuándo y en dónde debe reunirse cada 
Conferencia Trimestral '. 

Rcsp. Cuatro veces al año, en los lugares sena- 
lados por la Conferencia, v en las épocas designadas 
por el Presbítero Presidente. Pero éste y el Predi- 
cador Encargado tendrán autoridad de cambiar el 
lugar cuando lo juzguen necesario. 

Prey. o. ;Quién presidirá en la Conferencia 
Trimestral !" 

Rcsp. El Presbítero Presidente', ó, en su ausen- 
cia, el Predicador Encargado. 

Pri'(/. 4. ; Cuáles son los negocios ordinarios de 
una Conferencia TriniestraP 

Rcsp. I. Recibir v juzgar apelaciones, v oir 
quejas. 

'1. Cuidar de los intereses de las Escuelas Do- 
minicales v de la instrucción de los niños, y en la 
cuarta Conferencia Trimestral de cada año, elegir 
los Superintendentes de las Escuelas Dominicales 
bajo nombramiento del Predicador Encargado. 

:'». Tomar conocimiento de todos los predicadores 
locales y exhortadores en el circuito, estación ó mi- 
sión, y averiguar anualmente los dones, trabajos y 
utilidad de cada uno. por sus nombres respectivos. 

4. Juzgar, suspender, expulsar ó exculpar a 
cualquier predicador' local en el circuito, eslaciou o 
misión, contra quien liava acusaciones. 



o 4 LAS CONFERENCIAS. 

5. Licenciar á pers< >nas para predicar y exhortar, 
y renovar sus licencias anualmente, cuando á su 
juicio, sus dones, gracia y utilidad lo autoricen. 
Todos los Yotos para licenciar á predicadores se 
darán por cédula. 

6. Recomendar candidatos aptos á la Conferencia 
Anual para órdenes de diáconos ó presbíteros en la 
conexión local, y para admisión á prueba ó readmi- 
sión, á la conexión itineraria: .stem/tre que ninguna 
persona sea recomendada á la Conferencia Anual 
para admisión á prueba, ó para ordenación, sin haber 
sufrido previamente, en la Conferencia. Trimestral, 
un examen aprobado en el curso de estudios prescri- 
tos por los Obispos para tales candidatos. Todos los 
votos de recomendar á predicadores para admisión 
á prueba, readmisión á la conexión itineraria ó para 
órdenes de diáconos ó presbíteros, se tomarán por 
cédula. Ninguna recomendación de una Conferencia 
Trimestral á una Conferencia Anual será válida 
después de la sesión de la Conferencia Anual próxima 
siguiente á la concesión de tal recomendación. 

7 Elegir síndicos v mayordomos, según la Dis- 
ciplina, para el circuito, estación ó misión; y de los 
mayordomos, nombrar uno como Mayordomo Cro- 
nista y otro como Mayordomo de Distrito. 

8. Ver que todos sus procedimientos sean asen- 
tados fielmente por el secretario elegido al efecto, 
en un libro llevado por el Mayordomo Cronista; 
siendo firmados los registros de cada sesión por el 
Presidente y el Secretario. 

Pivg. 5. ;Qué orden de negocios se observará 
en las Conferencias Trimestrales!' 

f>cs/>. Acabados los servicios religiosos, se tomará 



CONFKIilvXClA TKl.MESTIiAI.. :!.") 

l;i lista de los miembros, v se harán las averiiniaeiones 
siguientes: 

1. Hay apelaciones? 

2. Hay quejas? 

3. Hay una relación por escrito del predicador 

encargado del número y estado de las Escuelas Domi- 
nicales? 

4. Hay ima relación por escrito del predicador en- 
cargado del estado general de la Iglesia? (Que esta 
relación contenga los nombres de los bautizados, ó de 
otra manera recibidos en la Iglesia; de los que han 
muerto ó hayan sido removidos, separados ó expulsa- 
dos durante el trimestre. ) 

;">. En el año pasado, cuáles fueron las demandas 
calculadas para el cargo, y cuáles fueron los ajustes 
finales de las mismas? 

6. Qué cantidad para el sosten del predicador en- 
cargado, (y su asistente,) se ha calculado por la. I unta 
de Mayordomos al año presente? [1 ó 2.] 

7 Qué cantidades se han proporcionado á este 
cargo por los Mayordomos de Distrito: [1 ó 2.] 

(1.) Para el Presbítero Presidente'? 

(2.) Para los Obispos? 

(3.) Para los demandantes de la Conferencia? 

< Q Qué cantidad se ha reunido durante el trimes- 
tre presente para el sosten del ministerio, v cómo se 
lia aplicado? 

(Que la contestación á esta pregunta incluya, única- 
mente las sumas colectadas y pagadas por las deman- 
dan del Presbítero Presidente v los predicadores.) 

'.). Qué se lia colectado en el trimestre presente 
para otros objetos? 



He. LAS ( ONFERENCÍAS. 

10. Hav peticicmes para la licencia de predicar ó 
exhortar? 

11. Quiénes son electos para llenar vacantes en 
las .Juntas de Síndicos? 

12. Qué se hace para la causa de las misiones? 

13. Qué se hace para la causa de la educación? [2.] 

14. Se han leido las Reglas Generales? [3.] 

15. Hay un Registro de la Iglesia perteneciente 
á este cargo, y está llevado fielmente? [2.] 

1(3. Han pasado los predicadores locales y exhor- 
tadores un examen de carácter, y son renovadas sus 
licencias:' [3 ó 4.] 

17. Hay peticiones de recomendaciones á la Con- 
ferencia Anual para admisión á prueba en la conexión 
itineraria, ó para readmisión? [4.] 

1>*. Qué predicadores locales son recomendados 
á la Conferencia Anual para ordenación! 1 [4.] 

19.^ Quiénes son los Mayordomos electos para el 
próximo año de la Conferencia.'' [4.] 

20. Quién es el Mayordomo Cronista electo? [4.] 

21. Quién es el Mayordomo de Distrito electo? [4.] 

22. Quiénes son los Superintendentes electos de 
las escuelas Dominicales;' [4.] 

23. Hay relaciones de los Síndicos acerca de los 
hienes de la Iglesia? [4.] 

24. Qué estadísticas hay que han de darse ú la 
Conferencia Anual? [4.] 

2"). Hav negocios misceláneos? 
2(3. Dónde debe reunirse la próxima sesión de la 
Conferencia Trimestral? 

(Nota. Las preguntas seguidas por los números, 
son para hacerse solo en las Conferencias Trimestrales 
señaladas por ellos.) 



CON HERENCIAS DE LA .(¡U'.Sl.V. .'¡7 

SKÍVIOX V 
LAS CONFERENCIAS DE LA KiLESIA. 

/Ver/. 1. ;Cuáles son las direcciones concernientes 
;í las Conferencias de la Iglesia: 1 

I }<'s¡>. 1. Todos los miembros de la Iglesia, v los 
miembros residentes de la Conferencia Anual, se reu- 
nirán una vez cada mes, ó en los circuitos á lo menos 
cada, trimestre, en cada organización, para tener una 
Conferencia de la Iglesia, la cual presidirá el predi- 
cador encargado. Puede convocarse en cualquier 
tiempo para reunir el mayor número de miembros; 
pero si es en Domingo, no deberá interrumpirse el 
culto público de por la mañana. 

2. Debo elegirse un Secretario anualmente cu la 
primera reunión después de la sesión de la Conferencia 
Anual. Kste llevará, un libro de registro de los proce- 
dimientos, v entregar;! á la Conferencia Trimestral 
todas las estadísticas que requiere la Disciplina, con 
relación á la Conferencia Anual. Llevará por orden 
cronológico, un registro permanente de todos los 
que ingresen á la, Iglesia, por sus nombres v apellidos, 
anotando el tiempo y manera (1) de la recepción de 
cada uno y la distribución (pie le baya dado; distin- 
guiendo á los presbíteros locales, diáconos y predi- 
cadores; y llevará un registro permanente de todos 
los bautismos y matrimonios (pie ocurran en la con- 
gregación, y dará al pastor una lista alfabética de 
los individuos que pertenecen á la Iglesia. 

3. A no ser dispuesto de otra manera, la lista de 
los miembros deberá leerse en cada reunión; y la Con- 
ferencia podrá mandar borrar los nombres de los que 
por remoción ú otra causa se hayan ausentado por un 

( I.) \'t>v i profesión de te, o |>or ivrl ilic.ulo. 



38 I.AS CONFKRKWIAS. 

año; pero si comparen tales miembros y demandan 
su comunidad, podrán ser restaurados por voto de la 
reunión. 

4. Para orden general de los negocios, se reco- 
mienda lo siguiente: 

I. Recibir informes: 

I o De los predicadores — de sus trabajos desde la 
última reunión. 

2 o . De los jefes de las clases 

3 o De las Escuelas Dominicales. 

4 o . Del mayordomo , ó mayordomos de dicha 
Iglesia. 

II. La Conferencia averiguará: 

I o Qué se está haciendo para el alivio de los po- 
bres de la Iglesia. 

2 o . Si está la Iglesia haciendo . su deber para la 
causa de las misiones y otras empresas de la Iglesia, y 
para las colecciones mandadas por la Conferencia Anual. 

3°. Si circula y se lee nuestra literatura religiosa. 

4 o . Si puede la Iglesia extender su obra por esta- 
blecer nuevas reuniones de oración, escuelas domini- 
cales, 6 por otros medios. 

5 o . Si puede hacerse más para esforzar y edificar 
la Iglesia en la comunidad, ó para avanzar la causa de 
Cristo. 

5. Si la observancia de este orden de negocios 
prolongase la sesión más allá de lo razonable, el presi- 
dente podrá escoger de tiempo en tiempo, las materias 
que sean de más importancia, para tratar con prefe- 
rencia de ellas. 

6. Que las Conferencias de la Iglesia se abran y 
concluyan con cultos religiosos, en espíritu de devo- 
ción y oración. 



CAPITULO III. 

MINISTROS Y DEMÁS PERSONAS OCUPADAS EN LA 
DIRECCIÓN DE LA IGLESIA. 

SEf!(!rOX T. 

PRUEBA DK LOS QUK SE CREEN MOVIDOS POR EL ESPÍRITU 
SAMO PARA PREDICA». 

V rey. 1. ¿Cómo probaremos á quellos que se con- 
sideran movidos por el Espíritu Santo á predicar? 
Resp. Haciéndoles las preguntas siguientes: 

1. Conocen á Dios como un Dios (pie perdona? 
Mora el amor de Dios en ellos? Desean nada más que 
á Dios? Son puros en su conducta? 

2. Tienen dones (tanto como gracia) para la obra! 1 
Tienen (;í un grado regular) un entendimiento claro y 
sano — un buen juicio en las cosas de Dios, y una con- 
cepción justa de la salvación por la íé'. Hablan recta, 
fácil y claramente!' Sus trabajos producen frutos? 

o. Se lian convencido algunos verdaderamente del 
pecado y convertido á Dios, por su predicación? 

Siempre que concurran estas tres señales en alguno, 
creemos que es llamado de Dios á predicar. Tene- 
mos estas pruebas por suficientes para creer (pie es 
movido por el Espíritu Santo. 



40 OBISPOS. 

S K C ( ' 1 < > X II. 

H LECCIÓN V CONSAGRACIÓN DE OBISPOS. V SUS BEBERES. 

Preg. 1. ;Cómo se constituye á un Obispo' 

/&»/>. Por la elección de la Conferencia General, 
v la imposición de manos de tres Obispos, ó á lo menos 
de un Obispo y dos presbíteros. 

Preg. 2. ¿Qué liaremos si por fallecimiento, expul- 
sión ú otra causa, no queda, Obispo alguno en nuestra 
Iglesia? 

Jiesp. La Conferencia General elegirá un Obispo; 
v los presbíteros, ó por los menos tres de ellos, que 
serán nombrados por la Conferencia General con este 
objeto, le ordenarán según nuestra forma de consa- 
gración. 

Preg. o. ¿Cuáles son los deberes de un Obispo? 

Jiesp. 1. Presidir en las Conferencias Anuales. 

2. Fijar los nombramientos en las Conferencias 
Anuales, siempre que no permita á ningún predica- 
dor quedarse en el mismo circuito ó estación más de 
cuatro años consecutivos: salvo los predicadores esta- 
cionados en Cayo Hueso. Conferencia de la Florida; 
el Agente de libros y los Editores autorizados pol- 
la Conferencia General; el Secretario de la Junta 
Misionera; los predicadores supernumerarios y jubila- 
dos, misioneros entre los indios y en las estaciones 
extrangeras; los capellanes de las cárceles de Estallos 
y puestos militares; los predicadores (pie estén nom- 
brados para trabajar entre los marineros y para 
la Sociedad Bíblica Americana; y los presidentes, 
principales y maestros de seminarios de enseñanza 
que estén bajo la dirección de nuestra superinten- 



OBISPOS. 4 1 

dencia. Nombrar un predicador para un seminario de 
enseñanza, quien podrá tenerlo á su cargo por más de 
dos años, si así lo pide una Conferencia Anual. A pe- 
dimento de la Conferencia Anual, tendrá autoridad 
para nombrar un agente cuyo deber será viajar dentro 
de los límites de la Conferencia Anual para establecer 
escuelas dominicales y distribuir tratados. También 
nombrar á un agente ó agentes para nuestras institu- 
ciones literarias. 

3. Escoger los Presbíteros Presidentes, fijar los 
lugares en que deben trabajar y cambiarlos cuando lo 
juzgue necesario: siempre que no permita á ningún 
presbítero presidir en el mismo Distrito mas de cuatro 
años consecutivos 

4 Cambiar recibir y suspender predicadores según 
la Disciplina, durante los intervalos de las Conferen- 
cias, si lo juzga necesario. 

5. Ordenar obispos, presbíteros y diáconos, y ver 
que los nombres de los ordenados por él se asienten 
en los registros de la Conferencia. 

6. Decidir todas las cuestiones de' ley que se susci- 
ten en el curso de los negocios regulares de la Confe- 
rencia; siempre que estas cuestiones se presenten por 
escrito para ser registradas, con la decisión, en las eró- 
nicas de la Conferencia. Cuando el Obispo haya deci- 
dido una cuestión de ley, la Conferencia tendrá el 
derecho de determinar hasta qué punto puede aplicarse 
al caso pendiente la ley así decidida ó interpretada. 
Una Conferencia Anual tendrá el derecho de apelar 
de tal decisión al Colegio de Obispos, cuya decisión 
en tales casos será final. V ninguna decisión episco- 
pal tendía autoridad — salvo en el caso pendiente — 
ni se publicará tal decisión hasta «pie la apineU" e) 



42 PRESBÍTEROS PRUDENTES. 

Colegio de Obispos, Cada obispo dará una relación 
por escrito al Colegio de Obispos, en ¡su reunión anual, 
de las decisiones hechas por él desde la próxima pasada 
reunión: y todas estas decisiones, cuando fueren apro- 
badas por el Colegio de Obispos, serán registradas en 
forma permanente y publicadas de la manera (rué 
dispongan los Obispos; y cuando estén así aprobadas, 
registradas y publicadas, serán interpretaciones ó 
construcciones autorizadas de la ley 

7 Oir y decidir apelaciones de las Conferencias 
Trimestrales sobre cuestiones de ley, cuando presida 
en alguna Conferencia Anual; y la cuestión contenida 
en la apelación, juntamente con la decisión del Obispo, 
sera registrada en el diario de la Conferencia Anual 

8. Ver <¡ne los Distritos se formen según su juicio: 
con tal que ningún Distrito tenga más de catorce nom- 
bramientos. 

9. Dividir un circuito, estación o misión en dos ó 
rmís, cuando lo juzgue necesario. 

10. Viajar diñante el año. hasta donde se pueda, 
por los Distritos de los Presbíteros Presidentes y que 
estén incluidos en su Distrito Episcopal, para predicar 
é inspeccionar los intereses temporales y espirituales 
de la Iglesia. 

SFA'CION III. 

DE LOS PRESBÍTEROS PRESIDENTES. 

Preg. 1. ¿Cuáles son los deberes de un Presbítero 
Presidente? 

Resp 1. Viajar por su Distrito nombrado, para 
predicar é inspeccionar los intereses temporales y es- 
pirituales de la Iglesia. 



presbíteros presidentes. 43 

2. En la ausencia del Obispo, hacerse cargo de la 
dirección de los predicadores itinerarios y locales, y 
exhortadores de su Distrito. 

3. Cambiar, recibir y suspender predicadores en 
su Distrito durante los intervalos de las Conferencias 
y en la ausencia del Obispo, como lo ordena la Dis- 
ciplina. 

4. Estar presente, hasta donde se pueda, á todas 
las reuniones trimestrales, v convocar á los miembros de 
la Conferencia Trimestral, la cual él también presidirá. 

5. Decidir todas las cuestiones de ley que puedan 
presentarse en los negocios regulares de la Conferencia 
Trimestral, cuando le sean presentadas por escrito, suje- 
tas á una apelación del Presidente de la próxima Con- 
ferencia Anual; pero en todos casos la, aplicación de 
la ley será con la Conferencia Trimestral que pondrá 
en su registro todas estas cuestiones y decisiones 

6. Tener cuidado de que todas las partes de la 
Disciplina sean cumplidas en su Distrito; promover 
por todos los medios loables la causa de Misiones y 
Escuelas Dominicales, y la publicación por nuestra 
propia prensa de tratados y libros para las escuelas 
dominicales; inquirir á cada Conferencia Trimestral si 
se han observado fielmente las reglas tocante á la 
instrucción de los niños; si el predicador administra los 
sacramentos, convoca las Conferencias de Iglesia, eje- 
cuta la disciplina moral, atiende á las colecciones seña- 
ladas á su cargo, y dar una relación á la Conferencia 
Anual de los nombres de todos los predicadores itine- 
rarios dentro de su Distrito que sean delincuentes. 

7 Acompañar á los Obispos cuando estén presen- 
tes en su Distrito, y cuando se hallen ausentes darles 



44 PREDICADORES ENCARGADOS. 

todos los informes necesarios — por carta — del estado 
de su Distrito. 

8. Dirigir á los candidatos del ministerio á los es- 
tudios recomendados para ellos por los Obispos. 

9. Conseguir á la cuarta Conferencia Trimestral 
las estadísticas completas de todos los cargos, para 
presentarlos á la Conferencia Anual, en caso de que 
el predicador encargado falte á hacer su relación 

10. Si algun predicador dejase su circuito, el Pres- 
bítero Presidente si le es posible, podrá poner á otro 
en su lugar. 

Preg. 2. ¿Tendrá el Presbítero Presidente el po- 
der de emplear á un predicador que haya sido rehusado 
por la Conferencia Anual próxima pasada?" 

■Reyp. No podrá hacerlo, si no es que la Conferen- 
cia le dé autoridad bajo ciertas condiciones. 

SECCIÓN IV 

DE LOS PREDICADORES ENCARGADOS DE CIRCUITOS, 
ESTACIONES Ó MISIONES. 

Preg. 1. ¿Cuáles son los deberes de un predicador 
que tiene cargo de un circuito, estación ó misión? 

Resp. 1. Recibir, juzgar y expulsar miembros, 
según las instrucciones de la Disciplina. 

2. Nombrar todos los jefes, y cambiarlos cuando 
lo juzgue necesario. 

3. Ver que todas las ordenanzas y reglamentos de 
la Iglesia se observen debidamente, y que las Reglas 
Generales se lean á lo menos una vez al año en cada 
congregación. 

4. Ver que se observe el ayuno en todas las con- 
gregaciones de su cargo el Viernes precedente á toda 



PREDICADORES ENCARDADOS 4a 

reunión trimestral, y que se celebren los cultos conve- 
nientes. 

5. Tener Conferencias Trimestrales en la ausencia 
del Presbítero Presidente. 

6. Tener una reunión de los jefes y mayordomos 
de su cargo una vez cada semana, para recibir sus in- 
formes ó relaciones. 

7 Dar una relación á cada Conferencia Trimestral 
de los nombres de todos los individuos recibidos en la 
Iglesia; de todos los que hayan muerto, ó que hayan 
sido removidos, separados ó expulsados de ella durante 
el trimestre pasado; y dar un informe de la condición 
general de su estación, circuito ó misión. 

8. Dar cuenta de su cargo cada trimestre á su 
Presbítero Presidente. 

9. Ver que todo el pueblo dentro de los límites de su 
cargo esté bien provisto con nuestros libros y periódicos. 

10. Llevar un directorio en que se apunten las 
residencias de todos los miembros, donde sea necesario, 
para facilitar las visitas pastorales. 

11. Dejar para su sucesor una cuenta particular 
de su cargo, incluyendo la de los suscritores á nuestros 
periódicos. 

12. Ver que se lleve un registro permanente de 
todos los bautismos y casamientos dentro de su cargo. 

13. Ver que se lleve un registro en que se apunten 
los nombres, con la fecha y modo (1) de recibirlos, de 
cada persona perteneciente á la Iglesia en su estación, 
circuito ó misión; distinguiendo á los presbíteros, diá- 
conos y predicadores locales; v dar una relación á la 
Conferencia Anual del número de cada clase que esté 
á su cargo en la época de su reunión. 

(1.) Por profesión <!<■ i'c, n ]>or certificado. 



46 PRESBÍTEROS PRESIDENTES. 

14. Promover todos los intereses de la Junta Mi- 
sionera, y de la Sociedad de Tratados de nuestra Igle- 
sia, según mande la Disciplina ó la Conferencia Anual: 
y dar una razón á la Conferencia de la suma colectada 
de estos intereses durante el año; también de las con- 
tribuciones recibidas por él de la Sociedad Bíblica 
Americana. 

15. Mostrar A cada sesión de la Conferencia Tri- 
mestral el número y estado de las escuelas dominicales; 
y anualmente á las Conferencias Trimestrales y Anua- 
les, para inserción en sus diarios respectivos, el número 
de las escuelas dominicales, alumnos, maestros, super- 
intendentes, y libros en las bibliotecas de las Escuelas 
Dominicales de su circuito, estación ó misión. 

16. Insistir para con los padres de familia sobre 
la importancia de educar a sus hijos, aconsejándoles 
que si les es posible, los envíen á los planteles de 
enseñanza puestos bajo el cuidado de nuestra Iglesia. 

17 Hacer una manifestación por escrito de la 
condición de todos los demandantes de la Colección 
de la Conferencia, para someterla á la Junta Unida 
de Hacienda. 

18. Proveer á cada uno que cambie de residen- 
cia de su cargo, con un certificado en la forma si- 
guiente: 

"El portador de este, N N., ha sido miembro 
aceptable de la Iglesia Metodista Episcopal del Sur, 
en la estación (circuito ó misión) de. 
de la Conferencia de. " 

Este certificado no valdrá más que por un año — 
á menos que el portador dé una razón satisfactoria 
por no haberlo presentado antes. El miembro que 
presente un certificado se hará responsable de su 



ADMISIÓN DE PREDICADORES. 47 

conducta á la Iglesia que lo reciba, desde la fecha 
del certificad»). 

SECCIÓN V 

DE LA ADMISIÓN* DE PREDICADORES Á PRUEBA. 

Piry. 1. ¿Cómo se admite á un predicador á 
prueba en la conexión itineraria'! 1 

Resp. 1. Por la Conferencia Anual. En el in- 
tervalo de la Conferencia, puede ser recibido v em- 
pleado en el trabajo por un Obispo, ó por el Presbí- 
tero Presidente del .Distrito, hasta la convocación 
de la Conferencia. 

2. Xo se admitirá ninguno á Prueba, á menos 
que obtenga una recomendación de la Conferencia 
Trimestral de su circuito, estación ó misión; ni se 
tomará voto para la admisión de cualquier candidato, 
á menos que haya pasado un examen aprobado ante 
la comisión nombrada al efecto por la Conferencia, 
sobre el curso de estudios prescritos por los ( )bispos. 

3. La Conferencia Anual entonces podrá admi- 
tirle como novicio, por voto de la mayoría. 

Xota. — Esta relación de estar á prueba abraza 
los requisitos de un pastor competente, y tiene (pie 
aplicarse tanto á debidas calificaciones administrati- 
vas como á la habilidad de predicar aceptablemen- 
te. A uno que este á prueba puede hacérsele cesar 
por falta de eficacia en cualquiera de estos respectos, 
sin hacerle injusticia: de otra manera ninguna prueba 
sería. 

SUCCIÓN VJ. 
DE LA ADMISIÓN DE PREDICADORES Á PLENA CONEXIÓN. 

Prcy. I. ¿Quién será admitido á plena conexión 
en la ( , onféreiicia / 



48 ADMISIÓN DE PREDICADORES. 

Resp. 1. X adié, salvo un predicador que se haya 
empleado dos años consecutivos en la obra itineraria 
regular, (cuyos años han de comenzar en la fecha de 
su admisión á prueba en la Conferencia Anual,) y 
que esté aprobado por la Conferencia Anual. 

2. Antes de ser admitido un predicador á plena 
conexión, habrá pasado un examen aprobado sobre 
el curso de estudios prescrito por los Obispos para 
los candidatos del ministerio; y en ningún caso se 
votará para admitirle, hasta que sea recomendado 
por la comisión de examen. 

3. Un misionero empleado en una misión extran- 
jera podrá admitirse á plena conexión si lo recomienda 
el Superintente de la misión donde trabaje, sin pre- 
sentarse á la Conferencia Anual para ser examinado. 

Preg. 2. ¿Qué método usamos para admitir á 
un predicador á plena conexión en la Conferencia? 

Resp. Después de ayuno y oración solemne, se 
harán á cada persona propuesta, delante de la Con- 
ferencia, las preguntas siguientes, ú otras que se 
juzguen necesarias: Tenéis fé en Cristo? Adelantáis 
en la perfección? Esperáis ser perfeccionado en amor 
durante la vida presente? Lo anheláis? Habéis re- 
suelto consagraros enteramente á Dios y á su servi- 
cio? Queréis sujetaros á la Disciplina de la Iglesia? 
Instruiréis diligentemente á los niños en todos luga- 
res? Visitaréis de casa en casa? Recomendaréis el 
ayuno, ó la abstinencia, tanto por precepto como por 
ejemplo? Tenéis deudas que os embaracen? Queréis 
observar particularmente las siguientes direcciones? 

1. Ser diligente. Jamás estar ocioso. Jamás 
estar ocupado frivolamente. Jamás malgastar el 



(.) 



DIÁCONOS ITINERARIOS. 49 

tiempo; ni ocupar mas tiempo en un lugar que el 
que sea precisamente necesario. 

2. Ser puntual. Hacer todo á su debido tiempo. 
Y no enmendar nuestras reglas, sino cumplir con 
ellas; no por temor, sino en obsequio de la conciencia. 

3. Portaros en todas las cosas, no según vuestra 
propia voluntad, sino como hijo en el Evangelio. 
Por tanto, es de vuestro deber emplear el tiempo de 
la manera que indicamos: en predicar, reunirse con 
las clases, visitar de casa en casa — especialmente á 
los enfermos; en la lectura, meditación y oración. 
Sobre todo, si trabajáis con nosotros en la vina del 
Señor, es preciso que hagáis la parte del trabajo que 

s aconsejemos, en los tiempos y lugares que juz- 
guemos mas oportunos para su gloria. 

Si da respuestas satisfactorias ú, las preguntas, poi 
voto de la mayoría, la Conferencia podrá admitirle 
á plena conexión. 

SECCIÓN VIL 

DIÁCONOS ITINERARIOS. 

í'iry. 1. ;(V>nio se constituye á un Diácono? 

R< j s¡.>. L. Por la elección de una mayoría de la 
Conferencia \nual, y la, imposición de manos de un 
( )bispo. 

2. Antes de conferir- las órdenes de Diácono á 
un predicador itinerario, habrá sufrido un examen 
aprobado sobre el curso de estudios prescritos por los 
Obispos para candidatos del ministerio; v en ningún 
caso se votará para elegir á alguno al orden de 
diácono hasta que sea recomendado por la comisión 
de exámenes. 



50 presbíteros itinerarios. 

Preg. 2. ¿Cuándo será el tiempo de la prueba de 
un predicador itinerario para el oficio de diácono? 

Éesp. Ninguno será electo ni ordenado á este oficio, 
de la manera indicada, á menos que haya estado ocu- 
pado por dos años en el trabajo itinerario regular, salvo 
el que escoja el Obispo para la obra misionera, en cuyo 
caso la Conferencia Anual tendrá autoridad para elegir 
al oficio de diácono mas pronto, si lo juzga conveniente: 
con tal que haya sido predicador local tres años consecuti- 
vos y á prueba en el ministerio itinerario por un año á 
continuación de aquellos, podrá ser elegido al oficio de 
diácono, obteniendo la aprobación de la Conferencia. 

Preg. 3. ¿Cuáles son los deberes de un diácono 
itinerario? 

jResp. 1. Administrar el bautismo y celebrar el 
rito del matrimonio, en ausencia del Presbítero. 

2. Ayudar al Presbítero á administrar la Cena 
del Señor. 

3. Cumplir con todos los deberes de un predicador 
itinerario. 

SECCIÓN VIH. 

PRESBÍTEROS ITINERARIOS. 

Preg. 1. ;Cómo se constituye aun Presbítero? 

Resp. 1 . Por la elección de una mayoría de la Con- 
ferencia Anual, y la imposición de manos de un Obispo 
y de algunos de los presbíteros que se hallen presentes. 

2. Antes de conferir las órdenes de presbítero, á un 
predicador itinerario, habrá sufrido un examen aproba- 
do sobre el curso de estudios prescritos por los Obispos 
para los candidatos del ministerio; y en ningún caso 
se votará para elegir á alguno al orden de presbítero, 
hasta que sea recomendado por la comisión de exámenes. 



presbíteros itinerarios. 51 

Preg. 2. ¿Cuánto será el tiempo de la prueba de 
un diácono itinerario para el oficio de presbítero? 

Jíesp. Todo diácono itinerario llenará su oficio por 
dos años antes de poder ser elegido al oficio de pres- 
bítero: salvo con respecto á. los misioneros, en cuyo 
caso la Conferencia Anual tendrá derecho de elegir 
al oficio de presbítero mas pronto, si lo juzga conve- 
niente: con tal que un predicador haya sido diácono 
local durante tres años consecutivos, v á prueba en 
el ministerio itinerario por un año á continuación de 
aquellos, podrá ser elegido al oficio de presbítero, obte- 
niendo la aprobación de la Conferencia Anual. Siem- 
pre que, cuando un predicador haya sustentado su exa- 
men y haya sido elegido para las órdenes de diácono, 
pero falte su ordenación por ausencia del Obispo, su 
derecho al oficio de presbítero se contará desde el 
tiempo de su elección para el oficio de diácono. 

Preg. 3. ¿Cuáles son los deberes de un presbítero 
itinerario? 

Resp. 1. Administrar el bautismo y la Cena del 
Señor, celebrar el rito del matrimonio, y ejecutar todas 
las partes del culto divino. 

2. Cumplir con todos los deberes de un predicador 
itinerario. 

Pi'clj. 4. ¿Qué se hará en el caso de misioneros y 
predicadores naturales de tierras extranjeras en donde 
no hay Conferencia Anual!' 

lie-sp. Kl Obispo, encargado de la misión, tendrá la 
autoridad de ordenar al oficio de diácono y de presbí- 
tero, con solo la recomendación del Superintendente y 
de los misioneros residentes; ó, si no los hay. á su pro- 
pia discreción. 



52 PREDICADORES SUPERNUMERARIOS Y JUBILADOS. 

SECCIÓN IX. 
PREDICADORES SUPERNUMERARIOS. 

Preg ¿Qué es un predicador supernumerario? 

Besp 1. Un predicador supernumerario es uno in- 
capacitado por enfermedad ó por otra causa ó causas 
inevitables, de tal manera que no pueda predicar cons- 
tantemente; pero que tiene, sin embargo, voluntad en 
hacer cualquier trabajo del ministerio que disponga el 
Obispo, ó que él pueda desempeñar, 

2. A un predicador supernumerario que rehuse des- 
empeñar el trabajo que se le haya asignado, á no ser 
por enfermedad ó por otra causa ó causas inevitables, 
no se le permitirá ejercer sus funciones de oficio, ni aun 
las de predicador; sin embargo, la determinación final del 
«aso quedará ¡i la Conferencia Anual deque sea miem- 
bro, l.i (¡no tendrá poder para disculpar, suspender, 
loca ki zar ó expulsar, según lo exijan las circunstancias. 

SECCIÓN X. 

PREDICADORES JUBILADOS. 

Preg. ¿Qué es un predicador jubilado? 

Resp. 1. Un predicador jubiíado es uno que haya 
perdido su fuerza en el servicio itinerario, á tal grado 
que no pueda trabajar mas. 

^ 2. Un predicador jubilado que viva fuera de los 
límites de la Conferencia, á que pertenezca, será res- 
ponsable á la Conferencia Anual en cu vos límites re- 
sida: y esta tendrá poder para juzgarlo, disculparlo, 
suspenderlo, ó expulsarlo, de la, misma manera que si 
fuese miembro de ella. 



PREDICADORES LOCALES. 50 

SECCIÓN XI. 
PREDICADORES LOCALES. 

Preg. 1. ¿Qué direcciones se dan para conceder 
licencia á las personas para predicar? 

Resp. 1. La Conferencia Trimestral tendrá auto- 
ridad para conceder licencia á las personas capaces para 
predicar, j para renovarles las licencias anualmente, 
cuando á su juicio sus dones, gracia y utilidad lo au- 
toricen. 

2. A nadie podrá concedérsele licencia para predicar 
sin la recomendación de la Iglesia de que sea miembro 
ó de la reunión de los gefes del cargo á que pertenezca. 
Ni obtendrá nadie licencia para predicar sin ser previa- 
mente examinado en la Conferencia Trimestral sobre 
las doctrinas y disciplina, y sin dar evidencia satis- 
factoria de su conocimiento en los ramos ordinarios de 
una educación española; ni ninguna licencia será válida 
sin la firma del Presidente y Secretario de la Conferencia. 

Preg. 2. ¿Cuánto será el tiempo de la prueba de 
un predicador local para el oficio de diácono? 

Resp. Un predicador local será elegible al oficio de 
diácono después de haber predicado por cuatro años, 
desde el tiempo de recibir su licencia regular, v después 
de haber obtenido una recomendación de la Conferencia 
Trimestral, sobre el examen debido del curso de estu- 
dios prescritos por los Obispos para la preparación á las 
órdenes de diácono, firmada por el Presidente y Secre- 
tario, y después de su carácter haya sido examinado 
y aprobado por la Conferencia Anual; ron tal que 
haya sido predicador local tres años consecutivos 
Y á prueba en el ministerio itinerario por un año á 
continuación de aquellos, podrá ser elegido al oficio 



54 PREDICADORES LOCALES. 

de diácono, obteniendo la aprobación de la Conferencia 
Anual. 

Preg. 3. ¿Cuánto será el tiempo de la prueba de 
un diácono local para el oficio de presbítero? 

fíexp. Un diácono local podrá ser elegido al oficio 
de presbítero después de haber predicado por cuatro 
años, desde el tiempo en que fué ordenado diácono, y 
después de haber recibido una recomendación de la 
Conferencia Trimestral, sobre el examen debido del 
curso de estudios prescritos por los Obispos para la pre- 
paración á las órdenes de presbítero; y el hecho de 
haber sustentado un examen aprobado del curso men- 
cionado, se hará constar en la recomendación, que será 
firmada por el Presidente y el Secretario de la Con- 
ferencia. Presentará á la Conferencia Anual tal reco- 
mendación con una nota que certifique su creencia 
en las doctrinas y disciplina de nuestra Iglesia — sien- 
do todo examinado por la Conferencia Anual — y si es 
aprobado, podrá ordenarse: con tal que haya sido un 
diácono local por tres años consecutivos y á prueba en 
el ministerio itinerario por un año á continuación de 
aquellos, podrá ser elegido al oficio de presbítero, obte- 
niendo la aprobación de la Conferencia Anual. 

Preg. 4. ¿Qué otras instrucciones se dan tocante 
á los predicadores locales? 

Resp. 1. Será el deber de los predicadores locales 
ayudar al predicador encargado del circuito, estación 
ó misión á que pertenezcan, suministrando al pueblo 
el ministerio de la palabra. De consiguiente, serán 
interrogados por el predicador encargado, tan luego 
como se reciba del trabajo, para que digan qué clase 
de servicios pueden y quieren prestar, y, entonces, podrá 
él formar un plan para dirigir sus trabajos. Estarán 



PREDICADORES LOCALES. 

autorizados para formar nuevas congregaciones, ha- 
cer una lista de los nombres de todos los candidatos 
para la comunidad en la Iglesia, y, si es conveniente, 
recibirlos; con tal que tenga cuidado de poner en cono- 
cimiento del predicador encargado, tan luego como sea 
posible, de todas estas congregaciones, candidatos y 
miembros, para que sean puestos inmediatamente bajo 
su cuidado pastoral. También darán por escrito á la 
cuarta Conferencia Trimestral una relación del trabajo 
que hayan hecho y su resultado. 

2. Todo presbítero local, diácono y los que gocen 
de licencia, tendrán su nombre registrado en el diario 
de la Conferencia Trimestral de que sefái miembros. 

3. Cuando se localice un predicador itinerario, 
será responsable á la Conferencia Trimestral de su úl- 
timo cargo, hasta que haya presentado su certificado 
de local izacion á otra Conferencia Trimestral. 

4. Cuando se remueva un presbítero local, diácono 
(.') uno que goce de licencia, de un circuito, estación ó 
misión, á otro, obtendrá del Presbítero presidente del 
Distrito, ó del predicador encargado, un certificado de 
su rango en la Iglesia al tiempo de la remoción, sin 
el cual no podrá ser recibido como predicador local en 
otros lugares. 

o. Un predicado]- que reciba un certificado de 
loralización, d de su rango oficial, y deje de presen- 
tarlo á una Conferencia Trimestral por el espacio de 
seis meses, contados desde la fecha de dicho certifi- 
cado, no será reconocido como predicador local en 
nuestra Iglesia, á menos de que pueda satisfacer á 
la Conferencia Trimestral de que su falta fué ine- 
vitable. 



56 RECEPCIÓN DE MINISTROS -DE OTRAS IGLESIAS. 

SECCIÓN XII. 

MODO DE RECIBIR MINISTROS DE OTRAS IGLESIAS. 

Preg. 1. ¿Cómo recibiremos á los Ministros de 
otras Iglesias Cristianas que deseen unirse a nos- 
otros? 

Resp. 1. Los ministros de otras Iglesias que 
deseen unirse á nosotros como predicadores locales, 
podrán ser recibidos por una Conferencia Trimestral, 
si esta ha sido satisfecha de que son personas pro- 
pias; pero no podrán funcionar de diáconos ó presbí- 
teros sino hasta que sus órdenes hayan sido recono- 
cidas por la (conferencia Anual: á no ser que un 
Obispo, á su discreción, permita á tales ministros 
ejercer las funciones de diáconos ó presbíteros hasta 
la sesión de la Conferencia Anual. 

2. Después de tal recepción y una recomendación 
por la Conferencia Trimestral, si la Conferencia Anual 
se satisfee de que realmente han sido ordenados y 
están en pleno uso de sus órdenes, y de acuerdo con 
nosotros en doctrinas y disciplina, como también 
de sus dones, gracia y utilidad, podrá reconocerlos 
en efecto, sin la reimposicion de manos, bajo la con- 
dición de que tomen nuestros votos de ordenación. 
Si no pudiesen asistir á la Conferencia Anual, en- 
viarán una manifestación firmada, en que expresen 
su conformidad con nuestras doctrinas y disciplina, 
y con nuestros votos de ordenación. 

o. Los Ministros de otras Iglesias acreditados 
debidamente de diáconos ó presbíteros, que quieran 
unirse á nosotros como predicadores itinerarios, po- 
drán ser admitidos en plena conexión como diáconos 
ó presbíteros por la Conferencia Anual; siempre 



EXHORTADORES. o 7 

(¡nc esta esté satisfecha de sus dones, gracia y utili- 
dad, y de su conformidad con nosotros en doctrinas y 
disciplina, y bajóla condición de que tomen nuestros 
votos de ordenación, sin la reimposicion de manos. 

4. Cuando un ministro haya sido recibido y re- 
conocido como en pleno uso de sus órdenes, se le 
dará un certificado, firmado por uno de nuestros 
Obispos, como sigue: 

"Certifico que ha sido 

admitido en la Conferencia de como 

predicador itinerario, (<> como ■predicador loc<d ai el 

Circuito de ,) habiendo sido ordenado 

al oficio de diácono (ó de jireshífero, como sea el caso,} 

según la práctica de la Iglesia de la 

cual ha sido miembro y ministro; y por el presente 
se le autoriza para desempeñar los cargos pertene- 
cientes á su oficio en la Iglesia Metodista Episcopal 
del Sur, mientras que su vida y conversación estén 
de acuerdo con el Evangelio de Jesucristo. 

Dado bajo mi puño y sello en el 

dia de del año de nuestro Señor 



SKiKMON XJLI. 
EXHOl! T ADO U ES. 

I 'rey. 1. ¿Qué direcciones se dan para, conceder 
licencia á las personas para exhortar: 1 

llesjh I. La Conferencia Trimestral tendrá au- 
toridad paia dar' licencia apersonas aptas para exhor- 
tar, y para renovar sus licencias anualmente, cuando 
a su jucio sus dones, gracia y utilidad lo garanticen. 

-• Ninguna persona recibirá licencia para exhor- 



58 GEFES DB LA$ CIASES. 

tar sin la recomendación de la Iglesia de que sea 
miembro, ó de la reunión de los gefes del cargo á que 
pertenezca, y ninguna licencia será válida á menos 
que esté firmada por el Presidente de la Conferencia. 

Preg. 2. ¿Cuáles son los deberes de un exhor- 
tador? 

Resp. Tener reuniones para orar y exhortar cada 
vez que se presente la oportunidad, sujeto á la di- 
rección del predicador encargado. 

Preg. 3. ¿Qué otras direcciones se dan con res- 
pecto a los exhortadores? 

Resp. 1. Que cada exhortador ejerza con dili- 
gencia las funciones de su oficio, sin asumir las de 
predicador. 

2. Cada exhortador, en virtud de su oficio, será 
miembro de la Conferencia Trimestral del cargo á 
que pertenezca, pero en lo demás se le tratará como 
miembro común de la Iolesia. 

'3. Cuando un exhortador se traslade de un cir- 
cuito, estación ó misión, á otro, no será reconocido 
romo exhortador, hasta que obtenga un certificado 
de su cara cter oficial del Presbítero Presidente del 
Distrito, ó del predicador á cuyo cargo pertenecía 
al tiempo de su remoción. 

SECCIÓN XIV 
GEFES DE ÍA& CLASES. 

Pteg. 1 . ¿Cómo deben ser nombrados los gefes 
de las clases? 

Resp. Por el predicador encargado, quien non> 
brará á una persona en cada clase, que será gefe de 
ella. 



MAYORDOMOS. 59 

Preg. 2. ¿Cuáles son los reglamentos tocantes á 
los gefes de las clases? 

Resp. 1. Que sean hombres de buen juicio y 
verdaderamente consagrados al servicio de Dios. 

2. Que cada uno sea examinado cuidadosamente 
por el predicador encargado, á lo menos una vez cada 
trimestre, acerca de su método de dirigir la clase. 

3. Es el deber del gfefe: 

(1.) Ver á cada persona de su clase, á lo menos, 
una vez cada semana, para informarse de su progre- 
so espiritual: y aconsejar, reprender, consolar ó ex- 
hortar, según el caso lo requiera; recibir lo que estén 
dispuestos á dar para el socorro de los predicadores, 
de la Iglesia, y de los pobres. <l -> 

(2.) Reunirse una vez á la semana con los minis- 
tros y mayordomos de la sociedad, con el fin — 

De dar informes al ministro acerca de los que 
estén enfermos, ó que anden desordenadamente y 
que no quieran ser reprobados. 

Pagar á los mayordomos lo que hayan recibido 
de sus diversas clases durante la semana anterior, 

SECCIÓN XV 

MAYORDOMOS. 

Preg. 1. ¿Cómo serán nombrados los mayordo- 
mos? 

Resp. El predicador encargado tendrá derecho á 
nombrarlos, sujeto á la aprobación ó desaprobación 
de la Conferencia Trimestral. 



(1) Esta parte se refiere ñ pueblos considerables y ciudades 
en donde son generalmente numerosos los pobres, y crecidos lus 
gastos de la Iglesia. 



60 MAYORDOMOS. 

Preg. 2. ¿Cuales son los reglamentos acerca de 
los mayordomos? 

Resp. 1. Que los mayordomos sean hombres de 
verdadera piedad, que conozcan y amen la doctrina 
y disciplina de la Iglesia Metodista, y que sean há- 
biles por dones naturales y adquiridos para manejar 
los negocios temporales de la Iglesia. 

2. Será el deber de los mayordomos calcular los 
gastos v hacer provisión para el sosten del Evange- 
lio; tomar cuenta exacta de todo el dinero ú otro 
auxilio colectado para el sosten del ministerio; hacer 
una lista exacta de todo gasto de dinero, ya sea para 
el sosten del ministerio ó para el socorro de los en- 
fermos ó pobres: buscar á los necesitados ó afligidos 
para socorrerlos v consolarlos; informar al ministro 
de alguno que esté enfermo, ó ande desordenada- 
mente: decir á los predicadores lo que juzgen ser 
malo en ellos; asistir á las juntas oficiales y á las 
Conferencias Trimestrales; dar consejo, si les es pe- 
dido, para formar el plan del circuito; asistir á las 
juntas para la distribución del dinero entre las igle- 
sias; dar consejos en materias de arbitrio; proveer 
lo necesario para la Cena del Señor; nombrar al- 
guno, cuando sea necesario, para recibir las contri- 
buciones para el sosten del ministerio y otros objetos, 
y recoger de cada colector así nombrado el dinero 
que haya recibido, para poder dar cuenta de ello á 
la Conferencia Trimestral; colectar por trimestre de 
cada congregación, si es necesario; dirijir cartas cir- 
culares á las sociedades para que den con mas libe- 
ralidad, si se necesita; y también darles á conocer, 
cuando la ocasión lo requiera, el estado monetario 



MAYORDOMOS. (',] 

de la Iglesia, según la cuenta dada á la Conferencia 
Trimestral. 

3. Los mayordomos de cada circuito y estación 
formarán una comisión permanente para buscar 
casas (en donde no estén determinadas.) para las 
familias de los ministros casados, ó ayudar á los pre- 
dicadores á obtener casas cuando hayan sido nom- 
brados para trabajar entre ellos. 

Preg. 3. ¿Ante quiénes serán responsables los 
mayordomos del fiel cumplimiento de sus deberes? 

Resp. Ante la Conferencia Trimestral, la cual 
tendrá poder para separarlos del empleo. 

Preg. i. ¿Qué número de mayordomos habrá en 
cada circuito ó estación? 

Resp. 1. Cada cargo pastoral tendrá derecho á 
un mayordomo porcada treinta miembros, y se ele- 
girán anualmente: ron t<d (¡ur cada sociedad en un 
circuito pueda tener un mayordomo, v cada circuito 
ó estación, cuando menos, siete. 

'1. Cuando dos ó mas circuitos estén unificados, 
los mayordomos ejercerán su empleo hasta que la pró- 
xima Conferencia Trimestral elija una nueva junta. 

Preg. 5. ¿Cuáles son los deberes de un Mayor- 
domo Cronista? 

Resp. Conservar los registros de la Conferencia 
Trimestral: y con referencia á la Junta Unida de 
Hacienda de la Conferencia Anual, darle cuenta 
exacta de los actos de su Junta de Mayordomos del 
año anterior: v tener los mismos registros en la 
Conferencia Trimestral. 

Preg. ('.. ¿Cuáles son los deberes de un Mayor- 
domo de Distrito? 

Resp. Asistir á la Junta de Mayordomos de 



62 SÍNDICOS. 

Distrito para computar el sueldo y gastos de viaje 
del Presbítero Presidente, y proporcionar estos y 
todas las otras cantidades que se deben colectar en- 
tre los varios cargos del Distrito, y dar cuenta de 
estos á su Conferencia Trimestral, y á su Junta de 
Mayordomos. 

SECCIÓN XVI. 

SÍNDICOS. 

Preg 1. ¿Cómo deben nombrarse los síndicos? 

Resp. 1. A menos que las leyes del Estado ó 
Territorio prescriban lo contrario, el predicador encar- 
gado, ó en su ausencia el Presbítero Presidente, 
tendrá derecho de nombrarlos, sujeto á la aprobación 
ó desaprobación de la Conferencia Trimestral. 

2. Los síndicos de la propiedad del Distrito podrán 
ser nombrados por la Conferencia Trimestral del cir- 
cuito ó estación donde se halla dicha propiedad; d, si 
fuese en una ciudad en donde hubiere dos ó más cargos 
pastorales, por la Conferencia Trimestral que señale el 
Presbítero Presidente. Este tendrá derecho de hacer 
el nombramiento, sujeto á la aprobación ó desaproba- 
ción de la Conferencia Trimestral. 

Preg. 2. ¿Qué reglamentos hay acerca de los 
síndicos? 

Resp. 1. Los 8 índicos de nuestras casas de minis- 
tros ó iglesias deben tener por lo menos veintiún años 
de edad, y es menester que todos sean miembros de 
nuestra Iglesia, cuando haya personas aptas: en caso 
contrario, una tercera parte de cada Junta podrá ser 
escojido entre personas que no sean miembros de 
nuestra Iglesia, si son á propósito. 



síndicos. (;;j 

2. Toda vacante en la Junta de Síndicos, acaecida 
por fallecimiento, renuncia, ú otra causa cualquiera, 
deberá de llenarse sin demora. 

3. Que se nombren nueve síndicos, cuando puedan 
hallarse personas a propósito, para conservar la propie- 
dad de la Iglesia; y si no, siete, cinco ó tres, que elegi- 
rán su presidente, secretario y tesorero. 

4. La Junta ó Juntas de Síndicos de cada circuito, 
estación ó misión, será responsable ante su Conferencia 
Trimestral, la cual tendrá poder para separar á cual- 
quiera de ellos de tu empleo; y se requiere presentar 
una relación de sus hechos, á lo menos una vez al año, 
á la Conferencia Trimestral. Cuando la Junta de Sín- 
dicos de Distrito haya sido nombrada por una Confe- 
rencia Trimestral, tal Junta tendrá las mismas relacio- 
nes en todo respecto á la Conferencia que lo haya 
nombrado. 

5. Cuando dos ó mas circuitos ó estaciones estén 
unificados, la Junta de Síndicos de ambos se conside- 
rará disuelta por dicha acción, y la Conferencia Tri- 
mestral del nuevo circuito, ó estación así formada 
nombrará su Junta de Síndicos, de conformidad con 
la primera respuesta á la primera pregunta de esta 
sección. 

6. Ninguna persona será separada del puesto de 
síndico, mientras que, en unión de otros, sea responsable 
por pago de dinero, á menos que se le dé la ayuda 
que sea demandada, ó que acepte el acreedor. 



CAPITULO IV 
COMUNIDAD DE LA IGLESIA. 

SECCIÓN 1. 
RECEPCIÓN DE MIEMBROS DE LA IGLESIA. 

Prcy. 1. ¿De qué manera se recibirán miembros 
en la Iglesia? 

Re»p. 1. Cuando algunas personas se ofrezcan 
para ser recibidas como miembros de la Iglesia, el 
predicador encargado se informará del estado espiritual 
de cada una, y las recibirá cuando le hayan dado evi- 
dencia satisfactoria de su deseo de huir de la ira veni- 
dera y de salvarse de sus pecados, como también de la 
sinceridad de su fé, y de su propósito de guardar las 
reglas de la Iglesia. 

2. Cuando el ministro esté satisfecho de estos 
requisitos, presentará los candidatos ante la congrega- 
ción, y los recibirá según la forma prescrita. 

3. Si un miembro de buena posición en otra iglesia 
desea unirse con nosotros, tal candidato podrá ser 
recibido sin estas formalidades al dar respuestas satis- 
factorias á las preguntas acostumbradas. 

SECCIÓN II. 

NIÑOS DE LA IGLESIA. 

Puntan que deben hacerse constar esjMcialrnente en la 
relación escrita que el Predicador encargado debe rendir á 
la Conferencia Trimestral, acerca de la instrucción pastoral 

de los nthos. 



NIÑOS DE LA IGLESIA (¡5 

Preg. 1. ¿Qué direcciones se dan respecto de los 
niños de la Iglesia;' 

Resp. 1. Que el ministro sea diligente en instruir 
y exhortar á los padres á dedicar sus niños al Señor 
por medio del bautismo, tan pronto como fuere conve- 
niente. 

2. En sus visitas pastorales deberá dar particular 
atención á los niños; hablarles personalmente y con 
cariño de la santidad práctica y experimental, seguu 
la capacidad de ellos para entender; orar por ellos con 
fervor, y procurar que se les instruya fielmente en la 
naturaleza, designio, privilegio y obligaciones del 
bautismo. 

3. Tan presto como puedan comprender las respon- 
sabilidades implícitas en una profesión publica de 
fé en Cristo, y den evidencia de un propósito sincero 
y ferviente para descargarse de aquellas, ver que se 
reconozcan como miembros de la Iglesia, conforme á 
las reglas prescritas en la Disciplina. 

4. Que se usen nuestros catecismos tanto como sen 
posible en nuestras escuelas dominicales y entre nues- 
tras familias; y que los predicadores bagan comprender 
fielmente á los padres y á los maestros de las escuelas 
dominicales la grande importancia de instruir a los 
niños en las doctrinas y deberes de nuestra santa 
religión. 

5. Será deber especial de los predicadores el for- 
mar clases bíblicas para la instrucción de los niños 
y jóvenes; y cuando no les sea posible dirigirlas en 
persona, deberán nombrar para este servicio á gefes 
especiales. 



CAPITULO A^ 

MEDIOS DE GUACIA. 
SECCIÓN 1. 

CULTO PÚBLICO. 

Prey. 1. ;Qué direcciones se dan para uniformar 
el culto público? 

Resp. 1. El servicio de por la mañana se desem- 
peñará de la manera siguiente: 

(1.) Himno — la congregación en pié. 

(2.) Oración — la congregación de rodillas. 

(8.) Lectura de una lección del Antiguo Testa- 
mento, y otra del Nuevo. 

(4.) Himno — la congregación sentada, 

(5.) Sermón. 

(6.) Himno — la congregación en pié. 

(7 ) Oración — la congregación de rodillas. 

(<S.) Bendición. 

2. El servicio de por la tarde y el de la noche, 
será igual al de por la mañana, con la excepción de que 
podrá omitirse una d ambas lecciones, á discreción del 
ministro. 

3. La Cena del Señor será administrada, en toda 
congregación donde sea posible, una vez al mes, y 
cuando no, á lo menos una vez en cada reunión trimes- 
tral. Los servicios en esta ocasión deberán ser cortos 
para dar lugar á esta solemne ordenanza. 



REUNIONES DE ORACIÓN. 07 

4. Al concluir la primera oración, en todas las oca- 
siones del culto público de por la mañana, se rezará el 
PadreNuestro; repitiéndolo la congregación juntamente 
con el ministro; y se hará uso de la bendición apos- 
tólica (2 a Cor. xiii: 14,) al despedir á la congregación. 

5. Se hará uso del Ritual, invariablemente, en todo 
oficio para el cual esté prescrito. 

Preg 2. ¿Cómo evitaremos (pie en el canto se ob- 
serve únicamente una formalidad exterior? 

Resp. 1. Escogiendo himnos que sean propios para 
la ocasión. 

2. No cantando demasiado cada vez; de manera 
que no excedan, sino en muy rara ocasión, de cinco ¡í 
seis las estrofas. 

3. Arreglando el tono á las palabras. 

4. Haciendo á menudo pausa durante el canto, y 
preguntando á los oyentes: "¿Entendéis lo que acabáis 
de decir? ¿No dijisteis mas de lo que habéis sentido en 
vuestros corazones?" 

5. Que todas las congregaciones aprendan á can- 
tar y á hacer uso de nuestros propios himnarios. 

6. Exhortando á cada persona en la congregación 
á cantar, y no solamente una entre diez. 

KE<VION II. 

REUNIONES DE ORACIÓN 1 . 

Pir<¡. 1. ¿Qué direcciones se dan acerca de las 
reuniones de oración? 

Rí's¡>. 1. Que cada pastor tenga reuniones de ora- 
ción todas las semanas, en cada congregación en donde 
sea posible, y cuando no pueda asistir á ellas, que en- 
cargue de su dirección á los predicadores locales, ex- 
hortadores, ge fes de las clases, ó á otros, 



68 FIESTAS FRATERNALES ETC. 

2. Qne se verifiquen también reuniones de oración 
en otros lugares en donde haya probabilidad de que 
sean provechosas. 

SECCIÓN III. 

FIESTAS FRATERNALES. 

Preg. 1. ¿Qué direcciones se dan acerca de las 
fiestas fraternales? 

Resp. 1 . Las fiestas fraternales se verificarán cada 
trimestre, ó en las ocasiones que el predicador juzgue 
conveniente, con las puertas cerradas; admitiendo, sin 
embargo, además de los miembros de la Iglesia, á 
otras personas serias. 

2. Al dirigir la fiesta fraternal, después del canto y 
de la oración, el predicador podrá explicar brevemente 
la naturaleza y designio de esta institución; y todos los 
presentes pueden participar de un poco de pan y agua 
en prueba de amor fraternal; los miembros, entonces, 
pueden dar breves detalles de su experiencia religiosa, 
y se concluirá la reunión con canto y oración. 

Preg. 2. ¿Con qué frecuencia debemos permitir 
que se hallen presentes á nuestras fiestas fraternales, 
otros que no sean miembros de la Iglesia? 

Resp. Serán admitidos con mucha precaución, y 
no se permitirá á una misma persona asistir mas 
de dos ó tres veces, á menos de que se una como 
miembro. 

SECCIÓN IV 

REUNIONES DE LAS CLASES. 

Preg. 1. ¿Qué direcciones se dan acerca de las 
reuniones de las clases ? 



ESCUELAS DOMINICALES. (H) 

Resp. 1. Que, en donde sea posible, se dividan los 
miembros de una iglesia en porciones más pequeñas, 
llamadas clases, según sus lugares de residencia, y 
que se exhorte á los miembros á que asistan á las 
reuniones de estas. 

2. Dos ó más clases podrán reunirse al mismo 
tiempo en un mismo lugar, cuando lo juzguen conve- 
niente, y sus gefes podrán dirijir los ejercicios por 
turno. 

3. El pastor visitará las clases una vez cada tri- 
mestre, y dará razón de su condición á la Conferencia 
Trimestral; teniendo reuniones generales de las clases 
tan frecuentemente como lo halle conveniente. 

Preg. 2. ¿ Puede hacerse algo para hacer más 
provechosas estas reuniones de las clases ( 

Resp. 1. Cambiar á los gefes que no sean aptos. 

2. Que los gefes visiten frecuentemente las demás 
clases. 

3. Que observemos cuales de los gefes son más 
aptos, y procuremos que visiten con frecuencia las 
demás clases. 

SECCIÓN V 

ESCUELAS DOMINICALES. 

Preg. ¿Qué direcciones se dan acerca de las es- 
cuelas dominicales!' 

Resp. 1. Que se organicen escuelas dominicales 
en todas nuestras congregaciones, cuando sea posible 
reunir diez personas para este objeto. Que cada es- 
cuela esté bajo la dirección de nuestra Iglesia, y se 
recomienda que hagan uso de nuestras publicaciones. 
Será deber especial de los predicadores que tienen 
el encardo de los circuitos v estaciones, con la avuda 



70 ESCUELAS DOMINICALES. 

de los otros predicadores, cuidar que se haga esto; 
procurar la coo'peracion de todos los miembros 
que sea posible; visitar las escuelas tanto como les 
sea posible; obtener tanto como sea posible, con la 
ayuda de los oficiales, maestros y padres, la asisten- 
cia regular de los discípulos al culto divino; predicar 
sobre escuelas dominicales é instrucción religiosa en 
cada congregación; presentar ante la Conferencia 
Trimestral, para que la asienten en su diario, una 
relación escrita del número y estado de las escuelas 
dominicales dentro de sus circuitos y estaciones res- 
pectivas, y dar razón de las mismas á su Conferen- 
cia Anual. 

2. Cada Conferencia Trimestral será considerada 
como Junta Directiva, teniendo la superintendencia 
de todas las escuelas dominicales y sociedades de 
dichas escuelas dominicales, dentro de sus límites. 

3. Se recomienda también que cada Conferencia 
Anual, donde lo permita el estado general de la obra, 
pida el nombramiento de un agente especial, para 
que viaje por todos sus límites, con el objeto de pro- 
mover los intereses de las escuelas dominicales, y sus 
gastos se pagarán de las colectas que él les encargue 
hacer, ó de otra manera que la Conferencia ordene. 

4. Cada Conferencia Anual elegirá un Secreta- 
rio Corresponsal para representar los intereses de las 
escuelas dominicales de esa Conferencia al Redactor 
de las publicaciones de la escuela dominical elegido 
por la Conferencia General. 

5. La Conferencia General elegirá una comisión 
de cinco miembros de la cual será presidente el 
Redactor de las publicaciones de la escuela domini- 
cal, y esta, con el Agente de Libros, prooverán por 



ESCUELAS DOMINICALES. 7 L 

la publicación de libros y periódicos para las escue- 
las dominicales, y tendrán la superintendencia gene- 
ral de los intereses de nuestras escuelas dominicales, 
con poder de nombrar un secretario, si es necesario. 

6. Que se usen nuestros catecismos tan extensa- 
mente como sea posible en nuestras escuelas domi- 
nicales; y que los predicadores fielmente encarguen á 
los maestros de estas escuelas la alta importancia 
de instruir á los niños en las doctrinas y deberes de 
nuestra santa religión. 

7 Que cada escuela dominical, tanto como es 
posible, sea organizada en una sociedad misionera, 
la cual será auxiliar de la Sociedad Misionera de la 
Conferencia Anual. 



CAPITULO VI. 
ADMINISTRACIÓN DE LA DISCIPLINA. 

SECCIÓN I. 
JUICIO DE UN OBISPO. 

Preg. 1. ¿A quién responderá un Obispo acerca 
de su conducta? 

Resp. A la Conferencia General, que tendrá 
poder de expulsarlo por mala conducta, si lo juzga 
necesario. 

Preg. 2. ¿Qué se ha ordenado acerca del juicio 
de üh Obispo, si fuese acusado de inmoralidad durante 
el intervalo de la Conferencia General? 

Resp. 1 . Cuando un Obispo esté acusado ó haya 
alguna queja de inmoralidad contra él, tres presbíte- 
ros itinerarios le visitarán para investigar con cautela 
el negocio, y si lo creen culpable, darán cuenta del 
asunto á otro Obispo, y estará en su deber citar en 
un lugar conveniente, cuando menos, á doce pres- 
bíteros itinerarios y á los testigos por quienes se 
piense establecer la acusación; y dichos presbíteros 
formarán una comisión para investigar el cargo hecho 
contra el Obispo :y si dos terceras partes de la comi- 
sión lo creen verdaderamente culpable, podrán sus- 
penderlo en sus funciones hasta la próxima sesión 
de la Conferencia General. 



JUICIO DE UN PREDICADOR, ITINERARIO. t"¿ 

2. Xingun cargo contra un Obispo será recibido,;! 
menos que se presente por escrito, firmado por los que 
pretenden probarlo: y una copia del cargo ó acusa- 
ción, con todos los pormenores, se entregará al acu- 
sado, con la suficiente anticipación, para que prepare 
su defensa. 

Preg. 3. Si un Obispo cesare de viajar entre las 
Iglesias, ¿podrá todavía ejercer, en alguna manera, 
sus funciones episcopales entre nosotros? 

Resp. Si cesa de viajar sin el consentimiento de 
la Conferencia General, no podrá ejercer por mas 
tiempo las funciones de Obispo, en nuestra Iglesia. 

SECCIÓN II. 

JUICIO DE UN PREDICADOR ITINERARIO. 

Preg. i. ¿A quién responderá un predicador iti- 
nerario acerca de su conducta? 

Ri'.sp. A la Conferencia Anual, que tendrá poder 
de juzgarlo, absolverlo ó expulsarlo. 

Preg. '1. ¿Qué se hará cuando un predicador iti- 
nerario sea acusado de inmoralidad:' 

Rc.sp. 1. Cuando un presbítero ó diácono itine- 
rario sea acusado de algún crimen expresamente 
prohibido en la palabra de Dios, si esto acontece en 
el intervalo de una Conferencia Anual, el Presbí- 
tero Presidente, en ausencia del Obispo, llamará 
á tantos predicadores itinerarios como juzgue 
menester- — cuando menos tres y, si fuese posible, 
tendrá presentes á ambos, acusado y acusador. Si 
el acusado se halla culpable, será suspenso hasta la 
próxima Conferencia Anual. El Presbítero Presi- 
dente hará formar un apunte exacto de todas las 
investigaciones, firmado por el Presidente y Se- 



74 JUICIO DE ÜX PREDICADOR ITINERARIO. 

cretario, para trasmitirlo á la Conferencia Anual, 
que se enterará de todo el negocio y dará su fallo. 

Si el acusado fuese un Presbítero Presidente, 
cualquiera de los tres presbíteros ó diáconos itine- 
rarios de su distrito podrán investigar el asunto, y, 
si lo juzgan necesario, darán razón al Obispo, y este 
nombrará una comisión que se compondrá, cuando 
menos, de tres presbíteros de entre los límites de la 
Conferencia Anual á la cual pertenezca el miembro 
acusado; y también presidirá en la investigación, ó 
nombrará algún presbítero itinerario para presidir, 
V si el acusado fuese culpable, se le suspenderá. 

Si el acusado y el acusador no se presentasen cara 
ú cara, y el presunto delincuente rehuyese una inves- 
tigación, será considerada prueba presuntiva de 
culpabilidad, y por boca de dos ó tres testigos será 
condenado, y de conformidad con esto, suspendido. 
Sin embargo, aun en este caso, la Conferencia Anual 
considerará y determinará sobre todo el asunto. 

2. Cuando la acusación se presente durante la 
sesión de la Conferencia Anual, deberá hacerse pa- 
sar primeramente á una comisión de tres presbíteros 
itinerarios para su investigación, quienes darán su 
opinión á la Conferencia de sí es ó no necesario en- 
trar en juicio sobre el caso. Si la Conferencia no 
está de acuerdo con la decisión de la comisión, puede 
escojer otra nueva comisión para investigar los he- 
chos y dar una razón. 

La comisión investigadora al presentar una causa 
exponiendo la necesidad del juicio, presentará tam- 
bién una lista de los cargos en debida forma y nom- 
brará una ó mas personas de su seno, para procesarlo. 

Cada caso que se juzgue deberá encomendarse á 



JUICIO DE UN PREDICADOR ITINERARIO. i 5 

una comisión, á lo menos, de nueve individuos y que 
no pase de trece, quienes en presencia de un Obispo 
ó de un presidente nombrado por el Presidente déla 
Conferencia, y, uno ó mas de los Secretarios de dicha 
Conferencia, tendrán amplias facultades para juzgar 
la causa; y su fallo será absoluto, salvo con respecto al 
derecho de apelación: siempre que se le permita al 
acusado, sobre fundamentos razonables, recusar á 
cinco de una comisión de nueve, ó á siete de una comi- 
sión de trece, y en la misma proporción si consta de 
otro número. Y dicha comisión dará fiel cuenta por 
escrito á la Conferencia, y entregará al Secretario de 
la misma el registro completo del caso y fallo en la 
causa. 

Preg. 3. ¿Qué se hará en caso de espíritu, pala- 
bras ó acciones impropias? 

Resp. La persona que así hubiere ofendido, será 
reprendida por su superior; y si volviese á delinquir 
se tomarán por testigos á uno, dos ó tres ministros ó 
predicadores, y si no se enmendare, se presentará 
una acusación á la próxima Conferencia Anual, y se 
tratará al acusado como en el caso de inmoralidad. 

Preg. 4. ¿Qué se hará con aquellos ministros ó 
predicadores que profesen ó propaguen, pública ó pri- 
vadamente, doctrinas que sean contrarias á nuestros 
Artículos de Religión? 

Resp. Se procederá lo mismo que en el caso de 
Uimoralidad; pero sí el ministro ó predicador que 
así hubiere ofendido, prometiese solemnemente no 
propagar mas tales doctrinas pública ó privadamente, 
se le tolerará hasta la próxima sesión de la Conferencia 
Anual, que dará su fallo en el asunto. 

Preg. 5. ¿Qué se hará cuando haya queja de que 



7C, JUICIO DE UN PREDICADOR ITINERARIO. 

alquil predicador .itinerario tiene poca aceptación ó 
os" tan ineficaz ó secular á tal grado que no sea útil 
para el ministerio i 1 

Resj). 1. La Conferencia á que pertenezca, in- 
vestigará el caso, y si parece bien fundada la queja, 
y no diere satisfacción á la Conferencia de que se 
enmendará ó se retirará voluntariamente, esta podrá 
localizarlo sin su consentimiento. 

2. Tendrá derecho á vindicarse ante la Confe- 
encia por sí mismo ó por representante; y si hubiese 
sido localizado en su ausencia, sin haber sido notifi- 
cado de antemano, podrá apelar a' la Conferencia, en 
su próxima sesión, para que le oiga en su defensa, y 
el asunto será entonces considerado de nuevo, para 
aquel objeto. 

Preg. f>. ¿Qué deberá hacerse cuando un predi- 
cador rehuse atender al trabajo que se le haya en- 
comendado? 

Resp. Ningún diácono ó presbítero que cese de 
viajar sin el consentimiento de la conferencia Anual, 
certificado y firmado por el Presidente de la Confe- 
rencia, salvo en caso de enfermedad, debilidad ú otras 
circunstancias insuperables, podrá so pretexto algu- 
no, ejercer las funciones propias de su oficio, ni aun 
se le permitirá predicar entre nosotros; pero el fallo 
absoluto en todos los casos semejantes, pertenece 
exclusivamente á la Conferencia Anual. 

Sin embargo, en todo caso de juicio y convicción, se 
permitirá una apelación a la próxima Conferencia Ge- 
neral, si la persona sentenciada significa al Presidente 
ó Secretario de la Conferencia su intención de apelar 
al tiempo de su condenación, ó en cualquier tiempo 
después que sea informado de ella, 



JUICIO DE UN NOVICIO ETC. / / 

SECCIÓN III. 
.IUICIO dk r\ \OVIC10. 

Prcg. ¿Qué se hará con un predicador á prueba, 
acusado de inmoralidad? 

lusp. Será responsable á la Conferencia Trimes- 
tral del circuito que tenga á su cargo. El Presbítero 
Presidente nombrará una comisión investigadora, y 
se procederá conforme á lo que dispone la Disciplina 
acerca de un predicador local, bajo semejante acusación. 

SECCIÓN IV 

JUICIO ÜK I'.V PREDICADOR LOCAL. 

Preg 1. ¿A quién responderá un predicador local 
por su conducta? 

jRcsjk A la Conferencia Trimestral, que tendrá 
poder de juzgarlo, absolverlo ó expulsarlo. 

Pn</. 2. ¿Qué se liará cuando un predicador local 
sea acusado de inmoralidad? 

Iu'sj>. 1. Cuando un predicador local sea acusado 
de inmoralidad y no haya una lista de cargos firmada 
por un miembro de nuestra Iglesia, el predicador en- 
cargado nombrará una comisión de tres miembros de 
la misma, — predicadores locales, si fuese posible, — para 
investigar el caso, y si juzgan necesario un juicio, 
cuidarán de- (pie se prepare en debida forma una lista 
pormenorizada délos cargos, y designarán un miembro 
de la iglesia para la secuela del caso ante la próxima 
Conferencia .Trimestral: ron tal <¡in\ una copia, de los 
cargos v pormenores sea entregada al acusado, con la 
suficiente anticipación, para que prepare su defensa. 

2. Kn todo caso de acusación, la comisión investi- 
gadora dará razón á laConferenciaTrimestral, y si esta 



78 JUCTO DE TN PREDICADOR LOCAL. 

no estuviese de acuerdo con el fallo, podrá nombrar 
otra comisión para investigar los hechos y dar una razón. 

3. Después de notificar un predicador local por el 
Presbítero Presidente, de los cargos que existan contra 
él, no podrá ejercer las funciones de su ministerio sino 
hasta que la cuestión sea presentada y resuelta por la 
Conferencia Trimestral. 

4. El Presidente de la Conferencia Trimestral 
nombrará, al comenzar el juicio, un Secretario, que 
tomará nota en debida forma, de los testimonios reu- 
nidos y procedimientos. Los apuntes después de haber 
sido leídos y aprobados, serán firmados por el Presi- 
dente, como también por todos los miembros que estu- 
viesen presentes, ó por una mayoría de ejlos, y el 
Presidente pronunciará el fallo de la Conferencia 
Trimestral. 

Preg. 3. ¿Qué se har.í cuando la acusación se 
refiera al espíritu, palabras ó acciones impropias? 

Éesp. La persona que así ofenda será reprendida 
por el predicador encargado. Si tuviere lugar una 
reincidencia, se tomarán uno, dos ó tres amigos fieles 
como testigos, y si entonces no se enmendase será tra- 
tada como en el caso de inmoralidad, y si se encuentra 
culpable é impenitente, será expulsada de la Iglesia. 

Preg. 4. ¿Qué deberá hacerse con aquellos predi- 
cadores locales que profesen ó propaguen pública ó 
privadamente doctrinas contrarias á nuestros Artículos 
de Religión? 

Resp. Se procederá con ellos de la misma manera 
que en el caso de inmoralidad. 

Preg. 5. ¿Qué se hará cuando haya queja de que 
un presbítero local ó diácono tenga tan poca aceptación 
ó sea tan ineficaz al grado de que no sea útil en. la 



JUICIO DE UN MIEMBRO, i \) 

obra, y la Conferencia Trimestral rehuse aprobar su 
carácter por tal motivo? 

Resp. La próxima. Conferencia Trimestral proce- 
derá á investigar el caso; y si la (pie ja apaieee tener 
justo fundamento, y no da satisfacción á la Conferencia 
prometiendo enmendarse, ó retirarse voluntariamente, 
esta podrá destituirlo del ministerio; pero él tendrá 
libertad de defenderse ante la Conferencia por sí ó por 
representante. El Presidente déla Conferencia Trimes- 
tral mandar;í que se tome nota de la investigación, la 
cual, después de leida y aprobada será firmada por el 
Presidente y una mayoría de los miembros de la Con- 
ferencia. 

Sin embargo, en ti >dos los casos mencionados de juicio 
y convicción, se permitirá una apelación á la prxóima 
Conferencia Anual, si la persona así sentenciada indica 
su intención de apelar al tiempo del fallo, ó en cualquier 
tiempo después que sea informado de dicho fallo. 

SECCIÓN V 

JUICIO DE UN MIEMBRO. 

Preg. 1. ¿De (pié manera se procederá para traer 
¡i jucio á un miembro acusado? 

Resp. 1. Ante la Iglesia ala cual pertenezca, ó de 
un número escogido de ella, á presencia de un Obispo, 
presbítero, diácono ó predicador, y de la manera si- 
guiente: 

Cuando un miembro de la Iglesia sea acusado de 
inmoralidad, y no haya lista de cargos firmado por un 
miembro de nuestra Iglesia, el predicador encargado 
nombrará una comisión compuesta de tres miembros 
discretos de la misma, quienes averiguarán el asunto, 
y si juzgan necesario un juicio prepararán una lista de 



8U JUICIO Dü UN MIEMBRO. 

los cargos y pormenores, y designarán un miembro de 
la Iglesia para seguir la causa. 

Cuando se presente al predicador esta lista de car- 
gos podrá escoger una comisión, cuando menos de cin- 
co personas, — y que n<# pasen de trece — ante quienes 
se citará al acusado, los cuales tendrán autoridad plena 
para juzgar el caso; y si se encuentra culpable por la 
mayoría de la comisión, el predicador podrá declararlo 
suspenso ó excluido. Sin embargo, si lo juzga conve- 
niente el predicador, podrá presentar el caso ante toda 
la Iglesia para ser juzgado. 

Una copia de los cargos y pormenores se entregará 
al acusado, con la suficiente anticipación, para que pre- 
pare su defensa; y en caso de que se le juzgue ante 
una comisión, tendrá derecho, a recusar dos de la comi- 
sión de cinco, y en la misma proporción, si se compu- 
siese aquella de otro número, ademas de tener un de- 
recho ilimitado para recusar por causa, de cuya validez 
juzgará el Presidente del juicio. 

El predicador encargado presidirá en el juicio y de- 
cidirá toda cuestión de ley que pertenezca á la causa 
ó se origine de ella. Al principiar el juicio nombrará 
un Secretario que tomará apuntes en forma debida de 
todo el testimonio y procedimientos, y estos apuntes, 
después de ser leídos y aprobados, serán firmados por 
el Presidente y Secretario. 

Si después de haber sido notificado con suficiente 
anticipación, el acusado evadiese el juicio, ausentándose, 
el juicio se seguirá como si estuviese presente. Los 
testigos que no sean miembros de la Iglesia, no debe- 
rán ser rehusados. 

Mas si en caso de abandono en el cumplimiento de 
los deberes de cualquier clase, conducta imprudente 



JUICIO DE UN MIEMBRO. S I 

manifestar espíritu pecaminoso, usar palabras malas, 
<) desobedecer el orden \' la disciplina de la Iglesia: 
primeramente, tal persona será reprehendida en lo 
privado, por un predicador ó gefe de clase; v si confe- 
sase su culpabilidad y prometiese enmienda, podrá 
ser tolerada; de otra manera, el predicado)' debe 
llevar consigo des ó tres amigos líeles, quienes se 
esforzarán por traer al que ha ofendido á un verda- 
dero arrepentimiento; pero si no quiere darles oido v 
no hay señal de enmienda, el que ofende sera juzgado 
como en el caso de inmoralidad. 

'■->. Si algún miembro de nuestra Iglesia se ocii 
pare en sembrar la discordia en alguna de nuestras 
suciedades, censurando nuestras doctrinas ó disciplina, 
primeramente será reprehendido por el ministro ó 
predicador mayor de su circuito: v si persiste en su 
nial proceder, deberá ser juzgado como en el caso de 
inmoralidad. 

Preg. 2. ¿Qué deberá hacerse en casos de dispu- 
tas entre miembros de la Iglesia. 'í 1 

Resp. I Kn cualquier disputa entre dos ó mas 
miembros de nuestra Iglesia, acerca del pago de den 
das, ú otros negocios que no puedan arreglarse por las 
partes interesadas, el predicador encargado investi- 
gará las circunstancias del caso, y recomendará á los 
contendientes un arbitramiento que consistirá en un 
arbitro escogido por el acusado y otro por el acusa- 
dor, y estos dos nombrarán un tercero, siendo todos 
miembros de la Iglesia. 

2. Si uno de los contendientes no estuviere satis- 
fecho con el fallo de estos, podrá apelar á la próxi- 
ma, sesión de la Conferencia Trimestral para un sc- 
ijn)t(li) arbitramiento, y si esta juzga (pie hay razón 



8'2 JUICIO DE UN MIEMBRO. 

suficiente para pedirlo, se 1»» concederá; en cuyo caso 
cada parte nombrará dos arbitros, y los cuatro ele- 
girán un quinto, y el fallo de una mayoría de estos se 
dará por absoluto. Cualquiera persona que rehusase 
someterse á tal fallo, será juzgada como en el caso 
de inmoralidad. 

3. Si algún miembro de nuestra I glesia rehusase, 
en caso de deuda ú otra desavenencia, someter el 
asunto á arbitrage, cuando lo recomiende el encar- 
gado del circuito, ó que entre en litigio con otro 
miembro, antes de tomar estas medidas, será juzga- 
do como en el caso de inmoralidad; á menos que el 
asunto sea de tal naturaleza que requiera y justifique 
un litigio. 

En todos los casos mencionados de suspensión ó 
expulsión el acusado tendrá derecho de apelación á 
la próxima Conferencia Trimestal: con tal qiw signi- 
fique al pastor su intención de apelar al tiempo de 
su condenación ó en cualquier otro tiempo después, 
al ser notificado oficialmente del fallo. 



CAPITULO Vil. 

APELACIONES. 

SECCIÓN I. 

APELACIÓN DE UX PREDICADO?, ITINERARIO. 

L. En todo «-aso será el deber del Secretario de la 
Conferencia Anual conservar los documentos relativos 
al juicio de miembros, cuyos documentos solamente se 
presentarán á la Conferencia General corno evidencia 
en el negocio, en caso de apelación contra el fallo de 
la Conferencia Anual. 

2. Cuando se interponga apelación, y tal ape- 
lación sea admitida por la Conferencia General, ésta 
nombrará una comisión que se compondrá de un dele- 
gado de cada Conferencia Anual, cuya comisión, en 
presencia de un Obispo y de uno ó mas de los Secre- 
tarios de la Conferencia General, tendrá pleno poder 
para juzgar el caso, y su fallo será absoluto. Y 
diclia comisión dará fiel cuenta por escrito á la Confe- 
rencia General, entregando al Secretario todo el re- 
gistro relativo al caso, juntamente con su fallo. 

3. Ningún miembro que haya funcionado «mi la 
primera comisión que juzgó del caso, podrá ser nom- 
brado íí esta comisión. 

4. El demandante expondrá personalmente ó por 
representante, ((pie sea miembro de la Conferencia.) las 



S4 APELACIÓN DE UN PREDICADOR LOCAL. 

razones de su apelación, mostrando la causa por la cual 
apela, y se le permitirá hacer su defensa sin interrup- 
ción. Después délo cual, se permitirá á los represen- 
tantes de la Conferencia Anual de cuya decisión haya 
apelado, responder en presencia del demandante, y este 
tendrá derecho de réplica, terminando así los alegatos 
de ambas partes. Hecho esto, se retirará el demandante, 
y la comisión dará su fallo. 

0. Ningún ministro podrá ser restituido á la co- 
munión de la Iglesia después de semejante juicio y 
expulsión, sin dar evidencia satisfactoria de su arrepen- 
timiento, a menos (pie la Conferencia Anual llegue á 
convencerse de (pie ha sido inocente del crimen que 
dio lugar á su expulsión; en cuyo c;is<> la Conferencia 
podrá restituirlo á su puesto anterior. 

SKOCTOX 1T. 

APELACIÓN DE IX PREDICADOR LOCAL. 

1. Cuando se interponga apelación por un predi- 
cador local, y dicha apelación fuese admitida por la 
Conferencia Anual, e¡ .Presidente nombrará una comi- 
sión compuesta, cuando menos de nueve, y que no pase 
de trece personas, la cual tendrá pleno poder para juz- 
gar la causa, y su fallo será absoluto. 

2. Ninguno que haya sido miembro de la Confe- 
rencia Trimestral que antes juzgó el caso, podrá ser 
nombrado en dicha comisión. 

3. Los apuntes del juicio en la Conferencia Tri- 
mestral serán presentados á esta comisión, cuyos docu- 
mentos solamente darán la evidencia del caso; y dicha 
comisión dará relación fiel por escrito á la Conferencia 
Anual y entregará al Secretario todo el registro relativo 
al caso, juntamente con su falio. 



APELACIÓN DE UN MIEMBRO. 8 Ó 

4. El demandante expondrá en persona o por re- 
presentante (qne será miembro de la Conferencia,) las 
razones de su apelación, mostrando la causa por la cual 
apela, y le será permitido hacer su defensa sin inter- 
rupción. Después de lo cual les será permitido á los 
representantes de la Conferencia Trimestral, de cuyo 
decisión se haga apelación, contestar en presencia del 
demandante, y este tendrá derecho de réplica, termi- 
nando así los alegatos de ambas partes. Hecho esto, el 
demandante se retirará, y la comisión fallará. 

SECCIÓN III- 

APELACIÓN DE UN MIEMBRO. 

1. Si hubiere alguna murmuración ó queja de al- 
guna persona excluida, de que en el juicio verificado 
ante la Iglesia ó comisión, no se le hizo justicia, se le 
permitirá apelar a la próxima sesión de la Conferencia 
Trimestral. 

2. Siendo ya hecha y admitida la apelación, el 
predicador encargado presentará los apuntes del juicio 
á la Conferencia Trimestral, de cuyos apuntes se fa- 
llará sobre la causa. 

3 Ningún miembro de la comisión que haya juz- 
gado al acusado podrá votar en la apelación. 

4. El demandante expondrá personalmente ó por 
representante, ((pie será miembro de la iglesia), las ra- 
zones de su apelación, mostrando la causa por la cual 
apela, y le será permitido hacer su defensa sin interrup- 
ción. Después de lo cual se permitir;! á los represen- 
tantes de la sociedad ó comisión, contra cuya decisión 
*»' apela, contestar en presencia del demandante, y este 
tendrá derecho de réplica, terminando así los alegatos 



8f> APELACIÓN DE UN MIEMBRO. 

de ambas partes. IJecho esto, el demandante se retirará, 
y la mayoría de los miembros de la Conferencia Tri- 
mestral que estén presentes, fallarán sobre la causa, 
cuyo fallo será absoluto. 

5. Después de tal juicio y expulsión, ningún 
miembro podrá ser restituido á la comunión de la Igle- 
sia sin dar pruebas satisfactorias de arrepentimiento, 
á menos de que la Conferencia Trimestral llegue á 
convencerse de que haya sido inocente del crimen por 
que fué excluido, en cuyo caso podrá ser restablecido. 



-^-oOcM* 



CAPITULO VIII. 

PRIVACIÓN Y RESTAURACIÓN DE CREDENCIALES. 

.SECCIÓN I. 

CREDENCIALES DE LOS PRESBÍTEROS V DIÁCONOS 
ITINERARIOS. 

1 . Cuando alguu presbítero ó diácono itinerario sea 
despojado de sus credenciales de ordenación por expul- 
sión ó de otra manera, los documentos serán archiva- 
dos á los de la Conferencia Anual de la (pie haya sido 
miembro. 

2. Si en algun tiempo diere pruebas satisfactorias 
• le su enmienda ó inocencia a dicha Conferencia, 
y procurase un certificado de la Conferencia Trimes- 
tral del circuito ó estación donde resida, ó de alguna 
Conferencia Anual «pie le haya admitido á prueba, 
recomendando la Conferencia Anual de la cual /w' pri- 
meramente miembro la devolución de sus credenciales, 
dicha Conferencia podrá restituírselas. 

succión ir. 

(■lilOIHONCIALKS DK LOS l'H KSIWTEROS V DIÁCONOS LOCA LKs. 

1. Cuando algún presbítero ó diácono local fuese 
despojado de sus credenciales de ordenación por expul 
«ion ó de otra manera, será el deber del Presbítero 



S.S CREDENCIALES DE LOS PREDICADORES ETC. 

Presidente pedírselas y archivarlas á los documentos 
de la Conferencia "Anual en cuyos límites reside dicho 
predicador. 

2. Si en algún tiempo presentase á la Conferencia 
Anual un certificado de su restitución dado por la 
Conferencia Trimestral y firmado por el Presidente y 
Secretario de ella, sus credenciales podrán ser resti- 
tuidas. 



CAPITULO IX. 

SOSTEN DEL MINISTERIO. 

SECCIÓN I. 

SOSTEN DE LOS PREDICADORES DE CIRCUITOS Y ESTACIONES. 

1. El derecho que por las reglas y usos de la 
Iglesia tengan algunos ministros á los fondos, será 
calculado, tanto como sea posible, por los mismos 
que deban de hacer el pago, ó por un agente autori- 
zado para representar por ellos. 

2. El sueldo y gastos de viaje de los predicado- 
res de circuitos y estaciones, serán calculados por 
sus mismas Juntas de Mayordomos. 

•'!. Los mavordomos darán razón á cada Confe- 
rencia de iglesia de la suma total que deba reu- 
nirse, v de la proporción <jue toque á cada congre- 
gación pagar La Conferencia de Iglesia adoptará 
su método para reunir tal suma. A menos que sea 
ordenado de otra manera por la Conferencia de Igle- 
sia, los mayordomos adoptarán el plan de colectar 
(-•011 consentimiento, como está previsto en el párrafo 
siguiente. 

4. Se espera que cada uno de los miembros 
de la Iglesia contribuirá, según la facultad de cada 
uno, para el sosten del ministerio; v los mayor. ionios 
•le cada esta<-i<m ó eiivnito determinaran si tales 



!.)<) SOSTEN DE LOS PRESBÍTEROS PRESIDENTES, ETC. 

contribuciones deban darse cada semana, ó cada 
mes, ó por trimestre, durante el año. Entonces de- 
terminarán cuánto puede y quiere dar cada miembro 
para el abono determinado por los mayordomos; y 
cada miembro tendrá obligación solemne de contri- 
buir con lo que prometa, y solo podrá ser absuelto 
de esta obligación por orden de los mayordomos ó 
por votación de la Conferencia de Iglesia, cuando 
pueda dar una razón justificante. 

SECCIÓN U. 

SOSTEN DE LOS PRESBÍTEROS PRESIDENTES. 

I El sueldo y gastos de viaje de los Presbíteros 
Presidentes, serán calculados por los Mayordomos 
de Distrito. 

La cantidad calculada será proporcionada por los 
Mayordomos de Distrito, entre los diferentes cargos 
pastorales del mismo, cuyas Juntas de Mayordomos 
añadirán á dicha suma proporcionada las cantidades 
destinadas para sus predicadores, y se colectará la 
suma de la misma manera. 

SECCIÓN UL 

SOSTEN DE LOS OBISPOS. 

Eos Obispos serán sostenidos conforme al siguiente 
plan: 

] Ea cantidad cedida á los Obispos para sueldo 
y gastos de viaje, y la que sea para el sosten de las 
viudas y niños huérfanos de los Obispos que hayan 
fallecido, serán calculadas por la Comisión Episcopal 
de la Conferencia General; y esta proporcionará la 
suma entre las diversas Conferencias Anuales, sesun 
la posibilidad de cada una. 



SOSTEN DE LOS OBISPOS, ETO. 91 

■2. Se permitirá á las Conferencias Anuales es- 
cocer su propio plan para reunir clielia cantidad, que 
se denominará "Fondo Episcopal." 

3. Este Fondo se entregará á la Junta Tnida de 
Hacienda de la Conferencia Anual; y el Presidente 
de dicha Junta dará la suma colectada al Obispo 
que presida en la Conferencia, recogiendo su recibo 
y enviando el original ó una copia al Agente de 
Libros. 

4. En la reunión anual de los Obispos, cadaObisp* > 
dará razón al Agente de Libros de la cantidad que 
haya recibido de las varias Conferencias Anuales, 
para que se reparta entre todos los ( )bispos, según la 
cantidad que se haya calculado para el sosten de 
cada uno. 

f). Los Obispos que hayan sido puestos en la 
lista de retirados, ó que no puedan cumplir todo su 
ministerio, tendrán parte en las colectas en propor- 
ción á las cantidades calculadas, de la misma manera 
que los que sean capaces y estén trabajando en la obra 
con actividad. 

tí. En el intervalo de la reunión anual de Obispos, 
las sumas colectadas y entregadas á los Obispos 
serán repartidas entre los Obispos activos y los que 
estén en la lista de retirados ó que no puedan pres- 
tar toda clase de servicios, de la manera (pie disponga 
entre sí el Colegio de Obispos. 

SECCIÓN IV 

SOSTEN DE AQUELLOS PARA QUIENES NO HAYA PROVISIÓN 

ESPECIAL. 

Todos los agentes nombrados por la Conferencia 
Ceneral, y liara cuyo sosten no se baya provisto por 



92 JUNTA UNIDA DE HACIENDA. 

la ley, tendrán el sueldo fijado por la Junta Unida 
de Hacienda de la Conferencia á que pertenezcan, ó 
en cuyos límites se halle el trabajo que les sea asig- 
nado por la Conferencia General; y serán pagados 
de los productos de su cargo ó por otros medios que 
sugiera la Conferencia. 

SECCIÓN V 

JUNTA UNIDA DE HACIENDA. 

1. Cada Conferencia Anual tendrá una Junta 
Unida de Hacienda, nombrada por el Presidente de 
la Conferencia (á menos que se ordene de otra ma- 
nera,) al fin de su sesión anual, para desempeñar su 
empleo hasta el fin de la sesión de la próxima Confe- 
rencia Anual. 

2. Dicha junta se compondrá de un miembro cle- 
rical de la Conferencia y un lego para cada Distrito 
de Bresbítero Presidente. Elegirán su propio presi- 
dente, tesorero y secretario, y la Junta renovará 
todas las vacantes que acontezcan entre sí; siempre 
que, al hacerlo, guarden perfecta igualdad en el nú- 
mero de miembros legos y clericales. 

3. Será el deber de la Junta Unida: 

(l ) Recibir todos los fondos colectados como 
colectas de Conferencia ó de otra manera, y distri- 
buirlos entre los predicadores jubilados, las viudas 
y niños huérfanos de los miembros de la Conferencia 
que hayan fallecido, repartiéndolos entre ellos según 
juzguen las necesidades de cada uno. 

(2.) Calcularán la suma que juzgasen necesaria 
para cubrir a los predicadores jubilados y á las viudas 
y niños huérfanos de los miembros de la Conferencia 
que hayan fallecido, y la proporcionarán entre los 



JUNTA UNIDA DE HACIENDA. 93 

varios Distritos de Presbíteros Presidentes, para que 
sea colectada durante el entrante año. 

(3.) Todo asunto relativo á los intereses finan- 
cieros de la Conferencia, deberá ponerse en conoci- 
miento de esta Junta para que lo considere cuida- 
dosamente, y dé su opinión acerca de él. 

(4.) Dará cuenta exacta de sus procedimientos á 
la Conferencia, y esta la aprobará, ó mandará que se 
considere de nuevo, ó enmenderá su informe. 

(5.) Los miembros de esta Junta, y especial- 
mente el Presidente de ella, considerarán con empeño 
los intereses financieros durante el año, y reunirán 
tales informes auténticos sobre las circunstancias pe- 
cuniarias de los demandantes ordinarios á los fondos 
de la Conferencia, que faciliten los negocios de la 
Junta en su sesión anual. 

(6.) El Mayordomo Cronista de cada circuito 
dará cuenta completa á la Junta Unida de Hacienda, 
de los actos de la Junta de Mayordomos del año an- 
terior. La Junta Unida decidirá todas las cuestiones 
que haya entre los mayordomos y los Presbíteros 
Presidentes, ó alguno de los predicadores, en lo rela- 
tivo á sus sueldos, y su decisión será absoluta; pero 
en ningún caso se permitirá á un predicador hacer re- 
clamo por deuda contra una Iglesia que haya servido, 
después de haber cesado su conexión pastoral con ella. 

(7 ) Cada Conferencia Anual adoptará su pro- 
pio método de colectar los fondos para pagar á los 
que por las leyes y usos de la Iglesia tengan derecho 
á su auxilio: siempre que no contravenga á los dere- 
chos garantizados á las Conferencias de Iglesia de 
adoptar sus propios métodos de colectar fondos para 
pagar sus compromisos. 



CAPITULO X. 

SOSTEN DE MISIONES. 

SECCIÓN I. 

JUNTA DE ¡MISIONES. 

Los trabajos misioneros de la Iglesia Metodista 
Episcopal del Sur, de hoy en adelante, serán dirijidos 
según las siguientes instrucciones y reglamentos: 

Artículo 1 . Habrá una Junta de Misiones que ten- 
drá á su cargo las misiones en el extrangero, y de todas 
las otras que no estén á cargo de alguna de las Con- 
ferencias Anuales. 

Art. 2. Dicha Junta se compondrá de un Presi- 
dente, un Vice-Presidente, Secretario, Tesorero, y diez 
y nueve Directores, que se eligirán cada cuatro años 
por la Conferencia General, y continuarán en su em- 
pleo hasta que sus sucesores hayan sido nombrados. 
Los Obispos serán cx-<>ficto miembros de la Junta. 

Art. 3. La Junta tendrá autoridad para arreglar 
sus procedimientos; destinar el dinero para cubrir gas- 
tos accidentales; proveer al sosten de los misioneros 
jubilados, y de las viudas y niños huérfanos de misio- 
neros á cuyo sosten alguna de las Conferencias Anuales 
no haya provisto; imprimir libros para las misiones 
entre los indios, los alemanes, los mexicanos y otras 
misiones extrangeras; edificar iglesias, casas para es- 



JUNTA ÜE MISIONES. 'Jo 

cáelas, habitaciones para los misioneros; y cubrir los 
gastos precisos de la obra que tengan á su cargo. 
También publicará anualmente una relación de sus 
trabajos, nombrando las misiones que tenga á su cargo 
y la suma proporcionada y pagada á cada uno, y dará 
razón de sus operaciones á la Conferencia General. 

Art. 4. La Junta se reunirá anualmente para de- 
terminar qué lugares deberán ocuparse como misiones, 
y el número de personas empleadas en cada uno; cal- 
cular la suma necesaria para el sosten de las misiones 
á su cargo, y proporcionar la misma suma entre las 
varias Conferencias Anuales, tomando en cuenta al 
proporcionarla, la extensión é importancia de los traba- 
jos -domésticos de cada Conferencia, y la posibilidad y 
voluntad de los congregantes para ayudar. 

Art. 5. La Junta deberá emplear solamente á 
hombres capaces para desempeñar sus cargos, y exijirá 
de cada uno dar una relación trimestral al Secretario, 
de sus trabajos y del estado y esperanzas de la obra 
que tenga á su cargo. 

Ait, (). Los recursos de esta Junta se formarán de 
las colectas (pie se hagan anualmente en cada congre- 
gación, y de cualesquiera otros planes que adopte la 
Iglesia y congregación para reunir fondos para este 
objeto; y de colectas particulares hechas por el Secre- 
tario y los Obispos, y de donativos y legados. 

Art. 7 El Secretario será ministro del Evangelio 
y podrá ser miembro de cualquiera Conferencia Anual, 
poro deberá residir en el lugar designado como resi- 
dencia de la Junta. Será de su deber llevar un registro 
permanente de los procedimientos de la Junta, y pu- 
blicar un resumen de estos en los periódicos de la 
Iglesia; cuidar de su correspondencia; atender ¡i. todo* 



96 JUNTA DE MISIONES. 

sus negocios legales; preparar su relación anual, y 
publicar cada mes (ó en un periódico misionero ó en 
los periódicos de la Iglesia, como disponga la Junta,) 
pormenores de la condición, necesidades y esperanzas 
de las diferentes misiones. El sueldo del Secretario 
será fijado por la Junta, la cual le proporcionará tam- 
bién sus gastos necesarios de viaje. 

Art. 8. El Tesorero guardará todos los fondos de 
la Junta en un depósito seguro, cuyo depósito liará 
como Tesorero de la Junta, sujeto á sus libranzas como 
tal, y á las de sus sucesores en oficio. También rendirá 
una relación anual, que se publicará con la del Secretario. 

Art. 9. La Junta proveerá toda vacante que 
acontezca. 

Art. 10. Nueve miembros formarán quorum en la 
sesión anual de la Junta, y siete, si fuese sesión extra- 
ordinaria. 

Art. 11. Esta Junta tendrá su domicilio en Ja ciu- 
dad % de Nashville, Estado de Teunessee. (E. U. A.) 

Art. 12. Cada Conferencia Anual deberá organi- 
zar una Junta de Misiones, la cual nombrará sus pro- 
pios funcionarios y manejará sus propios negocios, y 
tendrá la dirección absoluta de las misiones que esta- 
blezca, con el consentimiento del Presidente de la Con- 
ferencia, dentro de los límites de la misma, y de los 
fondos colectados para su sostenimiento. 

Art. 13. La Junta de Conferencia deberá circular 
entre las Iglesias, noticias referentes á misiones; cele- 
brará su aniversario en cada sesión de la Conferencia 
Anual, y el producto de la colecta se partirá igual- 
mente entre la Junta General. y la Junta Misionera 
de Conferencia Anual; publicará una relación cx-icta 
de sus trabajos cada año en las Minutas de la Confe- 



JUNTA DE MISIÓN KS. «)7 

rencia; calculará anualmente la cantidad que sea nece- 
saria pava el sosten ele sus misiones, y proporcionará 
esta suma entre los Distritos de los Presbíteros Presi- 
dentes, para ser colectada. 

Art. 14. La prorata de una conferencia para la 
obra general será repartida por la Junta de Conferen- 
cia entre los Distritos, v los predicadores encarga- 
dos tomarán una colecta en cada congregación para 
reuniría. 

Art. 15. Cualquiera persona. Escuela Dominical, 
Iglesia ó Conferencia, podrá asumir en todo ó en parte 
el sostenimiento de alguna misión 6 escuela misionera 
establecida por la Junta General, y mandar sus contri- 
buciones directamente á tal misión ó escuela, avisándole 
al efecto inmediatamente al Tesorero General: con tal 
que la Conferencia en cuyo territorio se colectasen tales 
fondos reciba crédito por tal suma al a justar la pro- 
porción que la Junta General, le tenga asignada, 

Art. 16. Las colectas para la Junta de Conferen- 
cia y Junta General, no se harán juntamente, salvo 
en el aniversario (pie se verifica durante la sesión de la 
Conferencia Anual. 

Art. 17 Lil Tesorero de la Junta de Conferencia 
pasará al Tesorero de la Junta General todos los fondos 
que haya recibido para los fines generales. 

Art. ]s Será deber del Presbítero Presidente 
presentar de una manera prominente el asunto de las 
misiones en las Conferencias Trimestrales de cada cir- 
cuito v estación, y ver que adopten planas y métodos 
eficaces v bien definidos para reunir fondos misioneros 
para la Junta General y para la Junta Misionera de 
Conferencia, 



1)8 SOSTEN DE MISIONES. 

SECO TON II. 
SOCIEDAD MISIONERA DE SEÑORAS. 

En vista del hecho de que en la mayor parte de los 
países paganos, las mugeres solo tienen acceso á las 
maestras de su propio sexo, las señoras de la Iglesia 
Metodista Episcopal del Sur, están por el presente, 
autorizadas para organizar agencias misioneras espe- 
ciales, bajo la siguiente constitución: 

Art. 1. Esta Sociedad se denominará, "Sociedad 
Misionera de Señoras de la Iglesia Metodista Episcopal 
del Sur." 

Art. 2. El objeto de esta Sociedad será alistar y 
unificar los esfuerzos de las señoras en la obra de lle- 
var el Evangelio a las mugeres de los países paganos, 
por medio de la agencia de mugeres misioneras, maes- 
tras y lectoras de la Biblia. 

Art. 3. Las operaciones de esta Sociedad serán 
dirijiüas en conexión con la Junta de Misiones, y suje- 
tas á su consejo y aprobación. Todas las opropiacio- 
nes, se harán por medio del Tesorero de la Junta 
á las misiones bajo el cargo de la misma Junta, para 
el sosten de las misioneras, maestras y lectoras de la 
Biblia, empleadas bajo su sanción; no podiendo dis- 
traerse nada de sus fondos para otro objeto, sin el 
consentimiento de la Asociación Ejecutiva, según se 
provee á continuación. 

Art. 4. Esta Sociedad sera organizada por el 
nombramiento de una Asociación General Ejecutiva 
v del de las Sociedades de Conferencia — llamada 
Asociación General Ejecutiva por estar constituida 
por nombramiento de los Obispos y Secretarios de 
Misiones en primera, instancia, y después como se 



SOCIEDAD MISIONERA DK SEÑORA- 



i)í» 



provea por los estatutos v realas que se adoptarán 
por la Asociación; v llamadas Suciedades de Confe- 
rencia por estar constituidas de acuerdo con lo que 
tales estatutos y realas provean. 

Art. o. Los fondos de la Sociedad se formarán, 
en todo caso, de los esfuerzos privados; y en nin- 
gún caso de las colectas públicas durante el servicio 
regular de la Iglesia. 



CAPITULO XI. 

IGLESIAS Y PROPIEDAD DE ELLAS. 

SECCIÓN I. 

EDIFICACIÓN DE IGLESIAS. 

Preg. ¿Hay algo que se aconseje con respeto á edi- 
ficar Iglesias? 

Resp. 1 . Que todas nuestras Iglesias sean de cons- 
trucción sencilla y decente, y con asientos libres, hasta 
donde sea posible. 

2. Con el fin de evitar mas eficazmente el que 
nuegtros miembros contraigan deudas que no puedan 
pagar, será el deber de la Conferencia Trimestral 
de todo circuito y estación en donde se proponga 
edificar un templo ó templos para el culto, obtener 
el terreno ó lote en el que se han de fabricar tal 
templo ó templos, según nuestra escritura de dota- 
ción, cuya escritura debe ser legalmente extendida; 
y también dicha Conferencia Trimestral nombrará 
una comisión competente, cuando menos de tres 
miembros de nuestra Iglesia, que harán un presu- 
puesto de la suma necesaria para construir, y las tres 
cuartas partes de esta suma, según tal presupuesto, 
serán garantizadas antes de dar principio al edificio; 
con tal que ningún templo sea edificado, á menos que 
se obtenga primeramente la autorización de la Con- 
ferencia Trimestral, 



EDIFICACIÓN DE CASAS DE MINISTROS- 1 01 

3. En todo caso en que se hayan contraído ó se 
contraigan deudas para la construcción de templos, 
contrarias á la referida recomendación ó en desprecio 
de ella, se aconseja á nuestros miembros v aniio- ( is que 
desanimen á todo agente que viaje fuera de los lími- 
tes de su propio circuito ó distrito para la recauda- 
ción dé fondos para el pago de semejantes deuda.*, 
negándoles el auxilio pecuniario: á no ser que sean 
casos excepcionales aprobados por una Conferencia 
Anual. 

4. En lo de adelante no admitiremos algún con- 
trato, escritura ('» traspaso de templo que haya de 
pertenecer á nue>tr< > uso. á menos que en tal contra- 
to, escritura ó traspaso, se prevenga que á aquellos 
ministros y predicadores de la Iglesia Metodista 
Episcopal del Sur. que de tiempo en tiempo sean 
debidamente autorizados por la Conferencia General 
de nuestra Iglesia ó por las Conferencia Anuales, 
les será permitido por los síndicos de dicho templo 
á todo tiempo predicar v exponer la santa palabra 
de Dios, poner en ejecución la disciplina de la Igle- 
sia v administrar los sacramentos, según el sentido v 
propósito » verdader» >s de nuestra escritura de dotación. 

SECCIÓN II. 

EDIFICACIÓN DE CASAS DK MINISTROS. 

Preg. ; Qué consejo ó dirección >v dá. acerca de 
la edificación de residencias para el uso de los predi- 
cadores itinerarios casados:' 

R<?s}>. 1. Se recomienda á nuestros amigos en 
general, comprar un terreno en cada cargo pastoral. 
edificar en él una casa para el predicador y surtirla 
alómenos con muebles solidos, v legarla con síndicos 



1 02 IGLESIAS Y PROPIEDADES DE ELLAS. 

nombrados por hi Conferencia Trimestral, según 
nuestra escritura fie dotación. 

2. Será el deber de los Presbíteros Presidentes 
v predicadores, ejercer su influencia para llevar á 
efecto las antedichas realas tocante a la edificación 
de casas para alojamiento de los predicadores y sus 
familias. Con el fin de hacer esto, cada Conferencia 
Trimestral nombrará una comisión (á menos que se 
hayan adoptado otras medidas) que, con el consejo 
y ayuda de los predicadores v Presbítero Presiden- 
te, tomarán las medidas que les parezcan mejores 
para colectar dinero a este fin. Y se recomienda á 
las Conferencias Anuales hacer una averiguación 
especial de los miembros acerca de esta parte de sus 
deberes. 

SECCIÓN III. 

» ASEGURACIÓN DE IGLESIAS Y CASAS DE MINISTROS. 

Preg. 1. ¿Qué se hará para asegurar los templos 
y casas de ministros y otras propiedades de la Iglesia 
y los terrenos que les pertenezcan? 

Resp. 1. Cada Conferencia Anual está autoriza 
da para hacer tales modificaciones en las escrituras 
según las exigencias de los diversos usos y costum- 
bres de la ley, en los diferentes Estados y Territorios, 
para asegurar con firmeza la propiedad por escritura, 
y de una manera permanente en fideicomisario á la 
Iglesia Metodista Episcopal del Sur; pero en todo 
traspaso de terreno para la edificación de templos 
ó en que hayan sido fabricados, se insertará la siguien- 
te cláusula en el lugar debido: "En fé de que dichos 
terrenos serán usados, guardados, conservados y 



VENTA DE LAS PROPIEDADES DE LA IGLESIA. I (Jo 

trasferidos como lugares de culto divino para uso del 
ministerio y comunidad de la Iglesia Metodista 
Episcopal del Sur, sujetos á la disciplina, usos v 
nombramientos ministeriales de dicha Iglesia, como 
de tiempo en tiempo se autorice y declare por la 
Conferencia General de dicha Iglesia, y por la Con- 
ferencia Anual en cuyos límites estén situados dichos 
terrenos. " 

2. Igualmente, en todo traspaso de terreno para 
edificar casas de ministros, ó en los cuales ya hayan 
sido fabricados, se insertará la siguiente cláusula en el 
debido lugar: "En te de que dichos terrenos serán 
tenidos, guardados, conservados v transferidos co- 
nio un lugar de residencia para el uso y ocupación 
de los predicadores de la Iglesia Metodista Episco- 
pal del Sur, que de tiempo en tiempo sean nom- 
brados en dicho lugar, sujetos á los usos y disciplina 
de dicha Iglesia, como de tiempo en tiempo se auto- 
rice y declare por la Conferencia General de dicha 
Iglesia, y por, la Conferencia Anual, en cuyos lími- 
tes estén situados dichos terrenos." 

sií(VL(>N IV 

DIVISIÓN, TRASLADO Ó VENTA DE LAS PROPIEDADES 
DE LA IGLESIA. 

I Cuando algún circuito, estación ó misión se 
divida en dos ó mas cargos, cada cargo separado po- 
drá constituir un nueva junta ó juntas de síndicos; y 
la propiedad de la Iglesia guardada por los síndicos 
del cari'-o original, será trastérida, á las juntas nuevas 
así hechas, y la junta ó juntas anteriores quedarán 
libres de todas las responsabilidades pecuniarias, 



104 VENTA DE LAS PROPIEDADES DE LA IGLESIA. 

siendo estas trasteladas á las juntas nuevas repeti- 
tivamente. 

2. Los síndico*, con la aprobación del predicador 
encargado y de la Conferencia Trimestral, tendrán 
poder para vender algún templo ó casa de ministros 
v demás propiedades que se hayan dejado de usar, 
ó haya de pasarse á otro lugar, y los productos de la 
venta serán invertidos en otra propiedad bajo la 
dirección de la Conferencia Trimestral. 

:>. Si dichos síndicos, ó algunos de ellos, ó sus 
sucesores, hubiesen adelantado ó adelantaren alguna 
suma 6 sumas de dinero, ó si hubieren sido ó fuesen 
responsables por alguna suma ó sumas de dinero por 
cuenta de la propiedad de la Iglesia, y dichos síndi- 
cos ó sus sucesores tuvieran que pagar dicha suma 
ó sumas de dinero, ellos ó una mayoría de ellos, que- 
darán autorizad < >s para colectar dicha suma ó sumas 
de dinero por medio de hipoteca sobre dicha pro- 
piedad ó por venta de dicha propiedad, después de 
dar aviso al predicador encargado, ó al Presbítero 
Presidente del Distrito, si el dinero debido no se 
hubiere pagado á dichos síndicos ó á sus sucesores, 
en el espacio de un año después de que sea dado tal 
aviso; y si tal venta se ha efectuado, dichos síndicos 
ó sus sucesores, después de pagar la deuda y demás 
gastos que se debían del dinero que procede de tal 
venta, entregarán el resto del dinero que proceda de 
tal venta al mayordomo ó mayordomos del circuito, 
estación ó misión, cuyo sobrante del producto de dicha 
venta será enviado por dicho mayordomo ó mayor- 
domos á la Conferencia Trimestral dentro de cuyos 
límites se haya situado, á su próxima sesión, cuya di- 
cha Conferencia Trimestral dispondrá de dicho dinero 



PROPIEDADES DE LA IGLESIA. lOf) 

por voto de la mayoría, para el uso ele dicho circuito, 
estación ó misión. 

SECCIÓN V 

CREACIÓN DE DERECHOS DE RETENCIÓN SOBRE PROPIEDADES 

DE LA IGLESIA. 

Ninguna persona ó personas, ó Junta de Síndicos, 
tendrá autoridad para hacer ó crear hipoteca alguna 
ú otro contrato que conceda derecho de retención 
sobre las propiedades de la Iglesia. 



CAPITULO Xll. 

MANDAS Y DONACIONES. 

SECCJON I. 

MANDAS l'OK TESTAMENTO Ó DONACIONES. 

Se suplica á las personas que deseen hacer donacio- 
nes ó legar algo para la Casa de Publicaciones, la obra 
misionera, una Conferencia Anual, ó para los usos y 
fines de la Iglesia Metodista Episcopal del Sur, adop- 
ten la f orín a siguiente de escritura de traspaso legal: 

(1.) Forma de una Manda por Testamento. 

En el nombre de Dios — Amen. 

Yo, (A. B.,) siendo de mente y memoria sana, hago 
este mi último legado y testamento: 

ítem 1. Doy y mando lo siguiente (aquí se describe 

la propiedad) á " Agente de la 

Casa de Publicaciones de la Iglesia Metodista Episco- 
pal del Sur," y á sus sucesores en oficio y su uso para 
que sea dirijido por dicho Agente para el uso y bene- 
ficio de (aquí se dice el objeto ó fin benévolo á que 
se quiere que el Agente aplique la propiedad,) para 
emplearse así por dicho Agente, bajo la dirección 
de la Conferencia General de la Iglesia Metodista 
Episcopal del Sur; no dando otro destino á la propie- 
dad, mas que el que la Conferencia General juzgue 
mas conveniente para promover los objetos del legado, 
como aquí dentro está especificado. 



MANDAS Y DONACIONES. L07 

Y con este fin nombro n (aquí se pone el nombre ó 
nombres) como ejecutores testamentarios de esta mi 
última manda y testamento. En testimonio de lo cual, 

firmo de mi puño y letra, hoy de 

de 18 En presencia de 

Testigos. | „ 

(Que sean tres.) I (* IBMA -> 

("2.) •Forma de una Escritura, de Dammon. 

BsTADO DE I 

Departamento de | 

Sepan todos por el presente que yo, (escríbase aquí 
el nombre ) por y en consideración del amor que tengo 
á la causa de Cristo, y por un deseo ardiente de pro- 
mover su herencia en la tierra, doy y entrego, y por el 

presente traspaso A " Agente de la 

Casa de Publicaciones de la Iglesia Metodista Episcopal 
del Sur, y \ sus sucesores en oficio, para el uso y bene- 
ficio de (aquí se expresa el objeto particular para el 
que se hace la donación,) para emplearse así por dicho 
Agente para el objeto aquí dentro especificado bajo la 
dirección de la Conferencia General de la Iglesia Me- 
todista Episcopal del Sur; y dicho Agente tendrá y 
guardará dicha propiedad para el uso va dicho, libre 
de mi derecho ó derechos, de los de mis herederos, 
testamentarios ó administradores, v de los derechos de 
todos los demás. 

En testimonio de lo cual firmo de mi puño y letra, 

hoy de de 18. .. En presencia 

de'. 

Testigos. ) íV y . 

(Que sean tres.) v 



108 MANDAS Y DONACIONES. 

SECCIÓN IT. 
DIRECCIONES GENERALES CONCERNIENTES Á MANDAS. 

Si hay fondos recibidos por nuestro Agente bajo la 
susodicha ó cualquiera otra forma de legado, para al- 
gunos de los fines aquí dentro especificados, los desti- 
nará como sigue: Si la manda le fuese destinada para la 
Casa de Publicaciones, hará el mismo uso de ella que 
de los demás fondos que tenga como Agente;» si para 
nuestra obra misionera, la entregará al Tesorero de la 
Junta Misionera de nuestra Iglesia; si para una Con- 
ferencia Anual, la pagará á algún agente debidamente 
autorizado para recibirla; y si para los usos y fines de 
la Iglesia Metodista Episcopal del Sur. sin especificar 
un uso particular, la guardará hasta la Conferencia 
General próxima siguiente, dando relación de ella á 
dicho cuerpo, y sujetándola á sus órdenes. 



CAPITULO XIII. 

RITUAL. 

SECCIÓN I. 
ORDEN PARA LA ADMINISTRACIÓN DE LA CENA DEL SEÑOR. 

El Pi-esbítero leerá uno ó más de estos versículos, durante la 
lectura de los cuales, los mayordomos recogerán la colecta para 
los pobres: 

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, 
para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen 
á vuestro Padre que está en los cielos. Mat. v: 16. 

No os hagáis tesoros en la tierra donde la polilla y el 
orín corompe, y donde ladrones minan y hurtan; mas 
haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín cor- 
rompe y donde ladrones no minan ni hurtan. Mat. vi: 
19, 20. . 

Así que, todas las cosas que quisierais que los hom- 
bres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros 
con ellos: porque esta es la lev v los profetas. Mat. 
vii: 12. 

No todo el <¡ue me dice: Señor, Señor, entrará en el 
reino de los cielos; mas el que hiciere la voluntad de 
mi Padre que está en los cielos. Mat. vii: 21 

Entonces Zaqueo, puesto en pié, dijo al Señor: Hé 
aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; 



110 LA CENA DEL SEÑOR. 

y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con 
el cuatro tanto. Luc. xix: 8. 

Así que entretanto que tenemos tiempo, hagamos 
bien á todos, y mayormente á los domésticos de la fé. 
Gal. vi: 10. ' 

El que siembra escasamente, también segará escasa- 
mente; y el que siembra copiosamente, también segará 
copiosamente. Cada uno dé como propuso en su cora- 
zón: no con tristeza, ó por necesidad; porque Dios ama 
al dador alegre. 2 a . Cor. ix; 6, 7 

Grande granjeria es la piedad con contentamiento. 
Porque nada hemos traído á este mundo, y sin duda 
nada podremos sacar. I a . Tim. vi: 6, 7 

A los ricos de este siglo mauda que no sean altivos, 
ni pongan la esperanza en la incertidumbre de las 
riquezas: sino en el Dios vivo, que nos da todas las 
cosas en abundancia de que gocemos: que hagan bien, 
que sean ricos en buenas obras, dadivosos, que con 
facilidad comuniquen; atesorando para sí buen funda- 
mento para lo porvenir, que echen mano á la vida 
eterna. I a . Tim. vi: 17-19. 

Porque Dios no es injusto, para olvidar vuestra 
obra, y el trabajo de amor que habéis mostrado á su 
nombre, habiendo asistido y asistiendo aun á los san- 
tos. Heb. vi: 10. 

De hacer bien y de la comunicación no os olvidéis: 
porque de tales sacrificios se agrada Dios. Heb. xiii: 16. 

Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere á 
su hermano tener necesidad, y le cerrare sus entrañas, 
¿cómo estará el amor de Dios en él? I a , Juan iii: 17 

Al Señor empresta el que dá al pobre; y él le dará 
su paga. Prov xix: 17 



la cena del señor. L i I 

Bienaventurado aquel que considera á los pobres; 
el Señor lo salvará en la hora de su aflicción. Salmo 
xli:l. 

En seguida el Presbítero leerá esta invitación: 

Vosotros los que verdadera y fervorosa mente os 
arrepentís de vuestros pecados, y tenéis amor y caridad 
para vuestros prójimos, é intentáis enmendaros, si- 
guiendo los mandamientos de Dios y andando en lo 
sucesivo en sus santos caminos, aproximaos con fé, y 
tomad este santo sacramento para vuestro consuelo, 
haciendo vuestra humilde confesión á Dios Todopode- 
roso, arrodillándoos humildemente. 

En seguida liará esta confesión general el Presbítero en nombre 
Je todos aquellos que tienen la intención de recibir la santa co- 
munión, á la vez, él y loda la congregación anodinándose humil- 
demente, v diciendo: 

Dios Todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesu- 
cristo, Hacedor de todas las cosas, Juez de todos los 
hombres: confesamos y deploramos los muchos peca- 
dos ó iniquidades que en varias ocasiones y muy gra- 
vemente hemos cometido, en pensamiento, palabra y 
obra, contra tu Divina Majestad, provocando muy jus- 
tamente contra nosotros tu cólera é indignación. Fer- 
vientemente nos arrepentimos y entristecemos de todo 
corazón por nuestras faltas: el recuerdo de ellas nos es 
penoso. Ten piedad de nosotros, ten piedad de nosotros. 
Padre misericordiosísimo: por el amor de nuestro Se- 
ñor Jesucristo tu Hijo, perdónanos todo lo pasado, v 
permite que en lo venidero siempre te sirvamos y agra- 
demos con la innovación de nuestra vida, para honra 
y gloria de tu nombre, por mediación de nuestro Señor 
Jesucristo. Amen. 



112 LA CENA DEL SEÑOR. 

En seguida dirá el Presbítero: 

¡Oh! Dios Todopoderoso, Padre nuestro Celestial, que 
x>r tu gran misericordia has prometido el perdón de 
os pecados á todos aquellos que con sincero arrepenti- 
miento y verdadera fé vuelven á tí: ten piedad de 
nosotros; perdónanos y líbranos de todos nuestros pe- 
cados, confírmanos y fortalécenos en toda bondad y 
condúcenos á la vida eterna, por mediación de nuestro 
Señor Jesucristo. Amen. 

La Colecta. 

Dios Todopoderoso, para quien todos los corazones 
están abiertos, todos los deseos son conocidos, y á 
quien no se oculta secreto alguno: purifica los pen- 
samientos de nuestros corazones, por la inspiración 
de tu Espíritu tía uto. para que podamos amarte y 
alabar dignamente tu santo nombre, por la mediación 
de Cristo nuestro Señor. Amen. 

Entonces el Presbítero dirá: 

Es verdaderamente propio, justo, y de nuestro 
deber y obligación, que en todo tiempo, y en todo 
lugar te demos gracias, ¡oh Señor! Padre Santo, 
Omnipotente, Eterno Dios. 

Por tanto, con ángeles a - arcángeles, y con toda 
la compañía del cielo, alabamos y magnificamos tu 
glorioso nombre, ensalzándote para siempre jamas, 
y diciendo: Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los 
ejércitos, llenos están los cielos y la tierra de tu gloria. 
Gloria sea á Tí, ¡oh Señor Altísimo! Amen. 

En seguida dirá el Presbítero: 

No tenemos la presunción de venir á esta tu mesa 
¡oh Señor misericordioso! confiando en nuestra pro- 



LA CENA DEL SEÑOR. | | ;j 

pia justicia, sino en tus muchas y grandes miseri- 
cordias. No somos dignos ni aun de rocojer las 
migajas debajo de tu mesa. Pero tú, Señor, eres el 
mismo, cuyo atributo es siempre el de tener miseri- 
cordia. Concédenos, por tanto, benévolo Señor, que 
de tal manera comamos la carne de tu querido Hijo 
Jesucristo, y bebamos su sangre, que nuestros espíri- 
tus y cuerpos pecaminosos puedan ser purificados por 
su muerte y lavados por su preciosísima sangre, y 
que podamos en lo venidero morar siempre en él v él 
en nosotros. Amen. 

En seguida el Presbítero dirá ia oración de la consagración, 
como sigue: 

Dios Todopoderoso, Padre nuestro Celestial, que 
por tu tierna misericordia diste á tu Hijo Unigénito 
Jesucristo para que sufriese muerte de cruz para 
nuestra redención; el cual hizo allí (por la oblación 
de sí mismo una vez ofrecida,) un sacrificio, oblación 
y satisfacción, plenos, perfectos y suficientes por los 
pecados del mundo entero; é instituyó y en su santo 
Evangelio nos mandó continuar un recuerdo perpetuo 
de aquella su muerte preciosa hasta que él vuelva 
otra vez; escúchanos, ¡oh Padre misericordioso! te 
lo suplicamos muy humildemente, y concédenos que 
nosotros al recibir este pan y vino, conforme á la 
santa institución de tu Hijo nuestro Salvador Jesu- 
cristo, en memoria de su muerte y pasión, podamos 
ser partícipes de su benditísimo cuerpo y sangre: 
quien, en la misma noche en que fué entregado, tomó 
el pan, y habiendo dado gracias, le partió y le dio á 
sus discípulos, diciendo: Tomad, comed; este es mi 
cuerpo que es dado por vosotros: haced esto en 
memoria de mí. Igualmente después de la cena tomó 



114 LA CENA DEL SEÑOR. 

la copa, y habiendo dado gracias, la dio á ellos, di- 
ciendo: Bebed vosotros todos de esto; porque esto 
es mi sangre del Nuevo Testamento, que es derra- 
mada por vosotros y por muchos, para la remisión 
de los pecados: haced esto, cuantas veces lo bebiereis, 
en memoria de mí. Amen. 

Luego el Presbítero recibirá primero la comunión en ambas 
especies, y después procederá á ciarla á los otros ministros, de la 
misma manera, si hubiere algunos presentes. Después dirá la 
Oración Dominical, permaneciendo la congregación arrodillada y 
repitiendo con él cada petición. 

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado 
sea tu nombre; vénganos tu reino, hágase tu volun- 
tad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro 
de cada dia dánosle hoy, y perdónanos nuestras 
deudas, así como nosotros perdonamos á nuestros 
deudores; y no nos dejes caer en tentación, más 
líbranos del mal: porque tuyo es el reino, el poder y 
la gloria, por siempre jamás. Amen. 

Aquí Re puede cantar un himno y Jos comulgantes serán invi- 
tados á la mesa. Luego el ministro dará ambas especies al pueblo 
en sus ulanos. Cuando dé el pan dirá: 

El cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, que fué 
dado por tí, preserve tu alma y cuerpo para la vida 
eterna. Toma y come esto en memoria de que Cristo 
murió por tí, y aliméntate de él en tu corazón por fé, 
con acción de gracias. 

Y el ministro que dá la copa dirá: 

La sangre de nuestro Señor Jesucristo, que fué 
derramada por tí preserve tu alma y cuerpo para la 
vida eterna. Bebe esto en memoria de que la sangre 
de Cristo fué derramada por tí y sé agradecido. 



LA CENA DEL SEÑOR. | L 5 

Cuando todos hayan comulgado, el ministro volverá á la mesa 
del Señor, y pondrá sobre ella lo que quede de los elementos con- 
sagrados, cubriéndola con un lienzo blanco. 

Luego podrá decir lo siguiente: 
¡Oh Señor y Padre Celestial! nosotros tus humil- 
des siervos deseamos que en tu bondad paternal te 
dignes aceptar misericordiosamente este nuestro sa- 
crificio de alabanza y acción de gracias, suplicándote 
muy humildemente concedas, por los méritos y muer- 
te de tu Hijo Jesucristo y por la fé en su sangre, 
que nosotros y toda tu Iglesia obtengamos la remi- 
sión de nuestros pecados, y todos los otros beneficios 
de su pasión. Y aquí te ofrecemos y te presentamos, 
¡oh Señor! nosotros mismos, nuestras almas y cuer- 
pos, para que sean un sacrificio razonable, santo y 
vivo para tí; suplicándote humildemente que todos 
nosotros los que somos partícipes de esta santa co- 
munión seamos llenos de tu gracia v bendición celes- 
tial. Y aunque somos indignos por nuestros muchos 
pecados de ofrecerte cualquier sacrificio, sin embargo, 
te suplicamos aceptes este nuestro deber v servicio; 
no pesando nuestros méritos, sino perdonando núes 
tras ofensas por mediación de Jesucristo nuestro 
Señor: por quien, y con quién en la unidad del es- 
píritu Santo, toda honra y gloria sea á tí, ¡oh Padre 
Todopoderoso! por siempre jamás. Amen. 

Entonces puede decir: 

Gloria á Dios en las alturas: y en la tierra paz, 
buena voluntad para con los hombres. Te alabamos, 
te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos 
gracias por tu gran gloria, ¡oh Señor Dios, Rey 
Celestial, Dios Padre Todopoderoso! 

¡Oh Señor, Unigénito Hijo, Jesucristo! ¡oh Señor 



116 LA CENA DEL SEÑOR. 

Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre, que quitas 
los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros! 
Tú que quitas los pecados del mundo, ten misericor- 
dia de nosotros. Tú que quitas los pecados del mundo, 
recibe nuestra oración. Tú que estás sentado á la 
diestra de Dios Padre, ten misericordia de nosotros. 
Porque tú solo eres santo; tú solo eres el Señor: 
tú solo ¡oh Cristo! con el Espíritu Santo, eres altí- 
simo en la gloria de Dios el Padre. Amen. 

Entonces el Presbítero, si lo cree conveniente, hará una oración 
improvisada, y después despedirá á la congregación con esta ben- 
dicioji: 

La paz de Dios que sobrepuja á todo entendi- 
miento, guarde vuestros corazones y mentes en el 
conocimiento y amor de Dios, y de su Hijo Jesu- 
cristo nuestro Señor; y la bendición de Dios Todo- 
poderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, sea 
con vosotros, y permanezca con vosotros eterna- 
mente. Amen. 

Si el tiempo fuese corto, podrá el Presbítero omitir cualquiera 
parte del servicio, exceptuando la Oración de Consagración. 

Dado el caso que el pan ó el vino consagrado se acabe antes de 
hab*-r participado todos de la comunión, podrá el Presbítero con- 
sagrar más, repitiendo la Oración de Consagración. 

Se puede permitir á los que tengan escrúpulo de participar de la 
comunión arrodillados, la reciban en pié ó sentados; pero ninguna 
persona será admitida á la Cena del Señor entre nosotros, que 
sea culpable de alguna práctica por la cual hubiésemos excluido 
un miembro de nuestra Iglesia. 

SECCIÓN II. 

ADMINISTRACIÓN DEL BAUTISMO Á LOS PÁRVULOS. 

El .ministro, acercándose á la pila, que ha de estar llena de 
ag'ia pura, hará u^o de la siguiente ó alguna otra exhortado» 
<jae sea á propósito: 



EL BAUTISMO DE LOS PÁRVULOS. I I 7 

Muy amados, puesto <jue todos los hombres somos 
concebidos y nacidos en pecado, y que nuestro Sal- 
vador Cristo dice: El que no naciere del agua y del 
Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios, os su- 
plico invoquéis á Dios el Padre, por medio de nues- 
tro Señor Jesucristo, para que por su abundante 
misericordia conceda á este niño lo que por natura- 
leza no puede tener: que sea bautizado con agua y el 
Espíritu Santo, y recibido en la Santa Iglesia de Cristo 
y sea hecho miembro vivo de ella. 

Luego el ministro dirá, 
Oremos: 

Omnipotente y Eterno Dios, nosotros te suplica- 
mos por tus infinitas misericordias que mires á este 
niño: lávafe y santifíca/e con el Espíritu Santo, para 
que siendo librado de tu ira, sea recibido en el arca 
de la Iglesia de Cristo; y estanco» firme en la fé, 
gozo,w en la esperanza y arraigado en el amor, pase 
las olas de este mundo turbulento, y finalmente lle- 
gue á la región de la vida eterna y reine contigo 
eternamente, por la mediación de Jesucristo nuestro 
Señor-. Amen. 

¡Oh Dios misericordioso! concedo que el antiguo 
Adán en este niño sea de tal modo enterrado, que el 
nuevo hombre sea resucitado en él. Amen. 

Concede que todos los afectos carnales mueran 
en él, y que todas las cosas pertenecientes al Espí- 
ritu vivan v crezcan en él. Amen. 

Concede que tenga poder y fuerza para alcanzar- 
la victoria y triunfar del diablo, del mundo y de la 
carne. Amen. 

Concede que cualquiera que sea dedicado ;í tí por 
nuestro oficio v ministerio, sea asimismo dotado de 



118 EL BAUTISMO DE LOS PÁRVULOS. 

virtudes celestiales y eternamente remunerado por 
tu misericordia, ¡oh bendito Señor Dios! que vives y 
gobiernas todas las cosas, por siempre jamás. Amen. 
Dios Omnipotente y Sempiterno, cuyo amadísimo 
Hijo Jesucristo derramó de su preciosísimo costado 
agua y sangre para el perdón de nuestros pecados, 
y. mandó á sus discípulos que fuesen á enseñar á todas 
las naciones, y las bautizasen en el nombre del Padre, 
del Hijo y del Espíritu Santo: atiende, te rogamos, 
á las súplicas de tu congregación, y concede que este 
niño que va á ser bautizad, reciba la plenitud de tu 
gracia, y siempre permanezca en el número de tus 
fieles y escogidos hijos, por la mediación de Jesu- 
cristo nuestro Señor. Amen. 

Entonces la congregación se pondrá en pié y el ministro dirá: 

Oid las palabras del Evangelio escrito por San Marcos en el capítulo 
décimo, desde el verso trece. 

Y le presentaban niños para que los tocase; y los 
discípulos reñían á los que los presentaban. 

Y viéndolo Jesús, se enojó y les dijo: Dejad los 
niños venir á mí, y no se los estorbéis, porque de los 
tales es el reino de Dios. 

En verdad os digo que el que no recibiere el reino 
de Dios como un niño, no entrará en él. 

Y tomándolos en los brazos, y poniendo las manos 
sobre ellos los bendecía. 

Entonces el ministro, dirigiéndose á los padres ó á los que pre- 
senten al niño, les dirá: 

Al introducir á este niño en la Iglesia de Cristo, 
por medio del bautismo, es de vuestro deber ense- 
ñara á que renuncie al diablo y todas sus obras, la 
vana pompa y gloria del mundo, con todos los deseos 
codiciosos del mismo, y los apetitos carnales, de ma- 



EL BAUTISMO DE LOS ADULTOS. 1 1 9 

ñera que no los siga ni sea dirigid por ellos; que 
crea todos los artículos de la te cristiana, y que obe- 
dientemente guarde la santa voluntad v mandamien- 
tos de Dios todos los días de su vida. 

El ministro tomará al niño en sus brazos, si es conveniente, y 
dirá á los que lo traigan á bautizar: 

Poned nombre á este niño. 

Nombrándolo después de ellos lo rociará ó derramará agua 
sobre él, (ó le sumergirá en agua, si así lo desean los deudos,) 
diciendo: 

N., yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo 
v del Espíritu Santo. Amen. 

El ministro podrá poner á su discreción, las manos sobre el 
niño, acompañando este acto con una invocación propia. Después 
— todos arrodillados — dará fin con una oración improvisada y con 
la Oración Dominical. 

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado 
sea tu nombre; vénganos tu reino; hágase tu volun- 
tad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro 
de cada dia dánosle hoy, y perdónanos nuestras deu- 
das, así como nosotros perdonamos á nuestros deu- 
dores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos 
del mal. Amen. 

SECCIÓN TIL 

ADMINISTRACIÓN DEL BAUTISMO Á LOS ADULTOS. 

El ministro acercándose á la pila que ha de estar llena de agua 
pura, rezará la siguiente ó alguna otra exhortación: 

Muy amados, puesto que todos los hombres somos 
concebidos y nacidos en pecado, (y que lo que es na- 
cido de la carne carne es, y los que están en la carne 
no pueden agradar ¡i Dios, mas vienen en pecado 



120 EL BAUTISMO DE LOS ADULTOS. 

cometiendo muchas transgresiones actuales,) y que 
nuestro Salvador Cristo dice: El que no naciere del 
agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de 
Dios: os suplico invoquéis á Dios Padre, por medio de 
nuestro Señor Jesucristo, para que por su abundante 
misericordia conceda á estas personas lo que por nata- 
raleza no pueden tener: que sean bautizadas con agua 
y el Espíritu Santo, recibidas en la Iglesia de Cristo y 
hechos miembros vivos de ella. 

Luego dirá el ministro: 

Dios Omnipotente é Inmortal, que eres el auxilio 
de todos los necesitados, la ayuda de todos los que 
corren á tí buscando amparo, la vida de los que creen, 
y la resurrección de los muertos: te rogamos por estas 
personas que han de ser bautizadas. Recíbelas, ¡oh 
Señor! como has prometido por tu muy amado Hijo, 
diciendo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallareis; lla- 
mad, y se os abrirá: Así, pues, dadnos ahora lo que 
pedimos; haz que buscando hallemos; ábrenos la puerta 
á nosotros que tocamos, para que estas personas gocen 
de la eterna bendición de tu purificación celestial, y 
que alcancen el reino de los cielos que tú has prome- 
tido, por Cristo nuestro Señor. Amen. 

Entonces los presentes se pondrán en pié, y el ministro dirá; 

Oíd las palabras del Evangelio según San Juan, en el capítulo 
tercero, comenzando con el versícido primero. 

Y habia un hombre de los Fariseos que se llamafca 
Nicodemo, príncipe de los Judíos. Este vino á Jesús 
de noche y díjole: Rabbí, sabemos que eres un maestro 
venido de Dios; porque nadie puede hacer estos mila- 
gros que tú haces, si no fuere Dios con él. Respondió 
Jesús y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que 



EL BAUTISMO DE LOS ADULTOS. 1 2 1 

no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios. 

Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer siendo 

viejo? ¿Puede entrar otra vez en el vientre de su madre, 

y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, 

que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede 

entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, 

carne es: y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 

No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer 

otra vez. El viento de donde quiera sopla y oyes su 

sonido, mas no sabes de dónde viene ni dónde va; así 

es todo aquel que es nacido del Espíritu. 

Entonces el ministro se dirijirá á las personas que van á sel- 
bautizadas de esta manera: 

Muy amados, que habéis venido aquí deseosos de 
recibir el santo bautismo, ya habéis oido las súplicas 
de la Congregación para que nuestro Señor Jesucristo 
se digne recibiros, bendeciros, libraros de vuestros 
pecados y concederos el reino del cielo y la vida eterna. 
Y nuestro Señor Jesucristo en su santa palabra nos ha 
prometido conceder todas estas cosas que le liemos 
pedido; cuya promesa, por su parte, El seguramente 
guardará y cumplirá. 

Por tanto, después de esta promesa hecha por Cris- 
to, es necesario que vosotros también prometáis, fiel- 
mente, por vuestra parte, en presencia de esta Con- 
gregación, renunciar al demonio y á todas sus obras, 
creer constantemente la santa palabra de Dios, y 
guardar obedientemente todos sus mandamientos. 

En seguida el ministro preguntar:'! á cada un¡i de las personas 
que se ha de bautizar lo siguiente: 

Preg. ¿Renunciáis al diablo y á tod-ts sus obras, la 
vana pompa y gloria del mundo, con lodos les deseos 
codiciosos del mismo, y las inclinaciones perversas de 



1 22 EL BAUTISMO DE LOS ADULTOS. 

la carne, y sus apetitos sensuales, de modo que no los 
seguiréis, ni os dejareis conducir por ellos? 

Resp. Los renuncio todos. 

P ¿Crees en Dios Padre Todopoderoso, criador 
del cielo y de la tierra? y en Jesucristo su único Hijo 
nuestro Señor? que fué concebido por el Espíritu Santo; 
nació de la virgen María? padeció bajo el poder de 
Poncio Pilato; fué crucificado, muerto y sepultado? que 
al tercer dia resucitó de entre los muertos? que subió al 
cielo, y está sentado á la diestra de Dios Padre Todopo- 
deroso, y que de allá vendrá al fin del mundo á juzgar á 
los vivos y á los muertos? ¿Crees en el Espíritu Santo, 
la Iglesia de Dios; la comunión de los santos; el perdón 
de los pecados; la resurrección del cuerpo, y la vida 
eterna después de la muerte? 

R. Todo esto lo creo firmemente. 

P ¿Quieres bautizarte en esta fé? 

R. Ese es mi deseo. 

P ¿Cumplirás, pues, fielmente, la santa voluntad 
de Dios y sus mandamientos, y caminarás por ellos 
todos los dias de tu vida? 

R. Me esforzaré en hacerlo, con la ayuda de Dios. 

Luego el ministro dirá: 

¡Oh Dios misericordioso! concede que el antiguo 
Adán en estas personas sea de tal manera sepultado, 
que ei hombre nuevo resucite en ellas. 

Concede que todos los afectos carnales mueran en 
ellas, y que todas las cosas pertenecientes al Espíritu 
vivan y crezcan en ellas. Amen. 

Concédeles poder y fuerza para que obtengan la 
victoria, y triunfen del demonio, del mundo y de la 
carne. Amen. 



RECEPCIÓN Y RECONOCIMIENTO DE MIEMBROS. I .'2?> 

Concede, que, siendo aquí dedicados á Tí, por nues- 
tro oficio y ministerio, sean dotados también de 
virtudes celestiales y eternamente remunerados, por 
tu misericordia, ¡oh bendito Señor Dios! que vives 
v gobiernas todas las cosas por los siglos de los 
siglos. Amen. 

Dios Omnipotente y Eterno, cuyo amadísimo Hijo 
Jesucristo, derramó de su preciosísimo costado san- 
gre y agua para el perdón de nuestras culpas, y 
mandó á sus discípulos que evangelizasen á todas 
las naciones y las bautizasen en el nombre del Padre, 
del Hijo y del Espíritu Santo; atiende, te rogamos, 
á las súplicas de esta Congregación; y concede que 
las personas que van á ser bautizadas reciban la ple- 
nitud de tu gracia y siempre permanezcan en el nú- 
mero de tus fieles y escogidos hijos, por la mediación 
de Jesucristo nuestro Señor. Amen. 

El ministro tomará do la mano derecha v colócala, cerca de la 

pila ó fuentp. á cada persona que ha de ser bautizada, y 

preguntándole su nombre la rociará, derramará 

agua sobre ella, (ó si lo desea la sumergirá 

en el agua) diciendo: 

X.; yo te bautizo en el nombre del Padre, del 
Hijo y del Espíritu Santo. Amen 

Podrá el ministro (A sn discreción) poner las manos sol re la cabeza 
del candidato, acompañando este acto con una invocación propia. 

SECCIÓN IV 

FORMA DE RECONOCIMIENTO Y RECEPCIÓN DE MIEMBROS 
DE LA IGLESIA. 

El ministro cubicará á loa cundid itos convenientemente delante 

de la congregación, v. después de liab« j i bautizado á loa <]ue 

no luivan sido antes bautizados, dirá: 



124 RECEPCIÓN Y RECONOCIMIENTO DE MIEMBROS. 

Hermanos, la Iglesia es de Dios, y será conservada 
hasta el fin de los tiempos para impulsar el culto de 
Dios, la debida administración de su palabra y orde- 
nanzas, el sostenimiento de la fraternidad y disci- 
plina cristianas, la edificación de los creyentes y la 
conversión del mundo. Toda persona — de cualquiera 
edad ó situación — necesita de los medios de la gra- 
cia que solo se encuentran en ella; y ella invita á 
todo* igualmente á que se presenten como conciu- 
dadanos de los santos y de la familia de Dios. Pero 
como ninguno que ya ha llegado á la edad de dis- 
creción puede quedar dentro de su gremio ó ser 
admitido á su comunión sin aceptar antes sus obli- 
gaciones, es de mi deber preguntar á estas personas 
presentes si se han resuelto á aceptarlas. 

Entonces, dirigiéndose á los candidatos dirá: 

Muy amados, vosotros profesáis tener un deseo 
de huir de la ira venidera y ser salvos de vuestros 
pecaclos; vosotros buscáis la comunión del pueblo de 
Dios para ser ayudados en la obra de vuestra salva- 
ción; por esto os pregunto: 

P ¿Confirmáis y ratificáis solemnemente, aquí 
en la presencia de Dios y de esta congregación, la 
promesa y voto de arrepentimiento, fé y obediencia 
que se contienen en el pacto del bautismo? 

R. Lo hago, siendo Dios mi apoyo. 

P ¿Os sometéis á la disciplina de la Iglesia, 
asistiréis sus ordenanzas y sostendréis sus institu- 
ciones? 

R. Procuraré hacerlo así, con la ayuda de Dios. 

Entonces el ministro dirá á los candidatos: 

Nos regocijamos en reconoceros como miembros 
de la Iglesia de Cristo; os damos la bienvenida á 



RECEPCIÓN Y RECONOCIMIENTO DE MIEMBROS. 125 

todos sus privilegios, y en prueba de nuestro amor 
fraternal os ofrecemos la mano derecha, y rogamos 
á Dios seáis contados no solo entre su pueblo de 
este mundo, sino entre sus santos en la gloria 
sempiterna. 

Entonces dirigiéndose á la Congregación dirá: 

Hermanos, yo recomiendo á vuestro amor y cui- 
dado á estas personas, á ^m'eWreconoceinos desde 
hoy como miembros de la Iglesia de Cristo. Haced 
todo cuanto esté en vuestro poder para aumentarles 
la fé, confirmarles la esperanza, y perfeccionarles el 
amor. 

Puede cantarse un himno adecuado á la ocasión, 
y el ministro dirá: Oremos: 

Dios Todopoderoso, te damos gracias por haber 
establecido tu Iglesia, y por la promesa de que las 
puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Te 
bendecimos por habernos llamado á la comunión de 
tu pueblo, y por contarnos en el número de los hijos 
é hijas del Señor Omnipotente. Alabamos especial- 
mente tu nombre, por haber facilitado á estos tus 
siervos el confesar al Señor por su Dios. Avi'idales 
á cumplir la promesa y voto que han hecho de re- 
nunciar al diablo, al mundo y á la carne: creer el 
testimonio que has dado de tu Hijo, y andar en 
todos tus mandamientos y ordenanzas, irreprensibles, 
hasta el fin de su vida. Haz que su comunión con 
tu pueblo sea santificada para su acrecimiento en la 
gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Sal- 
vador Jesucristo, siendo alimentados y unidos, v cre- 
ciendo en aumento de Dios. Haz que tu pueblo los 
haga bien, v que ellos sean la bendición para tu 



126 EL MATRIMONIO. 

pueblo. Y conce4e ¡oh Señor! que todos los que 
aquí sean miembros de tu Iglesia militante, se hagan 
finalmente, por tu misericordia, y por los méritos de 
tu Hijo, y la gracia de tu Espíritu, miembros de la 
Iglesia triunfante en los cielos. Amen. 

Dios Omnipotente y Eterno, Padre Celestial, te 
damos humildes gracias porque Tú nos has concedido 
llamarnos al conocimiento de tu gracia y fé en tí: 
aumenta este conocimiento y confirma esta fé en 
nosotros para siempre jamás. Concede tu Espíritu 
Santo á estas personas; que siendo renacidas, sean 
herederas de la salvación eterna, por la mediación 
de nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo 
y el Espíritu Santo, ahora y para siempre jamás. 
Amen. 

Padre nuestro, que estás en los cielos; santificado 
sea tu nombre; vénganos tu reino; hágase tu volun- 
tad así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro 
de cada dia dánosle hoy, y perdónanos nuestras deu- 
das, así como nosotros perdonamos á nuestros deu- 
dores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos 
del mal. Amen. 

SECCIÓN V. 

FORMA PARA SOLEMNIZAR EL MATRIMONIO. 

En el dia y tiempo señalados para la solemnización del matrimonio, 

las personas que van á con traerlo (después de haber 

cumplido con los requisitos de la ley,) se pondrán en pié — el 

hombre á la derecha y la muger á la izquierda — y el 

ministro dirá: 

Muy amados: nos hemos reunido aquí, en la pre- 
sencia de Dios y de estos testigos, para unir á este 
hombre á y esta muger en el santo matrimonio, que 



EL MATRIMONIO. 1 27 

es un estado honroso, instituido por Dios en la época 
en que el hombre aun estaba en estado de inocencia, 
v que nos figura la unión mística que existe entre 
Cristo y su Iglesia; cuyo santo estado Cristo adorno 
v hermoseó con su presencia y primer milagro que 
hizo en Cana de Galilea, y San Pablo lo recomienda 
como digno de honor entre todos; y por tanto no 
debe ser contraído por ninguno sin pleno discerni- 
miento, sino con reverencia, discreción, y en el temor 
de Dios. 

En este estado, estas dos personas aquí presentes, 
desean unirse, de manera que si hubiere alguien de 
entre vosotros que pueda mostrar algún impedi- 
mento justo, por el cual no puedan ser unidas legí- 
timamente, dígalo ahora, ó de aquí en adelante 
guarde silencio para siempre. 

Dirigiéndose á las personas, que han de casarse el ministro dirá: 

Yo os requiero y encargo á vosotros dos (como 
habéis de responder en el dia terrible del juicio, 
cuando serán descubiertos los secretos de los corazo- 
nes,) que si alguno de vosotros sabe algún impedi- 
mento por el cual no podáis enlazaros legítimamente 
en matrimonio, ahora lo confeséis: porque tened por 
cierto que todos los que son ayuntados de otra ma- 
nera que la que permite la palabra de Dios, ni son 
unidos por Dios, ni es su matrimonio legítimo. 

Si no hubiere impedimento alguno, el ministio ilini al hombre: 

M., ¿Queréis tomar á esta muger por vuestra 
esposa legítima y vivir con ella conforme á la orde- 
nanza de Dios, en el santo estado del matrimonio? 
¿La amareis, consolareis, honrareis y conservareis 
en tiempo de enfermedad y de salud; y renunciando 



128 EL MATRIMONIO. 

á todas las otras gs conservareis para ella sola mien- 
tras los dos viviereis? 

El hombre responderá: 
Quiero. 
Entonces dirá el ministro á Ja muger: 
A r . , ¿Queréis tomar á este hombre por vuestro es- 
poso legítimo, y vivir con él conforme á la ordenanza 
de Dios, en el santo estado del matrimonio? ¿Le obe- 
deceréis, serviréis, amareis, honrareis y conservareis 
en tiempo de enfermedad y de salud; y, renunciando 
á todos los otros, os conservareis para él solo mien- 
tras los dos viviereis? 

La muger responderá: 

Quiero. 

Cuando los cónyugues así lo deseen, el hombre presentará un 

anillo á la muger, y el ministro, tomándolo, lo dará al hombre 

para ponerlo en el dedo anular de la mano izquierda á la 

muger y colocándolo allí el hombre, y guiado por el 

ministro, dirá: 

Con este anillo te desposo y te doto con todos mis 
bienes temporales, en el nombre del Padre, del Hijo 
y del Espíritu Santo. Amen. 

Luego dirá el ministro, Oremos: 

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado 
sea tu nombre; vénganos tu reino; hágase tu volun- 
tad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro 
de cada dia dánosle hoy, y perdónanos nuestras deu- 
das así como nosotros perdonamos á nuestros deu- 
dores, y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos 
de mal; porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, 
por todos los siglos de los siglos. Amen. 

¡Oh Dios Eterno! Criador y Conservador del 
género humano, Dador de toda gracia espiritual, 



ENTIERRO DE LOS MUERTOS. 129 

Autor de la vida eterna, envía tu bendición sobre tus 
siervos, este hombre y esta mujer, á quienes bendeci- 
mos en tu nombre; y á fin de que como Isaac y Rebeca 
vivieron fielmente juntos, así estas personas cumplan 
y guarden constantemente el voto y promesa que se 
han hecho mutuamente, y que permanezcan siempre 
en perfecto amor y paz, viviendo conforme á tus leyes, 
por la mediación de Jesucristo nuestro Señor. Amen. 

Entonces el ministro unirá las manos derechas de ambos y dirá: 

A los que Dios ha unido ningún hombre los separe. 

Por cuanto M. y N consienten en el santo matri- 
monio, y lo han testificado delante de Dios y de esta 
congregación y para cuyo fin han dado y empeñado su 
fé y palabra el uno al otro, manifestándolo también 
por la unión de las manos: 

Yo los declaro esposo y esposa, en el nombre del 
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen. 

EL ministro agregará esta bendición: 

Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo os 
bendiga, os guarde y os preserve: el Señor os mire 
misericordiosamente con su favor y os llene de tal 
manera de toda gracia y bendición espiritual, «pie así, 
viviendo unidos en esta vida, en el mundo venidero 
recibáis la vida, eterna. Amen. 

SECCIÓN VI. 

FORMA PARA ENTERRAR Á LOS MUERTOS. 

El ministro saldrá á recibir el cadáver, y andando delante 

de él dirá: 

Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí 
aunque esté muerto vivirá, y todo aquel que vive y 
cree en mí, no morirá eternamente. .luán xi: 25. 2(>. 



1 30 ENTIERRO DE LOS MUERTOS. 

Yo sé que mi Redentor vive v que al fin se elevará 
mi cuerpo sobre el polvo: v después de deshecha va 
esta mi piel, aun he de ver en mi carne á Dios; al 
cual vo tengo de ver por mí. v mis ojos lo verán y 
no otro. Job xix: "25-27 

Porque nada hemos traído á este mundo v sin duda 
nada podremos sacar, Jehová lo dio v Jehová lo quitó: 
bendito sea el nombre de Jehová. I a Tim. vi: 7; 
Job i: 21. 

Desjiues de haber entrado en la iglesia ó casa, se leerá el Salmo XC. 

Señor, tú nos has sido refugio en generación y ge- 
neración. 

Antes que naciesen los montes v formases la tierra 
y el mundo, y desde el siglo hasta el siglo tú eres Dios. 

Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: 
Convertios, hijos de los hombres. 

Porque mil años delante de tus ojos son como el dia 
de ayer, que paso, y como una de las vigilias de la 
noche. 

Háceslos pasar como avenida de aguas: son como 
sueño, como la verba que crece en la mañana. En la 
mañana misma florece v crece; á la tarde es cortada y 
se seca. 

Porque con tu furor somos consumidos; y con tu 
ira conturbados. 

Pusiste muchas maldades delante de tí, nuestros 
yerros á la luz de tu rostro. 

Porque todos nuestros dias declinan á causa de tu 
ira: acabamos nuestros años como un pensamiento. 

Los dias de nuestra edad son setenta años: que si 
en los más robustos fueron ochenta años, con todo, su 
fortaleza es molestia y trabajo; poique es cortada 
presto y volamos. 



ENTIERRO DE LOS MUERTOS. 131 

¿Quién conoce la fortaleza de tu ira y tu indignación 
para temerte según debes ser temido? 

Enséñanos de tal modo á contar nuestros dias, que 
traigamos al corazón sabiduría. 

Vuélvete a, nosotros, ¡oh Jehová! ¿hasta cuándo? y 
aplácate para con tus siervos. 

Sacíanos presto de tu misericordia; y cantaremos, y 
nos alegraremos todos nuestros dias. 

Alégranos conforme á los dias que nos afligiste, y 
los años que vimos mal. 

Aparezca en tus siervos tu obra, y tu gloria sobre 
sus hijos. 

Y sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros, 
y ordene en nosotros la obra de nuestras manos, la 
obra de nuestras manos confirme. 

Luego se l°erá la Wcion, 1" Cor. xv: 20-58; ó la recopilación 

sigineiite: 

Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; y 
primicias de los que durmieron es hecho. 

Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, 
también por un hombre la resurrección de los muertos. 
Porque así como en Adán todos mueren, así también 
en Cristo todos serán vivificados. Mas cada uno en su 
orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, 
en su venida. Luego, el fin; cuando entregará el reino 
á Dios y al Padre, cuando habrá quitado todo imperio 
y toda potencia y potestad. Porque es menester que 
él reine, basta poner todos sus enemigos debajo de sus 
pies V el postrer enemigo (pie será destruido, es la 
muerte. Porque todas las cosas sujetó debajo de sus 
pies. [Mas cuando dice: Todas las cosas son sujetas á 
él, claro es que está esceptuado el mismo (pie sujetó 
á él todas las cosas. Mas después que todas las cosas 



132 ENTIERRO DE LOS MUERTOS. 

le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se 
sujetará al que le sujeto á él todas las cosas, para que 
Dios sea todo en todos. De otro modo, ¿qué harán, 
los que son bautizados por los muertos, si en ninguna 
manera los muertos resucitan? ¿Dor qué, pues, son 
bautizados por los muertos? ¿Y por qué nosotios pe- 
ligramos a cada hora? Cada, dia muero; lo protesto 
por vuestra gloria, la cual tengo en Cristo Jesús Se- 
ñor nuestro. Si como hombre batallé en Efeso contra 
las bestias, ¿qué me aprovechan si los muertos no resu- 
citan? Comamos y bebamos que mañana moriremos. 

No os engañéis. Las malas conversaciones corrompen 
las buenas costumbres. Despertad, como es justo, y 
no pequéis; porque algunos no conocen a Dios: para 
vergüenza vuestra lo digo.] Mas dirá alguno: ¿Cómo 
resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? 
Necio, lo que tu siembras, no siembras el cuerpo que ha 
de s^lir, sino el grano desnudo, acaso de trigo ó de otro 
giano: Mas Dios le dá al cuerpo como quiere, y á cada 
simiente su propio cuerpo. La carne no toda es la mis- 
ma: mas una carne es ciertamente la de los hombres, 
y otra carne la de los animales, y otra la de los peces, 
y otra la de las aves. Y cuerpos hay celestiales y cuer- 
pos terrestres: mas ciertamente una es la gloria de los 
celestiales y otra la de los terrestres. Otra es la gloria 
del sol, y otra la gloria de la luna, y otra la gloria de 
las estrellas; porque una estrella es diferente de otra 
en gloria. Así también es la resurrección de los muer- 
tos. Se siembra en corrupción, se levantará en incor- 
rupción. Se siembra en vergüenza; se levantará con 
gloria: se siembra en flaqueza; se levantará con poten- 
cia: se siembra cuerpo animal; resucitará cuerpo espi- 
ritual. [Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. 



ENTIERRO DE LOS MUERTOS. 133 

Y así está escrito: Fué hecho el primer hombre Adam 
en alma viviente; el postrer Adam fué hecho en alma 
vivificante. Mas lo que es espiritual no es primero, 
sino lo que es animal; y después lo que es espiri- 
tual. El primer hombre es de la tierra, terreno; el 
segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual 
el terreno, tales también los terrenos; y cual el celes- 
tial, tales también los celestiales. Y así como hemos 
llevado la iimígen del terreno, llevaremos también la 
imagen del celestial. Esto empero digo, hermanos: 
Que la carne y la sangre no pueden heredar el reino 
de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción.] Hé 
aquí os digo un misterio. Todos ciertamente no dor- 
miremos; mas todos seremos trasformados, en un 
momento, en un abrir y cerrar de ojos, al sonido de 
la trompeta final: porque será tocada la trompeta y los 
muertos serán levantados sin corrupción; y nosotros 
seremos trasformados. Porque es menester que esto 
corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal 
sea vestido de inmortalidad. Y cuando esto corruptible 
fuere vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido 
de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que 
está escrita: Sorbida es la muerte con victoria. ¿Dónde 
está ¡oh! muerte tu aguijón? ¿Dónde ¡oh! sepulcro tu 
victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, 
y la potencia del pecado es la ley 

Mas á Dios gracias que nos da la victoria por Jesu- 
cristo nuestro Sefior A. sí es (pie, hermanos mina ama- 
dos, estad firmes y enlistantes, creciendo en la obra del 
Señor, siempre, sabiendo (pie nuestro trabajo en el 
Señor no es en vano. 



134 ENTIERRO DE LOS MUERTOS. 

Aquí puede seguir un himno propio, un sermón ó exhortación, 

y unfi oración improvisada. 

Al bajar el cadáver al sepulcro, el ministro dirá: 

El hombre que es nacido de muger vive corto tiem- 
po, y lleno de miseria. Brota como la flor y es cortado; 
huye como la sombra y nunca permanece en su estado. 

En medio de la vida estamos en la muerte: ¿A quién 
ocurriremos por socorro sino á tí, ¡oh Señor! que estás 
airado justamente por nuestros pecados? 

Sin embargo, ¡oh, Señor, Dios Santísimo! ¡Oh Señor 
poderosísimo! ¡Oh santo y misericordioso Salvador, no 
nos entregues á las amargas penas de la muerte eterna! 

Tú conoces, Señor, los secretos de nuestros corazo- 
nes; no cierres tus oidos misericordiosos á nuestras 
oraciones, mas consérvanos, ¡oh Señor Santísimo! ¡oh 
Dios Todopoderoso! ¡oh santo y misericordioso Salva- 
dor! Tú, dignísimo juez eterno, no permitas que nos 
apartemos de Tí en la hora extrema, ni por los dolores 
de la «nuerte. 

Entonces el ministro dirá: 

Por cuanto plugo á Dios Todopoderoso en su sabia 
providencia quitar de este mundo el alma de nuestro 
finado hermano, por tanto nosotros encomendamos su 
cuerpo á la tierra: tierra á tierra, ceniza á ceniza, polvo 
á polvo; esperando la resurrección general en el úl- 
timo día, y la vida del mundo venidero, por nuestro 
Señor Jesucristo; en cuya segunda venida, lleno de 
gloriosa magestad para juzgar al mundo, la tierra y 
el mar entregarán sus muertos; y los cuerpos corrup- 
tibles de los que duermen en El, serán tranformados 
y hechos semejantes á su glorioso cuerpo, conforme á 
la obra poderosa por la cual puede sujetar á sí todas 
Jas cosas. 



ENTTERRO DE LOS MUERTOS. I 3; 



Luego dirá: 



Y oí una voz del cielo que me decía: Escribe: Bien- 
aventurados los muertos que de aquí adelante mueren 
en el Señor. Sí dice el Espíritu, que descansarán de 
sus trabajos; porque sus obras les seguirán. Apoc. 
xiv: 13. 

Se puede cantar uu himno adecuado á la ocasión; y entonces 
el ministro dirá: 

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado 
sea tu nombre; vénganos tu reino; hágase tu voluntad 
así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada 
dia dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas así 
como nosotros perdonamos á nuestros deudores; y no 
nos dejes caer en tentación, mas líbranos de mal. Amen. 

La Coléela. 
;Oh Dios misericordioso! Padre de nuestro Señor 



Jesucristo, que es la resurrección y la vida; en quien 
cualquiera que creyere, vivir:!, aunque muera, y todo 
aquel que vive v cree en El, no morirá eternamente: 
nosotros humildemente te suplicamos, ¡oh Padre! que 
nos resucites á todos de la muerte del pecado á la vida 
de la justicia, de modo (pie cuando partamos de esta 
vida, reposemos en Tí; y que en la resurrección gene- 
ral, en el postrer dia, seamos aceptados en tu presencia; 
y recibamos aquella bendición que tu amado Hijo diri- 
girá ;í todos los (pie te aman y reverencian, diciendo: 
Venid, benditos de mi padre, heredad el reino prepa- 
rado para vosotros desde el principio del mundo. 

Concédenos esto, te suplicamos, ;oh Padre miseri- 
cordioso! por amor de Jesucristo nuestro Mediador y 
Redentor. Avien. 



136 COLOCACIÓN DE LA PIEDRA ANGULAR 

La gracia del Seüor Jesucristo, el amor de Dios y 
la comunión del Espíritu Santo sea con todos vos- 
otros Amen. 

SECCIOX VII. 

FORMA PARA COLOCAR LA PIKDRA ANGULAR DE UNA 
IGLESIA. 

Al tiempo y en el luga- 'le colocar la piedra angular, el ministro 
hará que se cante un himno conveniente. Después dirá: 

Oremos: 

Omnipotente y Eterno Dios, Tú eres infinito en 
todas tus perfecciones, y admirable en todas tus 
obras. Tú has creado el mundo y todas las cosas 
que en él existen; y á pesar de que Tú eres Señor del 
cielo y de la tierra, no moras en casas hechas de 
manos de hombres: Tú eres Espíritu, y eres adorado 
en espíritu y en verdad, en todos los lugares de tu 
domisúo; sin embargo, te damos gracias porque nos 
has permitido edificar casas para tu servicio, en las 
cuales pueda presentarse tu pueblo delante de tí sin 
ser distraído. Bendecimos tu santo nombre por ha- 
ber movido el corazón de tu pueblo para eregir una 
casa en este lugar, para tu culto. Te suplicamos 
que nos inspires para que tengamos celo é inclina- 
ción al trabajo y desempeñemos este con buen éxito. 
Que esta obra no sea interrumpida por nuestros ad- 
versarios, ni por algún mal accidental; sino que la 
mano benéfica de Dios, esté sobre nosotros para que, 
á su debido tiempo, podamos poner sobre ella la 
piedra de remate, con júbilo y alabanza. Que con- 
cluido este santuario, sea, por mucho tiempo, una 
casa de oración para todo el pueblo en donde el in- 
cienso de la oración se ofrezca á tu nombre, como 



BE UNA IGLESIA. 13/ 

ofrenda pura, y tu palabra y ordenanzas se adminis- 
tren debidamente, acompañado todo ello por las in- 
fluencias del Espíritu Santo. Nazcan aquí de nuevo 
multitudes y sean criadas en ciencia y piedad, para 
que puedan ser preparadas en el reino de tu gracia, 
para otro culto mas alto en el reino de tu gloria. 
Somos indignos, ¡oh Señor! por nuestros muchos 
pecados para ofrecerte ningún sacrificio; sin embar- 
go, te suplicamos que aceptes este, nuestro deber y 
servicio, no pesando nuestros méritos, sino perdo- 
nando nuestras ofensas, por la mediación de Jesu- 
cristo, nuestro Señor; por quien y con quien, en la 
unidad del Espíritu Santo, toda honra y gloria 
sea á Tí, oh Padre Omnipotente, por siempre 
jamás. Amen. 

Prevénnos, ¡oh Señor! en todas nuestras empresas 
con tu favor graciosísimo, y auxilíanos con tu ayuda 
continua; para (pie en todas nuestras obras, empeza- 
das, continuadas y concluidas en Tí, glorifiquemos 
tu santo nombre v, finalmente, por tu misericordia, 
obtengamos la vida eterna, por la mediación de 
Jesucristo nuestro Señor. Amen. 

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado 
sea tu nombre; vénganos tu reino; hágase tu Nolun- 
tad asi en la tierra como en el cielo; el pan nuestro 
de caí la dia dánosle hoy, y perdónanos nuestras 
deudas así como nosotros perdonamos á nuestros 
deudores; v no nos dejes caer en tentación, mas 
líbranos de mal. Amen. 

Entonces el ministro leerá, ó hará que sean leídos, 
Jos siguientes párrafos. 

J {endito seas Tú, oh Jebová, Dios de Israel, nues- 
tro padre, de uno á otro siglo. 



138 COLOCACIÓN DE LA flBDRA ANGULAR 

Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, 
y la gloria, la victoria y la majestad; porque todas 
las cosas, que están en los cielos y en la tierra, son 
tuyas; tuyo es el reino, ¡oh Señor! y Tú eres exaltado 
sobre toda la creación. 

Las riquezas y, la honra vieaen de tí, y tú reinas 
sobre todo; y en tu mano está la potencia y la forta- 
leza; y en tu mano la grandeza y fuerza de todas 
las cosas. 

Ahora, pues, Dios nuestro, nosotros te damos 
gracias y alabamos tu glorioso nombre. 

Porque ¿quién soy yo, ó quién es mi pueblo para 
que pudiésemos ofrecer de nuestra voluntad cosas 
semejantes? Porque todo es tuyo, y lo que recibimos 
de tu mano, te damos. 

Porque nosotros extranjeros y advenedizos somos 
delante de tí, como lo fueron nuestros padres; y 
nuestros días son cual sombra de la tierra. 

¡01) Jehová, Dios nuestro! toda esta abundancia 
que hemos aprestado para edificar casa á tu santo 
Nombre, de tu mano es, y todo es tuyo 

Yo sé, Dios mió, que tú escudriñas los corazones, 
y que la rectitud te agrada: por eso yo con rectitud 
de mi corazón, voluntariamente te he ofrecido todo 
esto, y ahora he visto eon alegría que tu pueblo, 
que aquí se halla ahora, ha dado para tí espontánea- 
mente. 

Si Jehová no edificare la casa, en vauo trabajan 
los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, 
en vano vela la guardia. 

Aparezca en tus siervos tu obra, y tu gloria sobre 
sus hijos. 

Y sea la hermosura de Jehová nuestro Dios sobre 



DE UNA IGLESIA. 139 

nosotros: y ordena en nosotros la obra de nuestras 
manos, la obra ele nuestras manos confirma. 

Su cimiento es en las montañas santas. 

Jehová ama las puertas de Sion más que todas las 
moradas de Jacob. 

Porque Jehová ha escogido á Sion; lo ha deseado 
para su habitación. 

Este es mi descanso para siempre: aquí moraré: 
porque lo he deseado. 

Bendeciré abundantemente su provisión: satisfa- 
ceré sus pobres con pan. 

Yo también vestiré á sus ministros con la salva- 
ción, y sus santos gritarín de gozo. 

La piedra que desecharon los edificadores, se ha 
hecho la piedra principal de la esquina. 

Esto es hecho por el Señor: v maravilloso es en 
nuestros ojos. 

Porque nadie puede poner otro fundamento á mas 
del que está puesto, que es Jesucristo. 

Entonces el ministro, puesto en pié junto á la piedra, anuncia- 
rá los objeto» que han de ser depositados en ella. Estos podrán ser, 
un ejemplar de la l'iblia, el Himnario, la Disciplina, Periódicos de 
la Iglesia, algún documento que exprese el nombre de la Iglesia 
y los de los pastores, síndicos y comisión edificadora y d^más docu- 
mentos y papeles que se desee. Entonces la piedra será colocada 
por el ministro, ó por una persona designada por él; y poniendo 
las manos sobre la piedra, el ministro dirá: 

Nosotros colocamos esta piedra angular de una 
casa que ha de edificarse, v que debe estar exenta de 
todo uso mundano, para el culto de Dios, en el nom- 
bre del Padre, del Rijo v del Espíritu Santo. Awat. 

En seguida pueden seguir un discurso, la colecta, (si m 
hace,) la Doxología, y la l'.endicion, 



140 DEDICACIÓN DE UNA IGLESIA. 

SECCIÓN VIII 

FORMA DE LA DEDICACIÓN DE UNA IGLESIA. 

El servicio se celebrará como en las demás ocasiones de culto 

público, adaptándose á esta los himnos, ovaciones, lección 

y sermón. Las lecciones podrán ser, Gen. xxviii: 10 — 22, 

y Heb. x: 19 — 25, ó cualquiera otras, á discreción 

del ministro. 

Lección Primera. Gen. xxviii: 10 — 22. 

Y salió Jacob de Beer-seba, y fué á Harán: y 
encontró con un lugar, y durmió allí, porque el sol 
ya se había puesto: y tomó de las piedras de aquel 
paraje, y puso á su cabecera, y acostóse en aquel 
lugar. Y soñó, y hé aquí una escala que estaba apo- 
yada en tierra, y su cabeza tocaba en el cielo: y hé 
aquí ángeles de Dios que subían y escendian por 
ella. Y, hé aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el 
cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu 
padre, y el Dios de Isaac: la tierra en que estás acos- 
lado te la daré á tí y á tu simiente. Y será tu 
simiente como el polvo de la tierra, y te extenderás 
al Occidente, y al Oriente, y al Aquilón, y al Me- 
diodía; y todas las familias de la tierra serán bendi- 
tas en tí, y en tu simiente. Y he aquí: Yo soy con- 
tigo, y te guardaré por donde quiera que fueres, y 
te volveré á esta tierra: porque no te dejaré hasta 
tanto que haya hecho lo que te he dicho. Y despertó 
Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está 
en este luo-ar, v vo no lo sabía. Y tuvo miedo, v 
dijo: ¡Cuan estupendo es este lugar! No es otra cosa 
que casa de Dios, y puerta del cielo. Y levantóse 
Jacob de mañana, y tomó la piedra con que habia 
puesto su cabecera, y alzóla por título, y derramó acei- 
te encima de ella. Y llamó el nombre de aquel lugar 



DEDICACIÓN DE UNA IGLESIA. 141 

Betel, bien que Luza era el nombre de la ciudad 
primero. E hizo Jacob voto diciendo: Si fuere Dios 
conmigo, y me guardare en este viaje que voy, y 
me diere pan para comer, v vestido para vestir, y si 
tornare en paz á casa de mi padre, Jehová será mi 
Dios. Y esta piedra que yo he puesto por título, 
será casa de Dios: y de todo lo que me dieres, el 
diezmo lo he de apartar para tí. 

Lección Segunda. Heb. x: 1 V» — 35. 

Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar 
en el santuario por la sangre de Jesucristo; por el 
camino que él nos consagró nuevo y vivo por me- 
dio del velo, esto es por su carne: y teniendo un 
Gran Sacerdote sobre la Casa de Dios, acerqué- 
monos con corazón verdadero, en cumplida certi- 
dumbre de fé, purificados los corazones de mala 
conciencia, y lavados los cuerpos con agua limpia. 
Mantengamos firme la profesión de nuestra fé sin 
fluctuar, (que fiel es el que ha prometido;) y consi- 
déremenos los unos á los otros para provocarnos al 
amor, y á las buenas obras: no dejando nuestra con- 
gregación, como algunos tienen por costumbre, mas 
exhortándonos; y tanto mas cuanto veis que aquel 
dia se acerca. 

La colecta (si se hace,) puede seguir al sermón. Los oficiales de 
la Iglesia se dirijirán, entonces, al ministro de este modo: 

Os presentamos esta casa para ser apartada de 
todos los usos mundanos, ó seculares, y dedicada al 
culto de Dios ( hnnipotonte. 

Luego el ministro, suplicando .í la congregación se ponga 
en pié, recitará la siguiente dedicatoria: 

Por cuanto que Dios ha puesto en los corazones 



142 DEDICAQJON DE UNA IGLESIA. 

de su pueblo edificar esta casa para su culto, y le ha 
bendecido en su empresa, solemnemente la dedica- 
mos á su servicio para la lectura y predicación de 
su santa palabra, la administración de sus ordenan- 
zas, y para todos los otros actos de culto religioso. 
Y á fin de que acepte bondadosamente esta obra de 
nuestras manos, oremos con fervor. 

Ahora se dirá — todos arrodillados: 

Omnipotente y Eterno Dios, si los cielos, y los 
cielos de los cielos no pueden contenerte, mucho 
menos esta casa que hemos edificado; sin embargo, 
tú te dignas mirar á los moradores de la tierra, y 
prometes que en cualquier lugar donde hicieres que 
esté la memoria de tu nombre, encontrarás á tu pue- 
blo, y lo bendecirás. Haz que esté la memoria de tu 
nombre en este lugar, y que more aquí tu honor. 
Preserva esta casa que destinamos exclusivamente 
á tu servicio, de todo mal y profanación. Acepta la 
adoración que sea ofrecida aquí á tu nombre. Que 
el Espíritu Santo acompañe tu palabra y ordenanzas 
que se administren en este lugar, para que sean me- 
dios de gracia á todos los que las reciban. Que nazcan 
aquí muchos hijos para el Señor Omnipotente. Haz 
que tu pueblo sea satisfecho con la grosura de tu 
casa, y que beba del rio de tus placeres. Haz que 
participen aquí sus hijos del alimento propio para 
ellos, y que se crien en la disciplina y amonestación 
del Señor. Que broten aguas vivas de este santua- 
rio, llevando vida y gozo á todos. Aparezca en tus 
siervos tu obra, y tu gloria sobre tus hijos. Y sea 
la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros; y or- 
dena en nosotros la obra de nuestras manos, la obra 



ORDENACIÓN DE DIÁCONOS. 14.*! 

de nuestras manos confirma, Levántate ahora, oh 
Jehová Dios, para habitar en tu reposo tú y el arca 
de tu fortaleza; sean vestidos tus ministros de salud, 
y gocen tus santos de bien. Te suplicamos ¡oh Dios! 
no tomes en cuenta nuestras iniquidades, perdones 
nuestros pecados y haznos una habitación de Dios 
por el Espíritu. Te presentamos todas nuestras 
ofrendas por la mediación del nombre siempre ben- 
dito de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, á quien 
contigo y el Espíritu Santo, sea la gloria, la majes- 
tad, el dominio y el poder por siempre jamás. Amen. 

El servicio podrá concluir con la Doxología y la Bendición. 

SECCIÓN IX. 
FORMA Y MODO DE ORDENAR Á LOS DIÁCONOS. 

En el dia señalado por el Obispo, después de un sermón ó 

exhortación propia del caso, uno de los presbíteros 

presentará al Obispo á los que hayan de ser 

ordenados, diciendo: 

Os presento á estas personas que veis aquí para ser 
ordenadas de diáconos. 

Luego serán leidos sus nombres en alta voz, y el Obispo 



dirá á la congregación: 



Hermanos, si hay alguien entre vosotros que sepa 
de algún impedimento ó crimen en cualquiera de estos 
varones que nos han sido presentados para que los 
ordenemos de Diáconos, en virtud del cual no sea lícito 
admitirlos á este oficio, preséntese en el nombre de 
Dios y publique el tal impedimento ó crimen. 

Si se expusiere algún crimen ó impedimento, el Obispo suspenderá 

la ont nación de aquella ó nquellas personas, reservándola 

para cuando el acubado se sincere del 

cargo de tal crimen. 

Íju. g.< se lee, a la < V.I. cta siguiente: 



144 ORDENACIÓN DE DIÁCONOS. 

La Colecta. 

Omnipotente Dios, que por tu divina Providencia 
has establecido diversos órdenes de ministros en tu Igle- 
sia, y que inspiraste á tus apóstoles que eligiesen al 
proto-mártir Esteban y á los demás para el orden de 
diáconos: mira con bengnidad á estos, tus siervos, lla- 
mados ahora al mismo oficio y ministerio; cólmalos en 
tal medida de la verdad de tu doctrina y adórnalos de 
tal inocencia de vida, que puedan, tanto por palabras 
como por buen ejemplo, servirte cumplidamente en este 
oficio, para gloria de tu nombre y para edificación de 
tu Iglesia; por los méritos de Jesucristo nuestro Salva- 
dor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, ahora 
y por siempre jamás. Amen. 

Entonces el Obispo, ó uno de los presbíteros designadospor él, 
leerá la epístola: 

Epístola. I Tiru. iii: 8—13. 
Así "mismo los diáconos sean honestos, no dobles en 
palabras, no dados á mucho vino, no amadores de tor- 
pes ganancias; que conserven el misterio de la fé con 
conciencia pura. Y sean también éstos antes probados; 
y así ejerciten el ministerio si son hallados irreprensi- 
bles. Sus mugeres asimismo honestas, no maldicientes 
sobrias, fieles en todo. Los diáconos sean maridos de 
una sola muger, que gobiernen bien sus hijos y sus ca- 
sas. Porque los que hubieren ejercitado bien el minis- 
terio de diácono, ganan para sí buen grado, y mucha 
confianza en la fé que es en Cristo Jesús. 

Luego el Obispo examinará, en presencia del pueblo, 

á cada uno de los que estén para ordenarse, 

del modo siguiente: 

El Obispo. ¿Tenéis confianza de hallaros interior- 
mente movidos por el Espíritu Santo para tomar sobre 



ORDENACIÓN DE DIÁCONOS. 145 

vosotros el cargo del ministerio en la Iglesia de Cristo, 
para servir á Dios con el fin de promover su gloria y 
la edificación de sn pueblo? 
Respuesta. Sí, la tengo. 

El Obispo. ¿Creéis sin fingimiento en todas las Es- 
crituras canónicas del Antiguo y Nuevo Testamento? 
Resp. Sí, las creo. 

El Obispo. ¿Leeréis y aplicaréis diligentemente las 
mismas al pueblo para cuyo servicio fuereis nombrados? 
Resp. Lo haré. 

El Obispo. Pertenece al oficio de diácono asistir al 
presbítero en el servicio divino, y especialmente cuando 
éste administra la santa comunión, ayudarlo en la distri- 
bución de ella, leer y explicar las Santas Escrituras, 
instruir á la juventud, y, en la ausencia del presbítero, 
bautizar 

Y además es de su incumbencia buscar á los enfer- 
mos, los pobres y desvalidos, para (pie sean visitados 
y aliviados. 

¿Cumpliréis todo esto con voluntad y alegría? 

Resp. Lo cumpliré con la ayuda de Dios. 

El Obispo. ¿Os aplicaréis con tuda diligencia á mo- 
delar y conformar vuestra vida, (y la de vuestras fami- 
milias) con la doctrina de Cristo: y haréis todo lo posible 
para dar (tanto vosotros como ellas) ejemplos saludables 
al rebano de Cristo? 

Resp. Así lo haré, con la ayuda de Dios. 

El Obispo. ¿Obedeceréis con reverencia á aquellos 
á quienes sean cometidos el cargo y gobierno de vos- 
otros; siguiendo gozosa y voluntariamente sus amones- 
taciones piadosas? 

Resp. Me esforzaré hacerlo con el auxilio de Dios. 



146 ORDENACIÓN DE DIÁCONOS. 

Entonces el Obispo, poniendo sus manos sobre la cabeza de 
cada uno de ellos respectivamente, dirá: 

Recibe la potestad de ejercer el oficio de Diácono 

en la Iglesia de Dios; en el nombre del Padre, y del 

Hijo, y del Espíritu Santo. Amen. 

Después el Obispo entregará á cada uno de ellos la Santa Biblia, 

diciendo: 

Recibe la potestad de leer las Sagradas Escrituras 
en la Iglesia de Dios y de predicar las mismas. 

Luego uno de los Diáconos designados por el Obi-po, 

leerá el Evangelio; 

El Evangelio. Lucas xii: 35 — 38. 

Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras antorchas 
encendidas: y vosotros, semejantes á hombres que es- 
peran cuando su Señor ha de volver de las bodas; para 
que cuando viniere, y tocare, luego le abran. Bien- 
aventurados aquellos siervos, á los cuales, cuando el 
Señor vjniere, hallará velando; de cierto os digo, que 
se ceñirá, y hará que se sienten á la mesa, y pasando 
les servirá. Y aunque venga á la segunda vigilia, y 
aunque venga á la tercera vigilia, y los hallare así, 
bienaventurados son los tales siervos. 

Inmediatamente antes de la beudioion, se dirán las Colectas 

siguientes: 

Dios Todopoderoso, dador de todos los bienes que 
por tu gran benignidad te has dignado aceptar y ad- 
mitir á estos, tus siervos, al oficio de diáconos en tu 
Iglesia: te suplicamos, oh Señor, que les concedes que 
se porten con tal modestia, humildad y constancia en 
el desempeño de su ministerio, y que de tal modo estén 
dispuestos á observar los deberes de toda disciplina 
espiritual, que, teniendo siempre el testimonio de una 
buena conciencia, y continuando siempre firmes y for- 



ORDENACIÓN DE PRESBÍTEROS 147 

talecidos en Cristo tu Hijo, se porten tan bien en este 
oficio inferior, que se les halle dignos de ser admitidos 
á los superiores ministerios en tu iglesia por el mismo 
Jesucristo, tu Hijo, á quien sea gloria y honra por 
siempre jamás. Amen. 

Prevénnos; ¡oh Señor! en todos nuestros hechos con 
tu benignísimo favor, y asístenos con tu ayuda conti- 
nua; para que en todas nuestras obras, comenzadas, 
continuadas y concluidas en Tí, glorifiquemos tu santo 
nombre, y finalmente, por tu misericordia alcancemos 
la vida eterna por Jesucristo nuestro Señor. Amen. 

L i B Mi'liñon. 

La paz de Dios que sobrepuja ¡í todo entendimiento, 
guarde vuestros corazones y vuestras mentes en el co- 
nocimiento y amor de Dios y de su Hijo Jesucristo, 
nuestro Señor Y la bendición de Dios Omnipotente, 
el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, sea con vosotros 
y more en vuestros corazones eternamente. Amen. 

SECCIÓN X. 
FORMA Y MODO DE ORDENAR Á LOS PRESBÍTEROS. 

Llegado el día señalado por el Obispo, habrá un sermón ó ex- 
hortación haciendo niauitiest^s los deberes de Ioh que hubieren do 
ser admitidos al presbiterado; cuan necesaria e^ ful orden en la 
Iglesia de Cristo así cómo la estimación en que el pueblo debe 
tener á estas personas en el ejercicio de su oficio. Después de io 
cual, uno de los presbíteros presentará al Obispo á todos los que 
hayan de ser ordenados, y dirá: 

Yo presento estas personas para que sean ordenadas 
de presbíteros. 

Entonces habiénd >se leidu en alta voz sus nombres, el Obispo 
dirá al pueblo: 

Hermanos, éstos son los que con el divino beneplá- 
cito, nos proponemos en este dia ordenar de présbite- 



148 ORDENACIÓN DE PRESBÍTEROS. 

ros. Porque despules de un examen debido, nada en- 
contramos que nos impida tal propósito, antes bien los 
tenemos por ser legalmente llamados al desempeño de 
sus funciones y ministerio, y por ser capaces para el 
mismo. Empero si fuese sabedor cualquiera de vosotros 
de algún crimen ó impedimento existente en alguno 
de ellos por el cual no debiera ser recibido en este santo 
ministero, preséntese en nombre de Dios, y publique 
el tal impedimento ó crimen. 

Si se alegare algún crimen ó impedimento, el Obispo desistirá 
de la ordenación de aquella persona, hasta que el acusado 

se hubiei-e vindicado. 
Luego se dirán la Colecta, Epístola y Evangelio siguientes: 

La Colecta. 

Omnipotente Dios, dador de todos los bienes, que 
por tu Santo Espíritu has establecido diversas órdenes 
de ministros en tu Iglesia: mira con benignidad á es- 
tos tus siervos, llamados ahora al oficio del presbitera- 
do, y cólmalos con tal medida de la verdad de tu doc- 
trina, y adórnalos de tal inocencia de vida, que tanto 
por palabra como por buen ejemplo, puedan fielmente 
servirte en este oficio, para gloria de tu nombre, y edi- 
ficación de tu Iglesia, por los méritos de nuestro Sal- 
vador Jesucristo, que vive y reina contigo y con el 
Espíritu Santo por siempre jamás. Amen. 

La Epístola. Efesios iv: 7 — 13. 

Empero á cada uno de nosotros es dada la gracia 
conforme á la medida del don de Cristo. Por lo cual 
dice: Subiendo á lo alto, llevó cautiva la cautividad, 
y dio dones á los hombres. Y que subió, ¿qué es, sino 
que también habia descendido primero á las partes 
más bajas de la tierra? El que descendió, él mismo es 



ORDENACIÓN DE PRESBÍTEROS. 149 

el que también subió sobre los cielos; para cumplir 
todas las cosas. Y él mismo dio unos, ciertamente 
apóstoles; y otros profetas; y otros, evangelistas; y 
otros, pastores y doctores; para perfección de los san- 
tos, para la obra del ministerio, para la edificación 
del cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos á la 
unidad de la f é, y del conocimiento del Hijo de Dios, 
á un varón perfecto, á la medida de la estatura de la 
plenitud de Cristo. 

El Evangelio. Juan x: 1 — 16. 

De cierto, de cierto os digo, que el que no entra por 
la puerta en el corral de las ovejas, mas sube por otra 
parte, el tal es ladrón y robador. Mas el que entra por 
la puerta, el pastor de las ovejas es. A este abre el 
portero, y las ovejas oyen su voz; y á sus ovejas llama 
por nombre y las saca. Y como ha sacado afuera todas 
las propias, va delante de ellas: y las ovejas le siguen, 
porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán 
antes huirán de él; porque no conocen la voz del ex- 
traño. Esta parábola les dijo Jesús; mas ellos no en- 
tendieron que era lo que les decía. Volvióles pues 
Jesús á decir: De cierto de cierto os digo, que yo soy 
la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vi- 
nieron, ladrones son y robadores; mas no les oyeron 
las ovejas. Yo soy la puerta: el que por mí entrare, 
será salvo; y entrará, y saldrá y hallan! pastos. El la- 
drón no viene, sino para hurtar, y matar, y destruir: 
yo he venido para que tengan vida, y para que la ten- 
gan en abundancia. Yo soy el buen pastor: el buen 
pastor su vida da por sus ovejas. Mas el asalariado, 
y que no es el pastor, de quien no son propias las ove- 
jas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye; y 
el lobo las arrebata y esparce las ovejas. Así que el 



150 ORDENACIÓN DE PRESBÍTEROS. 

asalariado huye, porque es asalariado, y no tiene cui- 
dado de las ovejas. Yo soy el buen Pastor; y conozco 
mis ovejas, y las ovejas me conocen. Como el Padre 
me conoce á mí, y yo conozco al Padre: y pongo mi 
vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que 
no son de este redil: aquellas también me conviene 
traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño y un pastor." 

Concluido esto, el o'uispo lea dirá lo siguiente: 

Habéis oido, hermanos, tanto en vuestro examen 
privado, (como en la exhortación que se os ha he- 
cho,) y en las lecturas santas sacadas del Evangelio 
y de los escritos de los Apóstoles, de cuánta digni- 
dad y de qué grande importancia está revestido 
este oficio á que sois llamados. Y ahora os exhorta- 
mos de nuevo, en el nombre de nuestro Señor Jesu- 
cristo, á que tengáis presente á cuan alta dignidad 
y á qué grande oficio sois llamados: es decir, á ser 
mensajeros, centinelas y mayordomos del Señor; á 
instruir, amonestar, apacentar y proveer á la familia 
del Señor; á buscar á las ovejas extraviadas de Cristo 
y á sus hijos que se hallen en medio de este mundo 
perverso, para que sean salvos por Cristo eterna- 
mente. 

Tenemos esperanza fundada de que habéis todos 
meditado y ponderado estas cosas dentro de vosotros 
mismos, muy de antemano; y de que estáis perfec- 
tamente resueltos, mediante la gracia de Dios, á 
consagraros por completo á este oficio al que se ha 
servido Dios llamaros; de modo que cuanto estuviere 
de vuestra parte, os dedicaréis del todo á este único 
objeto, y en él emplearéis todos vuestros estudios y 
empeño; y que continuamente oraréis á Dios Padre, 
por la mediación de nuestro único Salvador Jesu- 



ORDENACIÓN DE PRESBÍTEROS. 151 

cristo, á obtener la ayuda celestial del Espíritu Santo; 
para que, por la lectura y meditación diarias de las 
Escrituras, crezcáis y os fortalezcáis más v más en 
vuestro ministerio; y que de tal modo haréis todo 
esfuerzo, por ir. santificando vuestras propias vidas, 
y las de los vuestros, y de tal modo conformarlos á 
la regla y doctrina de Cristo, que seáis ejemplares 
y modelos saludables y piadosos, para la imitación 
del pueblo. 

Y ahora, para que ésta congregación de Cristo, 
aquí reunida, pueda también conocer vuestras inten- 
ciones y voluntad respecto de estas cosas, y para 
que esta vuestra promesa os mueva más á cumplir 
coa vuestros deberes, debéis responder á estas pre- 
guntas, que nosotros, en nombre de Dios y de su 
Iglesia, os vamos á hacer tocante á lo mismo. 

El Obispo. ¿Os juzgáis de corazón verdadera- 
mente llamados, según la voluntad de nuestro ¡Señor 
Jesucristo al orden de presbíteros? 

Respuesta . Así lo juzgo. 

El (Jhispo. ¿Estáis persuadidos de que las Santas 
Escrituras contienen suficientemente toda la doctrina 
necesaria para la salvación eterna por la fé en Jesu- 
cristo? Y ¿estáis decididos á instruir al pueblo enco- 
mendado á vuestro cargo, conforme á las mismas 
Escrituras, y á no ensenarle cosa ninguna como 
necesaria á la salud eterna, sino la que estéis persua- 
didos podrá ser deducida y probada por las referidas 
Escrituras? 

Jíes-p. Así estoy persuadido y así lo resuelvo, 
mediante la gracia de Dios. 

El Olimpo. ¿Prestaréis, pues, esmero y fidelidad 
en administrar siempre la doctrina, y los sacramen- 



152 ORDENACIÓN DE PRESBÍTEROS. 

tos y la disciplina jie Cristo, como lo ha mandado 
el Señor? 

Resp. Así lo haré con la ayuda de Dios. 

El Obispo. ¿Estaréis pronto á desterrar y recha- 
zar fiel y diligentemente toda doctrina errónea y 
extraña contraria á la palabra de Dios; y á amones- 
tar tanto pública como privadamente, así á enfermos, 
como á sanos, que estén á vuestro cargo, cuando la 
necesidad lo exija y la ocasión se presente? 

Resp. Así lo haré con el auxilio del Señor. 

El Obispo. Seréis diligentes en la oración, y en 
la lectura de las Santas Escrituras, y en los estudios 
que contribuyen al conocimiento de las mismas, de- 
jando á un lado el estudio del mundo y de la carne? 

Resp. Procuraré hacerlo, siendo Dios mi apoyo. 

El Obispo. ¿Os aplicaréis con toda diligencia, á 
modelar y conformar vuestra vida y la de vuestras 
familias con la doctrina de Cristo; y haréis de ellas 
y de vosotros mismos, en cuanto sea posible, ejem- 
plos y dechados saludables al rebaño de Cristo? 

Resp. Me aplicaré á hacerlo, auxiliándome el 
Señor. 

El Obispo, i Conservaréis y promoveréis, en 
cuanto sea posible, la tranquilidad, paz y amor entre 
todo el pueblo cristiano, y especialmente entre los 
que se han confiado ó se confien á vuestro cuidado? 

Resp. Así lo haré con el auxilio del Señor. 

El Obispo. ¿Obedeceréis con reverencia á vues- 
tros ministros principales, á quienes sean cometidos 
el cargo y gobierno de vosotros; siguiendo gozosa 
y voluntariamente sus amonestaciones santas, y 
sometiéndoos á sus juicios piadosos? 

Resp. Así lo haré, con la ayuda de Dios. 



ORDENACIÓN DE PRESBÍTEROS. 153 

Luego el Obispo, estando en pié, dirá. 

El Dios Omnipotente, que os ha dado la voluntad 
de hacer todas estas cosas, os conceda también la 
fuerza y poder de ejecutarlas, llevándose á perfección 
esta obra que ha empezado en vosotros, mediante 
Jesucristo nuestro Señor. Amen. 

Después de esto, se suplicará A la congregación que secreta- 
mente en sus oraciones pida á Dios humildemente todas 
estas cosas; y para dar lugar á estas súplicas se 
guardará silencio por breve tiempo. 

Hecho esto dirá el Obispo, (estando arrodilladas las personas 
que van á ser ordenadas de presbíteros) el Veni, Creator 
Spiritus, empezando él y respondiéndole los Pres- 
bíteros v demás personas presentes, en los versos 
alternados, del modo qu<> sigue: 

Santo Espíritu venid; 

Nuestras almas bendecid. 

Sois Espíritu de unción, 
(trai/dcs cuestivs dones son. 

Vuestro aliento bienhechor 
Es contundo, tuda, amor: 

Con luz cólica alumbrad 
\nestra torpe ceguedad. 

Unjan nuestro rostro vil 
}'nestras gracias mil 1/ mil. 

Nuestros pasos proteged; 
Siengwe nuestro amparo sed. 

Alustradnos (pie son con Vos 
Padre é Hijo un solo Dios; 

Para <|Ue sin descansar 
1Y0 cesemos de cantar. 

Elévense de continuo 
Alabanzas al Dios-Trino. 



154 ORDENACIÓN DE PRESBÍTEROS. 

Concluido esto, el Obispo orará de la manera siguiente: 

Oremos: 

Dios Omnipotente y Padre Celestial, quien por tu 
amor y bondad infinitos, nos has dado á tu único y 
muy amado Hijo Jesucristo, para ser nuestro Reden- 
tor, y el autor de la vida eterna; quien después de 
haber perfeccionado nuestra redención por su muerte 
y subido al cielo, envió por el mundo á sus apóstoles, 
profetas, evangelistas, doctores y pastores; por cuyos 
trabajos y ministerio, reunió un inmenso rebaño en 
todas partes del mundo, para publicar la sempiterna 
alabanza de tu santo nombre: por estos tan grandes 
beneficios de tu bondad eterna, y por haberte dig- 
nado llamar á estos tus siervos, que se hallan aquí 
presentes, á este mismo oficio y ministerio, instituido 
para la salvación del género humano, te rendimos 
las gKacias más fervientes; te alabamos y te adora- 
mos; y te suplicamos humildemente, por tu mismo 
bendito Hijo, que te dignes conceder á cuantos aquí, 
ó en cualquier otro lugar, invocaren tu santo nombre, 
que podamos continuar mostrándonos agradecidos á 
Tí por éstos y por todos los demás beneficios tuyos, 
y que dia por dia aumentemos, y adelantemos en el 
conocimiento y en la fé de Tí y de tu Hijo, por el Es- 
píritu Santo, de modo que, no solo por estos tus 
ministros, sino también por medio de aquellos sobre 
los cuales fueron constituidos pastores, sea glorifi- 
cado eternamente tu santo nombre, y se extienda tu 
reino bendito, mediante el mismo tu Hijo, Jesucristo, 
nuestro Señor, que vive y reina contigo en la uni- 
dad del mismo Espíritu Santo, por los siglos de los 
siglos. Amen. 



ORDENACIÓN DE PRESBÍTEROS. 155 

Concluida esta oración, el Obispo y los Presbíteros presentes, 
impondrán sucesivamente sus manos sobre la cabeza de 
cada uno de los que reciban el orden del presbite- 
terado, estando estos humildemente arrodi- 
llados; y el Obispo dirá: 

El Señor derrame sobre tí el Espíritu Santo, para 
el oficio y trabajo de Presbítero, en la Iglesia de 
Dios, confiados ahora á tí por la imposición de nues- 
tras manos. Y sé tú un fiel dispensador de la pala- 
bra de Dios, y de sus santos sacramentos; en el 
nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. 
Amen. 

Entonces el Obispo entregará á cada uno de ellos, (arrodillados) 
la Biblia, en sus manos, diciendo: 

Toma la autoridad de predicar la palabra de Dios 
y de administrar los santos sacramentos en la con- 
gregación. 

Luego dirá el Obispo: 

Padre misericordiosísimo, te suplicamos que derra- 
mes tu bendición celestial sobre estos tus siervos: 
para que sean revestidos de Justicia, que tu palabra 
proferida por sus labios tenga tal éxito que nunca sea 
hablado en vano. Concédenos también que ten- 
gamos gracia para oir v recibir lo que profieran 
sacándolo de tu santísima palabra, o de conformidad 
con ella, como medios de nuestra salvación; y que 
en todas nuestras palabras y acciones, busquemos tu 
gloria y la extensión de tu reino por Jesucristo, 
nuestro Señor. Amen. 

Prevénnos ¡oh Señor! en todos nuestros hechos, 
con tu benignísimo favor, asístenos con tu continua 
ayuda; para que en todas nuestras obras, comenza- 
das, continuadas y concluidas en Tí, glorifiquemos 



156 CONSAGRACIÓN DE UN OBISPO. 

tu santo nombre, y,. finalmente, por tu misericordia, 
alcancemos la vida eterna, por Jesucristo nuestro 
Señor. Amen. 

La Bendición. 

La paz de Dios que sobrepuja á todo entendi- 
miento guarde vuestros corazones y vuestras mentes 
en el conocimiento y amor de Dios, y de su Hijo 
Jesucristo nuestro Señor. Y la bendición de Dios 
Omnipotente, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, 
sea con vosotros y more en vosotros eternamente. 
Amen. 

Si en el mismo dia se hubiese de conferir el orden del Diaco- 
nado á unos, y el del Presbiterado á otros, los diáconos se presen- 
tarán primero y después los presbíteros. Se hará uso de ambas 
colectas: primero la colecta para los diáconos y después para los 
Presbíteros. La Epístola será Efes. iv: 7-13 — lo mismo que se usa 
en la ordenación de presbíteros. Inmediatamente después los que 
han de ser ordenados de diáconos serán examinados y ordenados, 
según 1» forma ya prescrita. Concluido esto, uno de aquellos que 
van á ser ordenados de presbíteros, leerá el Evangelio, que será 
según San Juan x: 116 — el mismo señalado para este oficio — y 
entonces todos serán examinados y ordenados según la forma 
prescrita. 

SECCTOX XI. 
FORMA DE CONSAGRACIÓN Á UN OBISPO. 

La Colecta. 

Dios Omnipotente, que por tu Hijo Jesucristo 
dotaste á tus santos apóstoles con muchos excelentes 
dones, y les encardaste* apacentar tu rebaño: con- 
cede, te suplicamos, á todos los ministros y pastores 
de tu Iglesia, gracia para que con esmero prediquen 
tu palabra y administren debidamente la santa dis- 
ciplina; y concede á tu pueblo que las siga obediente- 



CONSAGRACIÓN DE UN OBISPO. 157 



mente, para que tocios reciban Ja corona de gloria 
eterna, por Jesucristo nuestro Señor Amen. 

Entonces leerá uno de los prf solteros: 
La Epístola. Hechos, xx; 17 — 35. 

Y enviando desde Mileto á Efeso, hizo llamar á 
los ancianos de la Iglesia. Y cuando vinieron á él 
les dijo: Vosotros sabéis cómo desde el primer dia 
que entré en Asia, he estado con vosotros por todo 
el tiempo, sirviendo al Señor con toda humildad, y 
con lágrimas, y tentaciones, que me han venido pol- 
las asechanzas de los Judíos: cómo nada que os 
fuese útil, he retenido de anunciaros, y enseñaros 
públicamente y por las casas, testificando á los Ju- 
díos y á los Gentiles arrepentimiento para con Dios, 
y la fé en nuestro Señor Jesucristo. Y ahora hé 
aquí, ligado yo en mi espíritu voy á Jerusalem sin 
saber lo que allá me ha de acontecer: mas que el 
Espíritu Santo por todas las ciudades me da testi- 
monio, diciendo, que prisiones y tribulaciones me 
esperan. Mas de ninguna cosa hago caso ni estimo 
mi vida, preciosa para mí mismo; solamente que 
acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que re ibí 
del Señor Jesús, para dar testimonio del Evangelio 
de la gracia de Dios. Y ahora hé aquí, yo sé que 
ninguno do todos vosotros, por quienes he pasado 
predicando el reino de Dios, verá más mi rostro. Por 
tanto yo os protesto el dia de hoy, que yo soy limpio de 
la sangre de todos. Porque no he retenido anunciaros 
todo el consejo de Dios. Por tanto mirad por vosotros, 
y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha 
puesto por obispos, para apacentar á la Iglesia del 
Señor, la cual él ganó por su sangre. Porque yo sé, que 



158 CONSAGRACIÓN DE UN OBISPO. 

después de mi partida entrarán en medio de vosotros 
grandes lobos que no perdonarán al ganado. Y de 
vosotros mismos se levantarán hombres, que Hablen 
cosas perversas, para llevar discípulos tras sí. Por tanto 
velad, acordándoos que por tres años, no he cesado de 
noche y de dia, de amonestar con lágrimas á cada uno. 
Y ahora, hermanos, os encomiendo á Dios, y á la pala- 
bra de su gracia; el cual es poderoso para sobreedificar, 
y daros heredad con todos los santificados. La plata, 
ó el oro, ó el vestido de nadie he codiciado. Antes 
vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario, 
y á los que están conmigo, estas manos me han servido. 
En todo os he enseñado, que trabajando así, es nece- 
sario sobrellevar á los enfermos, y tener presentes las 
palabras del Señor Jesús, el cual dijo: Bienaventurada 
cosa es dar, antes que recibir. 

Después otro leerá: 
El Evangelio. San Juan xxi: 15 — 17 

Jesús dijo á Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, 
¿me amas más que todos? Dícele: Sí, Señor, tu sabes 
que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos. Vuélvele 
á decir la segundo vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me 
amas? Respóndele: Sí, Señor, tú sabes que te amo. 
Dícele: Apacienta mis ovejas. Dícele la tercera vez: 
Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro 
de que le dijese la tercera vez: ¿me amas? Y dícele: 
Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. 
Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas. 

O este. San Mateo xxviii: 18 — 20 

Y llegando Jesús, les habló diciendo: Toda potestad 
me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto id, y 
doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el 



CONSAGRACIÓN DE UN OBISPO. 159 

nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo: en- 
señándoles que guarden todas las cosas que os he man- 
dado: y hé aquí yo estoy con vosotros todos los dias, 
hasta el fin del mundo. 

Concluidos el Evangelio y el sermón, la persona electa será 
presentada al Obispo por dos presbíteros, que dirán: 

Os presentamos á este santo varón para ser orde- 
nado Obispo. 

K-itónees el Obispo exhortará á la congregación allí presente, 
á la oración, diciendo como sigue: 

Hermanos: Escrito está en el Evangelio, según San 
Lúeas, que nuestro Salvador Cristo permaneció en 
oración toda la noche antes de elegir y enviar á sus doce 
«postóles. También está escrito en los Hechos de los 
apóstoles, que los discípulos que se hallaban en Antio- 
quía ayunaron y oraron antes de imponer las manos 
sobre Pablo y Bernabé, y de enviarlos fuera. Por lo 
tanto, siguiendo el ejemplo de nuestro Salvador Cristo, 
y de sus apóstoles, entreguémonos á la oración antes 
do admitir y enviar á esta persona que nos ha sido 
presentada para la obra á que confiamos que el Espí- 
ritu Santo le ha llamado. 

Luego se dirá la oración siguinU-: 

Omnipotente Dios, dador de todas las cosas buenas, 
quien por tu Santo Espíritu has instituido diversas 
órdenes de ministros en tu Iglesia: mira misericordio- 
samente á este tu siervo, llamado ahora á la obra y 
ministerio de obispo, y llénale en tal medida de la 
verdad de tu doctrina y adórnale de tal inocencia de 
vida, que tanto por palabra como por obra, pueda 
servirte en este oficio, para gloria de tu nombre y edi- 
ficación y buen gobierno de tu Iglesia, por los méritos 



160 CONSAGRACIÓN DE UN OBISPO. 

de nuestro Salvador Jesucristo, que vive y reina contigo 
y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amen. 

Entonces el Obispo dirá al que va á ser ordenado: 

Hermano: Puesto que nos encarga la Santa Escri- 
tura que no impongamos apresuradamente las manos, 
ni que admitamos impremeditadamente ninguna perso- 
na á gobernar la Iglesia de Cristo, que compró á no 
menos precio que el de su propia sangre; antes de ad- 
mitiros á esta administración, os examinaré sobre cier- 
tos puntos á fin de que la congregación aquí presente, 
pueda tener una prueba, y pueda testificar, de qué modo 
estáis dispuesto á conduciros en la Iglesia de Dios. 

¿Estáis persuadido de ser verdaderamente llamado á 
este ministerio, según la voluntad de nuestro Señor 
Jesucristo? 

Resp. Estoy persuadido de ello. 

El Obispo. ¿Estáis persuadido de que las Santas 
Escrituras contienen suficientemente toda la doctrina 
requerida para la salud eterna, por la fé en Jesu- 
cristo? Y ¿estáis resuelto á instruir, según las mismas 
Santas Escrituras, al pueblo encomendado á vuestro 
cargo, y á no enseñar ni sostener cosa alguna como 
necesariamente requerida para la salvación eterna, sino 
aquello que estéis persuadido puede deducirse y pro- 
barse por las mismas Escrituras? 

Resp. Estoy persuadido de ello y resuelto á cum- 
plirlo por la gracia de Dios. 

El Obispo. ¿Os ejercitaréis, pues, con fidelidad en 
las mismas Santas Escrituras, é invocaréis á Dios por 
medio de la oración, para el verdadero entendimiento 
de ellas, á fin de que, con el auxilio de ellas, podáis 



CONSAGRACIÓN DE UN OBISPO. 161 

enseñar y exhortar con saludable doctrina, y resistir y 
convencer á los contradictores? 

Resp. Así lo haré, con la ayuda de Dios. 

El Obispo. ¿Estáis dispuesto con fidelidad y dili- 
gencia á desterrar y rechazar todas las doctrinas erró- 
neas y extrañas, contrarias á la palabra de Dios, y á 
exhortar y animar á otros á hacer lo mismo, tanto en 
lo privado como en lo público? 

Resp. Estoy pronto á hacerlo, con la ayuda del 
Señor. 

El Obispo. ¿Renunciaréis á toda impiedad y á toda 
concupiscencia mundana, y viviréis en este presente si- 
glo, sobria, justa, y piadosamente, de modo que seáis 
en todas cosas un dechado de buenas obras para los 
demás, á fin de que el adversario quede avergonzado, 
no teniendo nada que decir en contra vuestra? 

Resp. Así lo haré, siendo el Señor mi apoyo. 

El Obispo. Conservaréis y promoveréis en cuanto 
pudiereis, la tranquilidad, el amor y la paz entre todos 
los hombres; y a los inquietos, desobedientes y crimi- 
nales de vuestro distrito, los corrigiréis y cotegaréis, 
según la autoridad que tengáis por la palabra de Dios, 
la que os sea concedida? 

Resp. Así lo haré con el auxilio de Dios. 

El Obispo. Seréis fiel en ordenar, enviar, ó en im- 
poner las manos sobre otros? 

Resp. Lo seré con el auxilio de Dios. 

El Obispo. ¿Os mostraréis manso y seréis miseri- 
cordioso por amor de Cristo, para con los pobres y 
necesitados, y para con todos los extrangeros destitui- 
dos de auxilio? 

Resp. Tal me mostraré, con la ayuda de Dios. 



162 CONSAGRACIÓN DE UN OBISPO. 

Luego dirá el Obispo: 

Dios Omnipotente, Padre nuestro celestial, que os 
ha dado la buena voluntad de hacer todas estas cosas, 
os conceda también las fuerzas y el poder de cumplir- 
las; para que, perfeccionando en vos la buena obra que 
ha empezado, podáis ser hallado perfecto é irreprensi- 
ble en el último dia, por Jesucristo nuestro Señor. Amen. 

Entonces se dirá el Veni dreator S//¡ri(u#: 

Santo Espíritu venid; 
Xuestras alma* bendecid 

Sois Espíritu de unción 
Grandes enebros dones son 

Vuestro aliento bienhechor 
Es consuelo, cidu, amor: 

Con luz célica alumbrad 
Xuestra torpe ceguedad. 

Unjan nuestro rostro vil 
Vuestra* gracias mil y mil. 

Xuestros pasos proteged; 
Siempre nuestro amparo sed. 

Mostrad nos que son con Vos 
Padre c Hijo un solo Dios; 

Para que sin descansar 
Xo cesemos de cantar. 

Elévense de continuo 
Alabanzas al Dios- Trino. 

Concluido t-sio el <)iii.-|io (lira: 

¡Oh Señor! oye nuestro ruego. 
JResp. Y nuestro clamor llegue á Tí. 

El Obispo dirá: 
Oremos: 

Dios Omnipotente y Padre misericordiosísimo, que 
por tu bondad infinita has dado á tu único Hijo Jesu- 



CONSAGRACIÓN DE UN OBISPO. 163 

cristo para que fuese nuestro Redentor, y el autor de 
la vida eterna; quien, después de haber perfeccionado 
nuestra redención por su muerte, derramó abundante- 
mente sus dones sobre los hombres; constituyendo á 
unos apóstoles, á otros profetas, á algunos evangelis- 
tas, á otros pastores y doctores, para la edificación y 
perfección de tu Iglesia: concede, te suplicamos, á este 
tu siervo, tal gracia, que siempre esté pronto á propagar 
tu Evangelio, el cual contiene las buenas nuevas de re- 
conciliación contigo; y que se valga de la autoridad que 
se le ha dado, no para destrucción, sino para salvación: 
no pava dañar, sino para socorrer; para que, como sier- 
vo sabio y fiel, dando á tu familia tu porción en debido 
tiempo, sea al fin recibido al gozo sempiterno por Jesu- 
cristo nuestro Señor, quien contigo y el Espíritu Santo, 
vive y reina, un solo Dios, para siempre jamás. Amen. 

(Jpspues el 01>is|>i> v los PrpRÍiítpro* prPsent'PH impondrán las 

manos sol>re la cabpza de la persona pipeta, que porma» 

npppvá arrodillarla — di<'ipnd<> p] Ohis|v : 

El Señor derrame sobre tí el Espíritu Santo para 
el oficio y obra de Obispo en la Iglesia de Dios 
ahora confiados á tí, por la imposición de nuestras 
manos: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu 
Santo. Amen. Y no te olvides de cultivar la gracia 
de Dios que te es dada; porque Dios no nos ha dado 
el Espíritu de temor, sino de poder, de amor y de so- 
briedad. 

Entonces el Oliispo !c pntregará la Bihlia diciendo: 

Ocúpate en la ler-tura, exhortación y doctrina. Me- 
dita en las cosas contenidas en este libro. Sé dili- 
gente en ellas, que el aumento por esto sea manifiesto á 
todos. Ten cuidado de tí mismo y de la doctrina; pues 
que por esto te salvarás á tí mismo y á los que se 



164 CONSAGRACIÓN DE UN OBISPO. 

escucharen. Sé pastor, no lobo, del rebaño de Cristo; 
apacienta sus ovejas, no las devores. Sostén á los 
débiles, sana á los enfermos, consuela á los de cora- 
zón quebrantado, vuelve atraer á los desterrados, bus- 
ca á los perdidos. Sé de tal manera compasivo que 
no seas indulgente, mas de lo justo; administra la 
disciplina de tal modo que no te olvides de la miseri- 
cordia; para que, á la aparición del Supremo Pastor, 
recibas la corona inmarcesible de gloria, por Jesucristo 
nuestro Señor. Amen. 

Inmediatamente antes de la bendición se dirán las oraciones 

siguientes: 

Padre misericordiosísimo, te suplicamos derrames 
sobre este tu siervo tu bendición celestial; y de tal 
manera le dotes con tu Espíritu Santo, que él, pre- 
dicando tu palabra, esté no solamente pronto para 
amonestar, rogar, y reprender, con toda paciencia y 
doctrina, sino que también sea á todos los que creen 
un ejemplo saludable en palabra, en conversación, 
en fé, en caridad y en pureza; para que, cumpliendo 
fielmente su carrera, reciba en el último dia la coro- 
na de justicia guardada por el Señor, el Juez justo, 
que vive y reina un solo Dios, con el Padre y el 
Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amen. 

Prevennos ¡oh Señor! en todas nuestras empresas 
con tu favor bondadosísimo, y asístenos con tu ayuda 
continua; para que en todas nuestras obras comen- 
zadas, continuadas y concluidas en Tí, glorifiquemos 
tu santo nombre, y finalmente, por tu misericordia, 
obtengamos la vida eterna, por Jesucristo nuestro 

Señor. Amen. 

La Bf'in lición. 

Jja paz de D¡os, que sobrepuja ;¡, torio entendí- 



CONSAGRACIÓN DE UN OBISPO. 165 

miento, guarde vuestros corazones } T vuestras mentes 
en el conocimiento y amor de Dios, y de su Hijo 
Jesucristo nuestro Señor. Y la bendición de Dios 
Omnipotente, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, 
esté entre vosotros y permanezca con vosotros para 
siempre jamás. Amen. 



FIN.^'